Nuria Hartmann: “La certificación será el pasaporte que definirá quién podrá comerciar hidrógeno verde en los mercados globales”

Nuria Hartmann: “La certificación será el pasaporte que definirá quién podrá comerciar hidrógeno verde en los mercados globales”

H2NEWS

Fecha publicada: 10 Noviembre, 2025

En un escenario donde los países avanzan a ritmos distintos en la descarbonización, la certificación emerge como el punto de inflexión que determinará el acceso a los mercados internacionales del hidrógeno verde. Así lo advierte Nuria Hartmann, gerenta de consultoría estratégica de Hinicio, quien en esta entrevista exclusiva de H2NEWS, profundiza en los esfuerzos por homologar estándares, el complejo entramado de requisitos entre Europa y Asia, y los desafíos que enfrentan los desarrolladores latinoamericanos para asegurar que sus proyectos sean compatibles con los esquemas regulatorios de los principales destinos de exportación.

¿Cuál es el contexto global y latinoamericano en materia de certificación de hidrógeno?
A nivel global hoy día existen varios esquemas de certificación que ya se han diseñado, que sirven por un lado como herramienta para demostrar cumplimiento con reglas en los mercados regulados, donde existen ciertas metas de cumplir una determinada cantidad de consumo de moléculas limpias, es decir una cuota de consumo; y que sirven por otro lado como herramientas de transparentar artibutos de producto para mercados voluntarios, no regulados. Es decir, hoy día existe una amplia gama de esquemas de certificación que un productor de moléculas limpias puede ocupar para certificar sus procesos de producción. En resumen:  esquemas de certificación son herramientas que sirven para asegurar que cierto producto, en este caso moléculas de hidrógeno y/o derivados como methanol o amoniaco, realmente sean “renovables” y/o “bajo carbono”.

Y hoy día, dado que existen tantos esquemas diferentes, que a su vez contemplan diferentes atributos de producto, hay esfuerzos importantes de la comunidad internacional, como el IPHE, el Hydrogen Council y la IEA, de homologar conceptos, de trabajar sobre la terminología común para que todos los actores involucrados en este nuevo mercado hablemos el mismo idioma, dado que existen diferentes terminologías y definiciones de conceptos.

El desafío que está hoy día sobre la mesa es homologar esta terminología y encontrar atributos de denominador común mínimos claves a reportar mediante certificados; así como la metodología de verificación de esos atributos. Existe también una iniciativa de lanzar un “Hydrogen Passport” que se ha comentado en el pasado. Entonces hoy día, dado que existen tantos diferentes esquemas, el desafío es converger y ver cómo podemos compatibilizarlos para asegurar un flujo de comercio global sin mayores obstáculos.

¿Cuáles son los principales retos que enfrentan los desarrolladores?
Yo creo que el reto principal es primero entender cuáles son los criterios que rigen los diferentes mercados y cómo cumplirlos a nivel local. Para dar un ejemplo específico: la regulación Europea para los denominados RFNBO’s tiene una serie de requerimientos basados en definiciones Europeas que tienen que traducirse al contexto local: qué es una Bidding Zone en Chile, qué es una Bidding Zone en Brasil, o en Colombia, o India? Todo esto es necesario para que un desarrollador pueda asegurar que su diseño de planta Power-to-X vaya a ser 100% comercializable a través de esta certificación.

Entonces el reto es entender cómo definirlo y cómo interpretarlo, y prepararse a tiempo. No sirve esperar que el electrolizador empiece a operar; hay que realizar una pre-certificación de la respectiva planta y su diseño ojalá antes, después de concluir el Pre-FEED. Eso también lo piden mecanismos de financiamiento importantes como H2Global: piden pre-certificación de plantas para asegurarles a los futuros compradores que realmente la forma de producir la molécula va a ser compliant con la regulación del mercado premium, que conlleva una disposición de pago (willingness to pay) elevada.

También en este contexto hay que entender cuál es la certificación requerida en diferentes mercados, porque la de Europa no es la misma que en Corea del Sur, que en Japón, que en China, donde también se están desarrollando estándares alineados con sus políticas energéticas. Hay que mirar muy bien a qué mercado voy a exportar mi molécula, qué es lo que pide la regulación en dicho mercado y cuál es la herramienta de certificación que debo ocupar y cómo prepararme para eso.

Nuria Hartmann, gerenta de consultoría estratégica de Hinicio.

H2Global pide certificación, pero los desarrolladores señalan un dilema: para postular necesitan pre-certificación, y para obtenerla necesitan avances que aún no tienen. ¿Cómo se equilibra eso?
Ahí creo que es importante hacer una diferenciación clave. H2Global no pide la certificación, sino la pre-certificación, dado que cualquier proceso de certificación empieza cuando ya el electrolizador produce. Todo lo que es antes de entrar en operación comercial se denomina pre-certificación.

La idea es tener el diseño de la planta definido, el sizing, la arquitectura del proyecto, hasta el potencial uso final, en estado de Pre-FEED. Siempre y cuando un desarrollador no tiene todo claro, podemos trabajar con supuestos. Esta pre-certificación, más allá de ser requerida por esquemas como H2Global, sirve para reducir el riesgo de que el proyecto no pueda acceder a mercados premium en los cuales se basa su modelo de negocio. Si no se aborda esto en etapa temprana, existe el riesgo de que el proyecto no cumpla con algún criterio y por ende no pueda acceder a los mercados con valores de precio elevados.

¿Cómo puede seguir apoyando el Estado de Chile en materia de certificación?
Yo creo que el Estado puede apoyar en dos líneas claves:

Una es facilitar la traducción de conceptos europeos a nivel local, lo que daría mucha seguridad a los desarrolladores, y no esperar hasta que haya una primera certificación o pre-certificación. Ahí es importante sentarse en una mesa y abrir el diálogo diplomático y técnico con la Comisión Europea, que es la instancia que va a validar cómo se definen estos conceptos a nivel nacional. También mirar a Asia, porque hay potencial en Corea del Sur, Japón, Singapur.

Por otro lado, definir bien cuáles atributos socioambientales deben cumplir estos proyectos para que realmente sean sostenibles, atributos adicionales que hoy no pide Europa ni las economías asiáticas. Aquí hay una gran responsabilidad de los países exportadores para asegurar atributos de sostenibilidad regionales, en su propio interés. La iniciativa CertHiLAC promivida por el BID, ha identificado y formulado ya este tipo de atributos y sus metodologías de verificación propuestas, en base a conversaciones regionales.

También hay que considerar los recursos financieros necesarios para levantar esquemas de certificación: invertir en plataformas de registro digitales, optimizar lo ya existente, e ir construyendo sobre estudios realizados en los últimos cinco años ya, para no re-inventar la rueda sino aprovechar sinergias y usar fondos de forma eficiente y complementaria.

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