La Comisión UE presentó recomendación sobre el objetivo de reducción de emisiones en 2040

La Comisión UE presentó recomendación sobre el objetivo de reducción de emisiones en 2040

Fecha publicada: 07 Febrero, 2024

La Comisión Europea publicó ayer una evaluación de impacto detallada sobre las posibles vías para alcanzar el objetivo acordado de que la Unión Europea obtenga la carbono neutralidad para el 2050. Basándose en esta evaluación de impacto, la Comisión recomienda una reducción neta del 90 % de las emisiones de gases de efecto invernadero para 2040 en comparación con los niveles de 1990, iniciando un debate con todas las partes interesadas; la próxima Comisión presentará una propuesta legislativa, después de las elecciones europeas, que se acordará con el Parlamento Europeo y los Estados miembros, tal como exige la Ley del Clima de la UE. Esta recomendación está en consonancia con el asesoramiento del Comité Científico Asesor Europeo sobre el Cambio Climático (ESABCC) y los compromisos de la UE en virtud del Acuerdo de París.

La Comunicación también establece una serie de condiciones políticas propicias que son necesarias para alcanzar el objetivo del 90 %. Entre ellas figuran la plena aplicación del marco acordado para 2030, la garantía de la competitividad de la industria europea, una mayor atención a una transición justa que no deje a nadie atrás, la igualdad de condiciones con los socios internacionales y un diálogo estratégico sobre el marco posterior a 2030, también con la industria y el sector agrícola. Los resultados de la COP28 en Dubai demuestran que el resto del mundo avanza en la misma dirección. La UE ha liderado la acción climática internacional y debe mantener el rumbo, creando oportunidades para que la industria europea prospere en los nuevos mercados mundiales de tecnologías limpias.

Previsibilidad y sostenibilidad para nuestra economía y sociedad

Fijar un objetivo climático para 2040 ayudará a la industria, los inversores, los ciudadanos y los gobiernos europeos a tomar decisiones en esta década que mantendrán a la UE en el buen camino para alcanzar su objetivo de neutralidad climática en 2050. Enviará señales importantes sobre cómo invertir y planificar eficazmente a largo plazo, minimizando los riesgos de activos bloqueados. Con esta planificación de futuro, es posible configurar una sociedad próspera, competitiva y justa, descarbonizar la industria y los sistemas energéticos de la UE y garantizar que Europa sea un destino privilegiado para la inversión, con puestos de trabajo estables y preparados para el futuro.

También impulsará la resiliencia de Europa frente a futuras crisis y, en particular, reforzará la independencia energética de la UE frente a las importaciones de combustibles fósiles, que representaron más del 4% del PIB en 2022, mientras nos enfrentábamos a las consecuencias de la guerra de agresión de Rusia contra Ucrania. Los costes y el impacto humano del cambio climático son cada vez mayores y más visibles. Solo en los últimos cinco años, los daños económicos relacionados con el clima en Europa se estiman en 170 000 millones de euros. La evaluación de impacto de la Comisión concluye que, incluso según cálculos conservadores, un mayor calentamiento global como consecuencia de la inacción podría reducir el PIB de la UE en torno a un 7% a finales de siglo.

Establecer las condiciones para alcanzar el objetivo recomendado

Lograr una reducción del 90% de las emisiones para 2040 exigirá el cumplimiento de una serie de condiciones propicias. El punto de partida es la plena aplicación de la legislación vigente para reducir las emisiones al menos un 55% de aquí a 2030. La actualización en curso de los proyectos de Planes Nacionales de Energía y Clima (NECP) es un elemento clave para el seguimiento de los avances y la Comisión está colaborando con los Estados miembros, la industria y los interlocutores sociales para facilitar las medidas necesarias.

El Pacto Verde debe convertirse ahora en un acuerdo de descarbonización industrial que aproveche los puntos fuertes industriales existentes, como la energía eólica, la energía hidroeléctrica y los electrolizadores, y siga aumentando la capacidad de fabricación nacional en sectores en crecimiento como las baterías, los vehículos eléctricos, las bombas de calor, la energía solar fotovoltaica, las CCU/CCS, el biogás y el biometano, y la economía circular. La tarificación del carbono y el acceso a la financiación también son fundamentales para que la industria europea alcance sus objetivos de reducción de emisiones. La Comisión creará un grupo de trabajo específico para desarrollar un enfoque global de la tarificación del carbono y los mercados del carbono. Europa también tendrá que movilizar la combinación adecuada de inversiones de los sectores público y privado para que nuestra economía sea sostenible y competitiva. En los próximos años será necesario un planteamiento europeo en materia de financiación, en estrecha cooperación con los Estados miembros.

