El hidrógeno verde tiene que reindustrializar Chile, no solo exportar moléculas
El hidrógeno verde tiene que reindustrializar Chile, no solo exportar moléculas
Por: Arturo De la Sotta CEO de P2X Consulting
Fecha publicada: 20 Agosto, 2025

El hidrógeno verde dejó de ser eslogan. En Chile ya hay pilotos, ingeniería en curso y una conversación madura. Pero la ventana es corta: otros países operan plantas y firman contratos. Toca pasar de visión a resultados.
CORFO fue clave para llegar hasta aquí. Sus instrumentos y alianzas pusieron el tema en la agenda de empresas, centros tecnológicos y gobiernos regionales. Ese impulso merece reconocimiento: sin él, seguiríamos hablando de potencial y no de proyectos.
El desafío ahora es convertir ese impulso en moléculas, empleo y cadenas de valor. Para lograrlo, hay que abrir la cancha. El hidrógeno verde no puede quedar en manos exclusivas de grandes consorcios. Necesitamos startups, pymes, universidades y laboratorios compitiendo con ideas nuevas y modelos ágiles. Eso exige ajustar los instrumentos públicos: reducir barreras de entrada, flexibilizar exigencias de experiencia, recalibrar cofinanciamientos y evaluar creatividad, viabilidad técnica e impacto ambiental al mismo nivel que los estados financieros.
El Estado debe ser habilitador, no controlador. Menos burocracia y más certezas: ventanillas únicas con plazos claros, permisos coordinados, infraestructura compartida (logística, almacenamiento, certificación) y estándares robustos que den confianza a inversionistas y clientes.
También hay que medir lo que importa. El éxito no es contar adjudicaciones, sino movilizar inversión privada, crear empleo y reducir emisiones. Los recursos públicos son limitados: su objetivo debe ser multiplicarse —cada dólar de apoyo atrayendo varios más del sector privado— y esa razón de apalancamiento debe transformarse en un indicador central. Sumemos métricas transparentes y periódicas: MW de electrólisis instalados, toneladas de H₂ producidas, CO₂ evitado. Publicarlas fortalece la legitimidad y orienta decisiones.
Sin demanda temprana no habrá escala. Los subsidios a la oferta deben complementarse con programas que aceleren usos concretos: sustitución de combustibles en calderas y hornos, movilidad pesada, y pilotos visibles en flotas públicas como buses, trenes y camiones portuarios. Esas vitrinas reducen el riesgo percibido y facilitan financiamiento.
El hidrógeno verde tiene que reindustrializar Chile, no solo exportar moléculas. Eso implica encadenamientos en regiones, proveedores locales, formación técnica y fortalecimiento académico. La oportunidad es construir una plataforma de desarrollo territorial de largo plazo.
Este reto es tecnológico y financiero, pero también cultural: colaboración, confianza y apetito por innovar. Si aceleramos trámites, abrimos espacio a nuevos actores y enfocamos los recursos en resultados medibles, Chile puede liderar con hechos. El momento es ahora: de la promesa a la operación, de la expectación a la acción.




