Informe H2News DI: La industria del H2R de Magallanes tiene que compatibilizar sus actividades con 536 sitios arqueológicos

Informe H2News DI: La industria del H2R de Magallanes tiene que compatibilizar sus actividades con 536 sitios arqueológicos

Por Emerson Flores.

Fecha publicada: 26 Octubre, 2023

Magallanes es una zona estratégica para el desarrollo de la industria y la economía del hidrógeno renovable. Esto por su gran potencial para la producción del combustible verde debido a su abundancia de energía eólica. En términos económicos, la producción de hidrógeno verde en Magallanes podría impulsar el desarrollo de esta industria y generar un importante número de empleos en la región.

Para lograrlo, la región debe enfrentar  desafíos como el desarrollo de infraestructura necesaria, como plantas de electrólisis y construcción de puertos de exportación, para producir y transportar hidrógeno verde a los mercados internacionales. Todo en medio de la entrega de garantías que la producción de hidrógeno verde se realizará de manera sostenible y responsable con las comunidades y sus ecosistemas.

H2News conversó con el director de H2News Data Insights (H2News DI), Juan Carlos Santa Cruz, sobre los resultados del primer informe técnico desarrollado por la nueva unidad de estudios georreferenciados de H2News. Según los datos arrojados por la investigación de análisis de datos, las principales desafíos a las que se debe enfrentar la instalación de la industria del hidrógeno renovable en Magallanes, en materia medioambiental y patrimonial, está en compatibilizar los proyectos con la importante fauna que habita los territorios y el considerable número de sitio arqueológicos existentes en la zona.

Tras el análisis ¿Cómo cree usted que la Región de Magallanes debe enfrentar estos desafíos y así no perder la posibilidad de aumentar su PIB regional con la llegada de la industria y mantener la estabilidad de los ecosistemas?

Puede parecer una obviedad, pero no existe otra forma que, por medio de una planificación a corto, mediano y largo plazo, que comprenda la excepcionalidad del momento histórico, que sea dinámica, flexible y esté orientada al bien común. Que sea capaz de consensuar una visión de cómo se quiere que sea la Región de aquí a 20, 30 o 50 años. Evitando caer en el clásico error de dar pasos en falso, solo por la ansiedad de empezar rápido un proyecto, sin contar con la información adecuada. De lo cual tenemos numerosos y tristes ejemplos, en otras regiones del país.

Se requiere una planificación participativa, con mayor grado de autonomía Regional respecto del gobierno central en la toma de decisiones, con la participación activa de la comunidad organizada que conoce, cuida y valora su territorio, de los diversos municipios que lo administran, de los gremios empresariales y los diferentes actores presentes en la Región. Una planificación fundada sobre la base de información precisa y en permanente actualización, que permita tomar decisiones oportunas y resolver imponderables, nodos críticos o eventualidades conflictos que puedan surgir. Con mayores asignaciones de recursos, en particular para desarrollar las capacidades intrínsecas de la Región de Magallanes, en educación, formación y capacitación.

Pero al mismo tiempo, promover aquellas actividades que contribuyen a mejorar la calidad de vida de la población, procurando no alterar el equilibrio de los ecosistemas, y poniendo en el centro las necesidades de las comunidades humanas que habitan dichos territorios. Entiendo que las comunidades humanas son entidades históricas que se establecen durante cientos y miles de años en un lugar, y no como la suma de los intereses individuales de las personas de la actual generación.

Desafíos de la  industria H2R en biodiversidad y patrimonio

En materia geomorfológica y por las características sismológicas del país ¿Hay fallas geológicas en la Región de Magallanes? y si es así ¿Cómo estas podrían afectar la instalación de los proyectos en la zona?

Desde luego, más allá de la creencia popular de que en Magallanes no hay terremotos, su territorio se caracteriza por la presencia de numerosas fallas geológicas, pudiendo llegar a producirse sismos de grandes magnitudes. De hecho, aunque muy pocos lo recuerden, en 1949 se produjo un terremoto 7,7° con epicentro en la Tierra del Fuego y una profundidad de solo 10 km. En comparación, es un tercio de la profundidad registrada por el terremoto de 2010; y es sabido que mientras más superficial el terremoto, mayores son sus efectos visibles en la superficie.

