Paulina Borquez: “La revolución pendiente: agricultura, fertilizantes y el rol del hidrógeno verde”

Paulina Borquez: “La revolución pendiente: agricultura, fertilizantes y el rol del hidrógeno verde”

Por Paulina Borquez, Ingeniera Agrónoma Universidad de Chile y Consultora Independiente.

Fecha publicada: 29 Abril, 2025

La agricultura, base de nuestra alimentación, es también una de las actividades más intensivas en emisiones de gases de efecto invernadero, especialmente CO₂. Esto se debe al uso generalizado de combustibles fósiles en la producción de insumos, labores agrícolas, procesamiento y transporte de alimentos.

Frente a este desafío, el hidrógeno verde (H₂V) se posiciona como un habilitador estratégico en la transición hacia sistemas agroalimentarios más sostenibles. El reemplazo de diésel por combustibles basados en H₂V en maquinaria y transporte agrícola ya comienza a vislumbrarse como una alternativa viable, especialmente gracias al desarrollo del amoníaco como vector energético de alta densidad, respaldado por una infraestructura madura.

Además, el amoníaco tiene un rol histórico en la agricultura como insumo clave en la producción de urea, el fertilizante nitrogenado más utilizado a nivel mundial. No obstante, aquí surge una paradoja: la producción de urea requiere CO₂, hoy disponible como subproducto de los procesos fósiles que el H₂V justamente busca reemplazar. En consecuencia, producir urea a partir de amoníaco verde será técnicamente posible, pero más caro, lo que podría impulsar un cambio en el tipo de fertilizantes disponibles.

Esta transformación representa tanto un reto como una oportunidad. Por un lado, podrían incorporarse nuevamente fertilizantes como los nitratos naturales, desplazados por la urea en el siglo XX. Por otro, países como Chile podrían integrarse a nuevas cadenas de valor, pasando de importadores a potenciales exportadores de fertilizantes bajos en carbono.

Sin embargo, debemos evitar caer en una visión reduccionista: más fertilizantes no siempre significan mayor productividad. El uso excesivo de nitrógeno genera serios impactos ambientales como la emisión de N₂O —un GEI muy potente— y la contaminación de suelos y aguas. Por ello, el desarrollo del H₂V debe integrarse a estrategias agrícolas regenerativas, que promuevan suelos sanos, captura de carbono y producción de alimentos más nutritivos.

En síntesis, el hidrógeno verde efectivamente puede acelerar la descarbonización del agro. Pero no basta con cambiar la fuente energética. Se necesita una mirada integral que combine innovación tecnológica con prácticas sustentables, donde la agricultura no solo se beneficie, sino que también contribuya activamente al ecosistema de las energías renovables.

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