Amoníaco se proyecta como combustible clave en la descarbonización marítima

Amoníaco se proyecta como combustible clave en la descarbonización marítima

H2NEWS

Fecha publicada: 25 Septiembre, 2025

El informe Fuel for Thought: Ammonia, elaborado por Lloyd’s Register (LR) en colaboración con la Ammonia Energy Association (AEA), analiza en detalle el potencial del amoníaco como combustible marítimo en el proceso de descarbonización del transporte. El documento aborda sus beneficios, riesgos y las condiciones que deberán cumplirse para consolidarlo como una alternativa viable en el corto y mediano plazo.

El estudio enfatiza que la urgencia climática diferencia la actual transición de cualquier otra en la historia del sector marítimo. La presión regulatoria y social para reducir emisiones no deja margen para una adopción lenta: el cambio debe ser acelerado y con un fuerte soporte tecnológico, financiero y normativo.

Un candidato estratégico para la neutralidad climática
El amoníaco se perfila como un combustible clave para alcanzar los objetivos de neutralidad climática, dado que su combustión no emite CO₂. Esto lo convierte en una opción atractiva para cumplir con las exigencias de la Unión Europea y la Organización Marítima Internacional, que han fijado metas intermedias de reducción de gases de efecto invernadero al 2030 y la descarbonización total hacia 2050. En este contexto, regulaciones como el EU ETS y el FuelEU Maritime están presionando a navieras y armadores a adoptar soluciones de bajas emisiones, donde el amoníaco aparece como una de las opciones más prometedoras.

Seguridad y aceptación social: el gran reto
Pese a sus ventajas ambientales, el amoníaco presenta riesgos significativos por su toxicidad y corrosividad. El manejo seguro de este combustible exigirá rediseños de las salas de almacenamiento, instalación de múltiples sensores de detección de fugas y protocolos estrictos de ventilación y protección de tripulaciones. La experiencia acumulada en el transporte de amoníaco como carga —con millones de toneladas movidas cada año en rutas oceánicas— constituye un punto de partida, pero la aceptación social y la confianza en su seguridad serán determinantes para su despliegue como combustible.

Producción y cadenas de suministro en transformación
Hoy la producción mundial de amoníaco supera los 180 millones de toneladas al año, destinada en su mayoría a fertilizantes. Sin embargo, este proceso es altamente intensivo en carbono, responsable del 1,3% de las emisiones globales de CO₂. El salto hacia su uso como combustible exige el desarrollo masivo de amoníaco verde —generado a partir de hidrógeno renovable y electricidad limpia— o amoníaco azul, producido con captura y almacenamiento de carbono. Las proyecciones apuntan a que, hacia 2050, podrían operar más de mil plantas de producción de amoníaco renovable en todo el mundo, con un volumen anual que superaría los 800 millones de toneladas, de las cuales cerca de 200 millones corresponderían al transporte marítimo.

El desafío económico
La viabilidad del amoníaco como combustible marítimo enfrenta un obstáculo central: los costos. Adaptar un buque para operar con motores duales amoníaco/diésel puede costar entre 10 y 13 millones de dólares, mientras que el precio del amoníaco verde sigue siendo elevado en comparación con el fuelóleo convencional. Diversos proyectos internacionales analizan mecanismos para cerrar esta brecha, desde contratos por diferencia y subsidios, hasta esquemas de compensación y pooling en el marco de regulaciones europeas. La geografía también juega un papel: Estados Unidos, con los incentivos de la Inflation Reduction Act, podría transformarse en un polo competitivo de producción y exportación de amoníaco limpio.

Avances tecnológicos concretos
Los principales fabricantes de motores —Wärtsilä, MAN Energy Solutions y WinGD— han reportado avances decisivos en el desarrollo de motores capaces de operar con amoníaco. Se espera que los primeros buques equipados con esta tecnología entren en servicio a partir de 2025. A ello se suma el creciente número de embarcaciones con certificaciones “ammonia ready”, preparadas para reconvertirse en el futuro cercano. Organismos de clasificación como Lloyd’s Register ya han otorgado aprobaciones en principio para proyectos de buques propulsados por amoníaco y sistemas de generación eléctrica basados en su uso.

El amoníaco se proyecta como uno de los pilares de la descarbonización marítima. No obstante, su implementación a gran escala dependerá de que se logre garantizar un suministro verde competitivo, superar los retos de seguridad y consolidar la aceptación social. Los próximos cinco años serán decisivos: de su éxito dependerá que el transporte marítimo avance hacia su meta de cero emisiones netas en 2050.

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