La equidad, la solidaridad y las políticas sociales deben seguir estando en el centro de la transición. La acción por el clima tiene que beneficiar a todos los miembros de nuestras sociedades, y las políticas climáticas deben tener en cuenta a los más vulnerables o a los que tienen más dificultades para adaptarse. El Fondo Social para el Clima y el Fondo de Transición Justa son ejemplos de estas políticas que ya ayudarán a los ciudadanos, las regiones, las empresas y los trabajadores en esta década.

Por último, el diálogo abierto con todas las partes interesadas es una condición previa esencial para lograr una transición limpia. La Comisión ya ha establecido diálogos formales con la industria y las partes interesadas del sector agrícola, y los próximos meses de debate político en Europa son una oportunidad importante para garantizar el compromiso público sobre los próximos pasos y las opciones políticas. Debe reforzarse el diálogo estructurado con los interlocutores sociales para garantizar su contribución, centrándose en el empleo, la movilidad, la calidad de los puestos de trabajo y las inversiones en reciclaje y mejora de las cualificaciones. Este contacto permanente ayudará a la próxima Comisión a presentar propuestas legislativas para el marco político posterior a 2030 que permitan alcanzar el objetivo de 2040 de manera justa y rentable. El ritmo de descarbonización dependerá de la disponibilidad de tecnologías que ofrezcan soluciones sin emisiones de carbono, así como de un uso eficiente de los recursos en una economía circular.

Se prevé que el sector energético alcance la plena descarbonización poco después de 2040, sobre la base de todas las soluciones energéticas con cero o bajas emisiones de carbono, incluidas las renovables, la nuclear, la eficiencia energética, el almacenamiento, la CAC, la UCC, la eliminación de carbono, la geotérmica y la hidráulica. La Alianza Industrial sobre Pequeños Reactores Modulares, lanzada ayer, es la última iniciativa para mejorar la competitividad industrial y garantizar una cadena de suministro sólida en la UE y una mano de obra cualificada. Un importante beneficio de estos esfuerzos es una menor dependencia de los combustibles fósiles gracias a la reducción de su consumo energético en un 80% de 2021 a 2040. El marco político posterior a 2030 será una oportunidad para seguir desarrollando estas políticas y complementarlas con políticas sociales e industriales que garanticen una transición suave hacia el abandono de los combustibles fósiles.

Se espera que el sector del transporte se descarbonice mediante una combinación de soluciones tecnológicas y la tarificación del carbono. Con las políticas y el apoyo adecuados, el sector agrícola también puede desempeñar un papel en la transición, garantizando al mismo tiempo una producción suficiente de alimentos en Europa, asegurando unos ingresos justos y proporcionando otros servicios vitales como la mejora de la capacidad de los suelos y los bosques para almacenar más carbono. Un diálogo holístico con la industria alimentaria en general, también más allá de la explotación agrícola, es crucial para el éxito en este ámbito y para el desarrollo de prácticas y modelos empresariales sostenibles.

La UE seguirá desarrollando las condiciones marco adecuadas para atraer la inversión y la producción. El éxito de la transición climática debe ir de la mano del refuerzo de la competitividad industrial, especialmente en los sectores de tecnologías limpias. Un futuro marco habilitador para la descarbonización de la industria debería basarse en el actual Plan Industrial Europeo del Pacto Verde. La inversión pública debe estar bien orientada con la combinación adecuada de subvenciones, préstamos, capital, garantías, servicios de asesoramiento y otras ayudas públicas. La tarificación del carbono debe seguir desempeñando un papel importante a la hora de incentivar las inversiones en tecnologías limpias y generar ingresos para destinarlos a la acción por el clima y al apoyo social a la transición.

Alcanzar el objetivo recomendado del 90% requerirá tanto reducciones de emisiones como eliminaciones de carbono. Requerirá el despliegue de tecnologías de captura y almacenamiento de carbono, así como el uso del carbono capturado en la industria. La estrategia de gestión del carbono industrial de la UE apoyará el desarrollo de cadenas de suministro de CO2 y la infraestructura de transporte de CO2 necesaria. La captura de carbono debe dirigirse a los sectores difíciles de eliminar, en los que las alternativas son menos viables económicamente. La captura de carbono también será necesaria para generar emisiones negativas después de 2050.

European Commission

Compartir noticia por redes sociales