Shell elaboró un White Paper donde explica la relevancia del hidrógeno azul en la transición energética
Shell elaboró un White Paper donde explica la relevancia del hidrógeno azul en la transición energética
Fecha publicada: 01 Octubre, 2024

En un contexto donde la demanda por soluciones energéticas limpias se acelera, Shell ha lanzado su White Paper sobre el proceso de hidrógeno azul, resaltando su rol clave en la descarbonización de industrias pesadas y sectores difíciles de electrificar. A pesar de que el hidrógeno verde es el objetivo a largo plazo, este documento expone las razones por las cuales el hidrógeno azul puede ser una solución intermedia esencial para lograr los objetivos globales de emisiones netas cero.
¿Por qué el hidrógeno azul?
El hidrógeno azul se produce a partir del gas natural, utilizando tecnologías de captura y almacenamiento de carbono (CCUS, por sus siglas en inglés) para evitar que el CO2 generado durante su producción sea liberado a la atmósfera. Según Shell, aunque el hidrógeno verde, producido mediante la electrólisis del agua con energía renovable, es la solución ideal a largo plazo, actualmente es demasiado costoso y carece de la escala necesaria para satisfacer la creciente demanda de hidrógeno limpio.
En ese sentido, el hidrógeno azul ofrece una alternativa más económica y viable en el corto y mediano plazo. El informe destaca que el costo de producir hidrógeno azul, especialmente a través de procesos como la reforma del gas con vapor (SMR) y la oxidación parcial del gas (SGP) con tecnologías avanzadas de captura de carbono, es significativamente menor que el del hidrógeno verde. De hecho, el costo nivelado del hidrógeno azul se proyecta que será menos de la mitad del precio del hidrógeno verde para 2030, lo que lo convierte en una opción competitiva frente al hidrógeno gris, que no captura las emisiones de CO2.
El rol del hidrógeno azul en la transición energética
Shell argumenta que el hidrógeno azul es una herramienta crucial para avanzar en la transición hacia un sistema energético global más limpio. Esto es particularmente relevante en industrias difíciles de descarbonizar, como la producción de acero, fertilizantes y la generación de energía a gran escala, donde las tecnologías basadas en energías renovables aún no son completamente viables. Además, el hidrógeno tiene el potencial de ser almacenado y transportado, lo que permite su integración en infraestructuras ya existentes de gas natural, maximizando su utilidad como combustible limpio de largo plazo.
El documento de Shell también subraya que el uso del hidrógeno azul con CCUS contribuye a la reducción de emisiones de manera más rápida y económica que otras alternativas. La integración de tecnologías de captura de carbono como ADIP ULTRA y CANSOLV permiten capturar más del 95% del CO2 generado en la producción de hidrógeno, convirtiéndolo en una solución baja en carbono.
El White Paper presenta el Proceso de Hidrógeno Azul de Shell (SBHP) como una opción tecnológica avanzada que combina la tecnología de oxidación parcial del gas (SGP) con la captura de carbono, logrando importantes ahorros en costos operativos y de capital en comparación con otras tecnologías, como la reforma con vapor (SMR) o la reforma autotérmica (ATR). Según Shell, el proceso SGP ofrece una mayor eficiencia al generar vapor de alta presión a partir del calor residual, lo que reduce la necesidad de energía adicional. Esta optimización permite capturar más del 99% del CO2, reduciendo así las emisiones de manera significativa.
Además, este proceso presenta una flexibilidad notable en el uso del gas natural como materia prima, lo que lo hace robusto frente a la variabilidad en la calidad del gas de entrada, un factor crucial para su adopción en diferentes geografías.
Una visión crítica desde el hidrógeno verde
Si bien el hidrógeno azul se posiciona como una solución de transición, es importante mantener una perspectiva objetiva y crítica desde la óptica del hidrógeno verde. Aunque el hidrógeno azul puede reducir emisiones a corto plazo, sigue dependiendo de combustibles fósiles como el gas natural, lo que podría limitar su efectividad en la lucha contra el cambio climático en el largo plazo. En contraste, el hidrógeno verde es completamente limpio, siempre y cuando sea producido con energías renovables, pero requiere una infraestructura más costosa y abundante energía renovable.
La apuesta por el hidrógeno azul no debe desviar los esfuerzos hacia la adopción masiva del hidrógeno verde. Shell reconoce en su documento que, para alcanzar una verdadera neutralidad en carbono, será necesario un enfoque en la electrólisis impulsada por fuentes renovables, una tecnología que, aunque aún costosa, tiene el potencial de ser el estándar en un futuro cercano.
El White Paper de Shell sobre el hidrógeno azul demuestra que este combustible tiene un rol relevante en la transición energética hacia un futuro más limpio. Al ofrecer una solución más económica y escalable que el hidrógeno verde en la actualidad, el hidrógeno azul puede ayudar a reducir las emisiones en industrias difíciles de descarbonizar mientras se avanza en el desarrollo y la implementación de tecnologías de hidrógeno verde. Sin embargo, desde una perspectiva de sostenibilidad a largo plazo, es crucial continuar invirtiendo y apoyando el desarrollo del hidrógeno verde, ya que este representa la verdadera solución libre de carbono para las futuras generaciones.
Fuente e Imagen: Shell




