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Alemania lanzó primera flota mundial de trenes de hidrógeno

Alemania lanzó primera flota mundial de trenes de hidrógeno

Fecha publicada: 24 Agosto, 2022

Alemania inauguró una línea ferroviaria que funciona íntegramente con hidrógeno, una “primicia mundial” y un gran paso adelante para la descarbonización del ferrocarril, a pesar de los retos de suministro que plantea esta innovadora tecnología. La flota incluye catorce trenes, suministrados por la empresa francesa Alstom a la región de Baja Sajonia (norte), sustituirá a las actuales locomotoras diésel en el centenar de kilómetros de la línea que une las ciudades de Cuxhaven, Bremerhaven, Bremervörde y Buxtehud, no lejos de Hamburgo.

“Los pasajeros viajarán por esta ruta a cualquier hora del día gracias al hidrógeno”, declaró a la AFP Stefan Schrank, responsable del proyecto en Alstom, que lo calificó de “primicia mundial”.

Los trenes propulsados por hidrógeno son el medio preferido para reducir las emisiones de CO2 y sustituir el diésel, que todavía impulsa el 20% de los viajes en Alemania. Mezclan el hidrógeno a bordo con el oxígeno del aire ambiente, mediante una pila de combustible instalada en el techo. Esto produce la electricidad necesaria para impulsar el tren.

El tren fue diseñado en Francia, en Tarbes (sur), y ensamblados en Salzgitter (centro) en Alemania, los trenes de Alstom -llamados Coradia iLint- son pioneros en este campo. Desde 2018 se han realizado pruebas comerciales en esta línea con dos trenes de hidrógeno que circulan regularmente. Toda la flota está adoptando esta tecnología. El grupo francés firmó cuatro contratos para varias decenas de trenes, en Alemania, Francia e Italia, y no ve que la demanda se debilite.

Sólo en Alemania, “entre 2.500 y 3.000 trenes diésel podrían ser sustituidos por hidrógeno”, según Schrank. “De aquí a 2035, entre el 15 y el 20% del mercado regional europeo podría funcionar con hidrógeno”, explica a la AFP Alexandre Charpentier, experto ferroviario de Roland Berger.

Los trenes de hidrógeno son especialmente relevantes para las pequeñas líneas regionales, en las que el coste del cambio a la energía eléctrica es demasiado elevado en comparación con la rentabilidad del trayecto. Actualmente, uno de cada dos trenes regionales en Europa funciona con gasóleo. Los competidores de Alstom también han entrado en la carrera. El pasado mes de mayo, la alemana Siemens presentó un prototipo de tren con Deutsche Bahn, con vistas a ponerlo en servicio en 2024. Pero a pesar de estas atractivas perspectivas, “existen verdaderos obstáculos”, afirma el experto.

Los trenes no son los únicos que tienen sed de hidrógeno. Todo el sector del transporte, ya sea por carretera o aéreo, pero también la industria pesada, especialmente la siderúrgica y la química, cuentan con esta tecnología para reducir sus emisiones de CO2.

Aunque Alemania anunció un ambicioso plan de 7.000 millones de euros en 2020 para convertirse en el líder de las tecnologías del hidrógeno en una década, el país -como toda Europa- aún carece de la infraestructura tanto para la producción como para el transporte, y requiere enormes inversiones.

“Por esta razón, no vemos una sustitución del 100% de los trenes diésel por el hidrógeno”, dijo Charpentier. Además, el hidrógeno no está necesariamente descarbonizado: sólo el “hidrógeno verde”, producido con energías renovables, es considerado sostenible por los expertos.

Hay otros métodos de fabricación mucho más comunes, pero emiten gases de efecto invernadero porque se fabrican con combustibles fósiles. Prueba de que falta el recurso: la línea de Baja Sajonia debería, en primer lugar, utilizar subproductos de hidrógeno de ciertas industrias, como la química.

Según el instituto de investigación francés IFP, especializado en cuestiones energéticas, el 95% del hidrógeno procede actualmente “de la transformación de combustibles fósiles, de los cuales casi la mitad procede del gas natural”. Europa ya se enfrenta a tensiones sobre su suministro de gas natural ruso, con el telón de fondo del enfrentamiento con Moscú por la guerra de Ucrania. “Las decisiones políticas tendrán que priorizar hacia dónde irá o no la producción de hidrógeno”, dice Charpentier.

Alemania también tendrá que importar masivamente para satisfacer sus necesidades. Recientemente se firmaron asociaciones con India y Marruecos, y durante la visita del Canciller Olaf Scholz a ese país esta semana figuraba un acuerdo para importar hidrógeno de Canadá.

Fuente: energynews.pro/  Fotografías: ECO TV Panamá y MotorPasión

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