El desconocimiento de la sismicidad del territorio magallánico, cuyo comportamiento es diferente al del resto del país y ha sido poco estudiado, supone un importante riesgo tanto para la población, como para los grandes proyectos energéticos y productivos en la zona. Pues incluso un sismo superficial de mediana intensidad, en una falla poco conocida, podría dañar severamente la infraestructura instalada sobre ella, sean estas plantas, aerogeneradores, líneas de suministro eléctrico u otras. Riesgos que, con información adecuada, son perfectamente evitables.

Juan Carlos Santa Cruz G., Dr. en Políticas Territoriales.

La Región de Magallanes es una zona con altos niveles de biodiversidad. Según su investigación ¿Hay especies en la zona que podrían entrar en peligro o verse afectado su ecosistema, frente a la instalación de la industria del hidrógeno renovable?

Es bastante sabido que la Región de Magallanes es una de las zonas del país que destaca por su biodiversidad, que se distingue por sus extraordinarios parques nacionales y que aún conserva grandes extensiones de territorio poco sometido a la acción humana. Toda vez que, descontando Punta Arenas, la mayor parte de su territorio posee una densidad poblacional mínima. Sin embargo, constituye, al mismo tiempo, un territorio de gran fragilidad. Revisando los lugares donde proyecta instalarse la industria del hidrógeno en la Región, observamos que varias de ellas constituyen el hábitat de muchas especies nativas, varias endémicas y algunas amenazadas. Por ejemplo, el hábitat del puma ocupa las estepas al norte del Estrecho de Magallanes, en las comunas de San Gregorio y Laguna Blanca, entre otras.

De hecho, en la Región encontramos 10 especies de flora y fauna amenazadas (vizchacha austral, huemul, canquén colorado y diversos tipos de benthamiella; 16 vulnerables (ñandú, ratón topo magallánico, lagartija de líneas blancas o perdiz patagónica) y 24 casi amenazadas (carpintero negro, pilpilén, puma o el gato de Geoffroy, entre muchas otras especies). Volviéndose urgente conocer el hábitat específico de cada una de estas especies, así como su comportamiento, sus lugares de reproducción y sus rutas de migración para contribuir a salvaguardarlas. 

La zona de Magallanes es un territorio rico en patrimonio arqueológico y cultural. En esta línea ¿A qué desafíos se enfrenta la instalación de la industria y los proyectos de hidrógeno renovable en la región?

La industria del hidrógeno renovable de Magallanes tiene que compatibilizar sus actividades con el cordón de 536 sitios arqueológicos georreferenciados, hasta la fecha por H2News Data Insights, para mantener la preservación de una biodiversidad única en el mundo. Es decir, las empresas deben comprender la oportunidad que tienen por delante, para contribuir a la protección, visibilización y puesta en valor de una riqueza cultural tan desconocida, como inestimable. Herencia cultural que da cuenta de la ocupación de este territorio por comunidades humanas, desde hace varios miles de años, sembrando de sitios arqueológicos, toponimias y saberes ancestrales, grandes extensiones del territorio, constituyendo paisajes culturales particularmente frágiles. 

Entonces, frente a tal riqueza, ¿existen comunidades ancestrales que podrían ver afectado su patrimonio arqueológico y cultural con la llegada de la industria?

Desde luego. Uno de los aspectos más sensibles y donde mayores errores ha cometido la institucionalidad chilena en las últimas décadas, dice relación sobre cómo abordar los derechos de los pueblos originarios, sobre sus territorios ancestrales. En particular, frente a proyectos energéticos, mineros o extractivistas. Pues independiente de la opinión que cada actor pueda tener, de acuerdo con el Convenio 169 de la OIT, el Estado está obligado a la realización de una consulta indígena, de manera informada, previa y libre en los proyectos, procesos de desarrollo y formulación de políticas públicas que les afecten.

De hecho, en el caso de Magallanes, en este preciso momento el Estado chileno está reconociendo la existencia de un cuarto pueblo originario en la Región: el pueblo Selk’Nam. Pueblo originario de la Tierra del Fuego, que fue objeto de un salvaje genocidio y el cual se asumía como desaparecido; y que se suma al reconocimiento de los pueblo Kawésqar, Yagán y Huilliche. 

Pero no solo se pueden ver afectadas comunidades indígenas oficialmente reconocidas por el Estado, la construcción de instalaciones productivas en la comuna de San Gregorio, por ejemplo, también puede suponer un riesgo para la gran presencia de sitios arqueológicos que dan cuenta del paisaje cultural del pueblo Aonikenk.

Fotografía: Museo de Magallanes, fotografía de Juan Carlos Campos.

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