OPINIÓN

Chile y el reto de ser referente global de la energía del futuro

Chile y el reto de ser referente global de la energía del futuro

Luis Soruco, gerente general Arcadis Chile

Fecha publicada: 13 Octubre, 2022

Nuestro país proyecta ser líder mundial del mercado de la producción del hidrógeno verde (H2V) en el transcurso de este siglo. Se estima, por ejemplo, que esta industria tendrá la envergadura de la actual minería del cobre y que el país, por sus condiciones ambientales y geográficas, podría producir el H2V más competitivo del mundo.

A dos años de que el Estado de Chile presentase su estrategia nacional, y en el contexto de la conmemoración del día internacional del hidrógeno verde, surge la necesidad de que el país actualice este instrumento, incluyendo los aspectos emergentes que han surgido durante este período de creación y desarrollo inicial de esta industria. En esta tarea se debe mantener una visión amplia y de largo plazo.

La participación temprana y permanente de las comunidades en el desarrollo de los proyectos de H2V es probablemente uno de los más importantes aspectos emergentes. Para abordarlo Chile cuenta con la experiencia que le permite reconocer las mejores prácticas que se deben adoptar y qué se debe evitar.

Se debe considerar una vinculación virtuosa con las comunidades anfitrionas, basada en la cooperación y el beneficio mutuo. La creación de empleos verdes y la aplicación de este energético y de energía eléctrica de fuentes renovables en las comunidades próximas a las operaciones son condiciones higiénicas para alcanzar una transición ecológica justa, así como lo es también la protección de los ecosistemas y las culturas locales.

Asimismo, si bien existe en el país una normativa e institucionalidad dirigida a proteger los ecosistemas y las comunidades humanas, ante el enorme desafío que involucra poner en marcha una industria nueva, con proyectos de gran escala, surge otro aspecto emergente que dice relación con potenciales adecuaciones normativas y reglamentarias, así como también con el fortalecimiento de los equipos de las reparticiones públicas que forman parte del Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental.

Los aprendizajes, positivos y negativos de otras industrias en el país, muestran la urgencia de fortalecer la planificación territorial oportuna para que la industria del hidrógeno comience cimentada en bases sólidas y con una gestión preventiva de los riesgos socio ambientales en las distintas macrozonas del país. Cada una de ellas, con sus propias particularidades culturales e identitarias, a valorar en este proceso. La estrategia de hidrógeno verde debe incluir una visión de Estado para la planificación territorial y reglas claras en materia regulatoria e inversión pública. Si apuntamos a un liderazgo global, aplaudido en materia de carbono neutralidad, no es posible dejar ningún aspecto al azar.

Estados de la Unión Europea, como Países Bajos, son hoy una referencia en términos de cómo avanzar en los aspectos emergentes de esta transición energética, entre estos, la inversión en conocimiento o el establecimiento de alianzas regionales para maximizar los beneficios y el impacto del uso de hidrógeno verde. Y es que desafíos como éste no pueden acotarse sólo al ámbito de un país, ni puramente son productivos o económicos, más en el contexto de crisis climática y de biodiversidad en que vivimos, lo que se requiere es una visión de conjunto, que incorpore los aspectos emergentes y un efectivo trabajo en alianzas, que tal como lo señala el Objetivo de Desarrollo Sustentable, ODS N° 17 de la Agenda 2030, es una condición esencial para avanzar en la senda de la sostenibilidad.

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