Chile proyecta su futuro energético con polos renovables, transición justa y expansión de transmisión al 2050

Chile proyecta su futuro energético con polos renovables, transición justa y expansión de transmisión al 2050

Fecha publicada: 28 Abril, 2025

El Ministerio de Energía presentó el Informe Definitivo de la Planificación Energética de Largo Plazo (PELP) 2023-2027, un instrumento clave que proyecta el desarrollo del sistema energético de Chile hasta 2050, articulando compromisos climáticos, planificación de infraestructura, innovación tecnológica y participación ciudadana.

El documento —que culmina el segundo ciclo quinquenal del proceso establecido por la Ley General de Servicios Eléctricos— no solo refuerza el camino hacia la carbono neutralidad, sino que introduce avances significativos como la definición de Polos de Desarrollo de Generación Eléctrica (PDGE), que buscan optimizar recursos renovables en regiones estratégicas.

Principales ejes de la nueva planificación

1. Tres escenarios prospectivos de desarrollo:
La PELP 2023-2027 plantea tres trayectorias posibles:

  • Recuperación Lenta, donde la transición energética se ralentiza.

  • Carbono Neutralidad, cumpliendo la meta climática al 2050.

  • Transición Acelerada, logrando anticipadamente la carbono neutralidad a través de una electrificación masiva y expansión del hidrógeno verde​.

Cada escenario considera variables como el crecimiento económico, la disminución de costos de tecnologías renovables, la resiliencia climática y la integración internacional de energías limpias.

2. Polos de Desarrollo de Generación Eléctrica (PDGE):
Por primera vez, se priorizan territorios para el desarrollo energético a gran escala:

  • Provincia de Tocopilla: Dos zonas renovables diseñadas para reemplazar generación térmica y fomentar la cadena de valor del hidrógeno verde.

  • Provincia de Antofagasta: Tres zonas en Sierra Gorda y Taltal, combinando energía eólica y concentración solar de potencia (CSP)​

La identificación de los PDGE se basó en criterios socioambientales, económicos y tecnológicos, e incorpora un proceso de Evaluación Ambiental Estratégica.

3. Expansión de la red de transmisión:
La transición energética exigirá fuertes inversiones en infraestructura eléctrica:

Se proyecta la ampliación de capacidad en tramos críticos como Parinas-Cumbre-Los Changos y Alto Jahuel-Río Malleco, con cerca de 3.000 MW adicionales​.

Estas obras son coherentes con iniciativas paralelas como la línea HVDC Lo Aguirre–Entre Ríos, propuestas por la Comisión Nacional de Energía.

4. Integración de tecnologías emergentes:
La planificación anticipa un crecimiento robusto en:

  • Almacenamiento de energía (baterías y tecnologías de nueva generación).

  • Electromovilidad.

  • Producción y exportación de hidrógeno verde y combustibles sintéticos.

Además, se proyecta una generación distribuida de alto impacto en la oferta energética, incorporando soluciones comunitarias y sistemas inteligentes de gestión de la demanda​.

5. Coordinación climática y política pública:
La PELP se articula directamente con:

  • La Contribución Determinada a Nivel Nacional (NDC).

  • La Estrategia Climática de Largo Plazo.

  • El Plan Sectorial de Mitigación y Adaptación al Cambio Climático de Energía.

  • El Plan de Acción de Hidrógeno Verde 2023-2030​.

Estos vínculos fortalecen el carácter integrador de la planificación, asegurando coherencia entre los objetivos energéticos y climáticos.

Análisis: señales estratégicas y desafíos futuros

El nuevo ciclo de planificación consolida un enfoque sistémico de la transición energética en Chile, reconociendo explícitamente la necesidad de un despliegue ordenado y acelerado de infraestructura, la importancia de una visión territorial para el desarrollo renovable, y la vinculación estructural con la política climática internacional.

El desafío, sin embargo, será doble:

  • Agilizar las inversiones en transmisión y almacenamiento para evitar cuellos de botella.

  • Asegurar la aceptación social de proyectos energéticos, especialmente en zonas de alta sensibilidad ambiental y social.

La mirada a largo plazo planteada por la PELP también advierte sobre la necesidad de fortalecer la resiliencia del sistema frente a eventos climáticos extremos y adaptar periódicamente los escenarios a cambios geopolíticos y tecnológicos.

Con la publicación de este informe, Chile consolida una herramienta estratégica que permite anticipar necesidades, alinear inversiones y asegurar un suministro energético limpio, seguro y accesible, en sintonía con los desafíos del siglo XXI.

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