Proyecto para eliminar incentivo al hidrógeno limpio avanza en comisión, pero enfrenta camino incierto en el Congreso

Proyecto para eliminar incentivo al hidrógeno limpio avanza en comisión, pero enfrenta camino incierto en el Congreso

Fecha publicada: 15 Mayo, 2025

La Cámara de Representantes de Estados Unidos se encamina hacia un enfrentamiento decisivo en torno al futuro del crédito fiscal 45V, uno de los pilares de la política energética limpia de la administración Biden, de acuerdo a la publicación de diversos medios a nivel internacional. El Comité de Medios y Arbitrios de la Cámara aprobó esta semana un controvertido paquete fiscal —denominado por sus impulsores como el “One Big, Beautiful Bill”— que propone eliminar el incentivo clave para la producción de hidrógeno limpio, dando paso a un intenso debate político con implicaciones económicas y ambientales profundas.

La propuesta, aprobada por 26 votos contra 19 en una votación partidista que se extendió hasta altas horas de la madrugada, contempla la derogación del crédito fiscal 45V a partir del 31 de diciembre de 2025 para proyectos que no hayan comenzado su construcción. Este crédito permite actualmente acceder a incentivos de hasta $3 por kilogramo de hidrógeno producido hasta 2033, y ha sido fundamental para impulsar la inversión en proyectos de hidrógeno verde y azul en EE.UU.

Desde la aprobación de la Ley de Reducción de la Inflación (IRA) en agosto de 2022, el sector del hidrógeno ha experimentado un crecimiento explosivo. Según H2 Intelligence de gasworld, entre el segundo trimestre de 2022 y el cuarto trimestre de 2024, la capacidad de producción planificada de hidrógeno limpio aumentó un 247%, alcanzando los 18,53 millones de toneladas anuales.

Si bien el programa federal de Hubs Regionales de Hidrógeno (H2Hubs) no está directamente en juego, la eliminación de 45V afectaría de lleno su viabilidad a largo plazo. Ocho de los 14 hubs seleccionados para recibir financiamiento están ubicados en estados gobernados por republicanos, lo que podría generar tensiones internas en ese partido ante la posibilidad de desfinanciar sus propias iniciativas estratégicas.

De hecho, en marzo pasado, un grupo de 21 legisladores republicanos —suficientes para bloquear cualquier intento de revocar la IRA— advirtió que eliminar 45V podría afectar el desarrollo de proyectos en curso y aumentar los costos energéticos para los consumidores.

El camino legislativo

Tras su aprobación en comité, el proyecto avanza ahora al pleno de la Cámara, donde necesitará 218 votos para ser aprobado. Los republicanos tienen una ajustada mayoría con 220 escaños, lo que hace viable su aprobación, aunque no segura.

Si el proyecto supera esa etapa, pasará al Senado, donde la mayoría simple de 51 votos necesaria también está en manos republicanas (con 53 escaños). No obstante, cualquier disidencia interna o resistencia moderada podría frenar el avance. Si ambas cámaras aprueban versiones distintas del texto, una comisión bicameral deberá conciliar las diferencias antes de una votación final.

De ser aprobado por ambas cámaras, el proyecto será enviado al presidente Donald Trump, quien se espera lo promulgue sin objeciones como parte de su ofensiva para desmantelar los pilares del plan climático de la administración anterior.

¿Qué pasa si fracasa?

Si en cualquier etapa la propuesta es rechazada, el crédito 45V continuará vigente bajo su estructura actual, lo que significaría un triunfo para el sector del hidrógeno, aunque sin garantías de estabilidad a futuro. Dado el clima político, los esfuerzos por desmantelar la arquitectura de incentivos verdes podrían resurgir en cualquier momento.

Además del ataque directo al hidrógeno limpio, el paquete fiscal contempla extensiones tributarias y recortes masivos en financiamiento para energías renovables, vehículos eléctricos y programas de salud. Desde el punto de vista industrial, la eliminación del 45V compromete la visibilidad financiera de proyectos que aún no han llegado a fase de construcción, congelando decisiones de inversión y debilitando la confianza del sector.

Con el hidrógeno posicionado como vector clave en la transición energética y con miles de millones de dólares ya comprometidos, el desenlace de este debate marcará el rumbo del liderazgo estadounidense en tecnologías limpias.

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