Hacia una Transición Energética Sostenible: “Electrificación versus Hidrógeno Verde”

Hacia una Transición Energética Sostenible: “Electrificación versus Hidrógeno Verde”

Fecha publicada: 17 Abril, 2024

Por Arturo de la Sotta, CEO P2XConsulting

En el marco del debate sobre el futuro energético y la consecución de la carbono neutralidad para 2050, emergen dos protagonistas con fuerza: la electrificación y el hidrógeno verde. Ambos enfoques prometen una transición alejada de los combustibles fósiles, aunque difieren significativamente en términos de eficiencia, costos y viabilidad. Esta columna explora ambos métodos en detalle, utilizando como ejemplo el transporte, con un enfoque particular en el sector automovilístico y extendiendo la discusión a sectores más difíciles de electrificar, como el marítimo y el aéreo.

La electrificación ha demostrado ser una solución eficaz para muchos sectores. Ejemplo de ello son los vehículos eléctricos (EV), como el Tesla Model S, que consume aproximadamente 20.97 kWh por cada 100 km. Esta eficiencia se contrasta con las alternativas de hidrógeno y e-combustibles y destaca debido a la directa conversión de electricidad a movimiento, sin los pasos intermedios que disminuyen la eficiencia energética. Además, la infraestructura para cargar estos vehículos continúa su expansión, lo que incrementa su conveniencia y viabilidad a largo plazo.

A nivel global, la adopción de la electrificación está siendo apoyada por significativas inversiones en infraestructura de carga y por políticas gubernamentales que favorecen vehículos de bajas emisiones. Esto refleja no solo un compromiso con la sostenibilidad, sino también un reconocimiento de la eficiencia inherente de los vehículos eléctricos.

El hidrógeno verde, generado mediante la electrólisis del agua con electricidad de fuentes renovables, representa una promesa en el ámbito de la energía sostenible pero enfrenta varios desafíos. Aunque vehículos como el Toyota Mirai utilizan aproximadamente 0.99 kg de hidrógeno por cada 100 km, la producción de este hidrógeno es energéticamente intensiva, requiriendo de 4 a 5 veces más electricidad que la utilizada directamente por vehículos eléctricos.

El transporte de hidrógeno también es un desafío considerable, involucrando compresión o licuefacción y almacenamiento bajo presión, lo que implica pérdidas energéticas adicionales y eleva los costos de infraestructura. Además, a pesar del potencial del hidrógeno para almacenar energía renovable durante períodos prolongados, la infraestructura necesaria para su manejo y distribución aún está en desarrollo.

Aunque la electrificación presenta numerosas ventajas, hay sectores donde no es viable actualmente. El transporte marítimo y aéreo, esenciales para la economía global, requieren combustibles de alta densidad energética debido a las demandas de autonomía y eficiencia.

En el transporte marítimo, los buques necesitan operar durante semanas sin recargar, lo cual es inviable con la tecnología actual de baterías. En el ámbito aéreo, el peso de las baterías necesarias para vuelos de largo recorrido sería prohibitivo. Aquí es donde el hidrógeno y los e-combustibles pueden desempeñar un papel crucial. Su mayor densidad energética los hace aptos para estas aplicaciones, aunque con los desafíos ya mencionados.

Los e-combustibles, que se producen utilizando CO2 capturado y hidrógeno verde, ofrecen una opción para utilizar la infraestructura existente sin grandes modificaciones. Esto es particularmente valioso en la aviación, donde los costos de transición a nuevas tecnologías son altos y el proceso de certificación es largo y complejo.

Es vital que el discurso público y las políticas se basen en análisis rigurosos y datos verificables. La eficacia de la electrificación es evidente, pero para ciertas aplicaciones, especialmente en transporte marítimo y aéreo, el hidrógeno verde y los e-combustibles son esenciales.

Mientras avanzamos hacia 2050, es crucial adoptar un enfoque balanceado que incluya tanto la electrificación directa como el desarrollo del hidrógeno verde, ajustándose a las realidades tecnológicas y económicas. La cooperación continua entre gobiernos, industrias y la comunidad científica será esencial para garantizar un futuro energético sostenible y alcanzar nuestros objetivos de carbono neutralidad.

La adopción de tecnologías en sectores difíciles de electrificar no solo es una necesidad, sino una oportunidad para avanzar hacia una transición energética inclusiva y efectiva. Al enfrentar estos desafíos, podemos asegurar un futuro resiliente y sostenible para las generaciones futuras, manteniendo nuestra economía vibrante y nuestro planeta saludable.

https://www.linkedin.com/in/adelasotta/

(El autor(a) es responsable de la exactitud y veracidad del contenido presentado en la columna de opinión. La plataforma y el editor no asumen ninguna responsabilidad por cualquier error, omisión o imprecisión en la información proporcionada.)

Compartir noticia por redes sociales