OLACDE perfila nuevo mapa energético de América Latina con renovables en alza e hidrógeno de bajas emisiones
OLACDE perfila nuevo mapa energético de América Latina con renovables en alza e hidrógeno de bajas emisiones
Fecha publicada: 17 Diciembre, 2025

La Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía (OLACDE) presentó el Panorama Energético de América Latina y el Caribe 2025, un informe que confirma la aceleración de la transición energética en la región, con un fuerte crecimiento de las energías renovables, un rol todavía relevante del gas natural y los primeros avances concretos en sistemas nacionales de certificación de hidrógeno de bajas emisiones. El documento entrega una radiografía detallada de 27 países y proyecta la evolución del sector al 2050, bajo el supuesto de una transición que combine descarbonización, seguridad de suministro y resiliencia climática.
La publicación destaca que la región ha aprovechado la última década para transformar su matriz eléctrica, impulsada por la expansión eólica y solar, el reemplazo progresivo del carbón y derivados del petróleo por gas natural, y una agenda creciente de políticas públicas orientadas a la eficiencia energética y la electromovilidad. En paralelo, señala que en varios países ya se visualiza una futura industria de hidrógeno verde, sobre todo vinculada a la exportación y al aprovechamiento de excedentes renovables, aunque todavía en fase de diseño institucional y normativo.
Una transición que se consolida con renovables, gas y electrificación
El Panorama muestra que América Latina y el Caribe avanzan hacia sistemas eléctricos cada vez más limpios, pero también más complejos de gestionar. Brasil registró en 2024 el mayor incremento de capacidad de generación desde 1997, con más de 300 nuevas centrales, de las cuales más del 90% corresponde a fuentes renovables, principalmente solar fotovoltaica y eólica. Este crecimiento se apoya en proyectos a gran escala y en el despegue de la generación distribuida, que ya suma decenas de gigavatios solares conectados a la red.
Chile aparece como uno de los líderes regionales, con alrededor de 68% de su generación eléctrica proveniente de fuentes renovables en 2024, mientras que en diciembre la solar y la eólica alcanzaron en conjunto un 42% de la producción mensual. La capacidad fotovoltaica del país ya supera los 10 GW, consolidando al desierto de Atacama y a la zona centro-norte como polos solares de alcance global.
Otros países también marcan hitos. Uruguay genera del orden del 99% de su electricidad con fuentes renovables, combinando hidráulica, eólica, biomasa y solar, y manteniendo capacidad de exportación de energía limpia a sus vecinos. Panamá llegó en noviembre de 2024 a cubrir el 97,6% de su demanda eléctrica con energías renovables, principalmente hidráulica, apoyada por la expansión de parques solares y eólicos. La República Dominicana, por su parte, más que duplicó su capacidad renovable respecto a 2020 y suma ya casi 1.400 MW de generación limpia, además de un fuerte crecimiento del autoconsumo fotovoltaico residencial, comercial e industrial.
El informe resalta que este salto renovable convive con una agenda de expansión de gasoductos, centrales de ciclo combinado y programas de acceso universal a la energía, especialmente en zonas rurales y aisladas. Argentina, por ejemplo, avanza en la integración de Vaca Muerta a su red de transporte de gas, lo que le permite sustituir importaciones y proyectar exportaciones regionales. Perú, República Dominicana y varios países de Centroamérica implementan programas para masificar el acceso a GLP y gas natural en hogares vulnerables, como parte de la lucha contra la pobreza energética.
Hacia sistemas de certificación de hidrógeno de bajas emisiones
El Panorama Energético 2025 incorpora un capítulo específico dedicado a los sistemas nacionales de certificación de hidrógeno de bajas emisiones para América Latina y el Caribe, reflejo de que el vector comienza a ocupar un lugar propio en la agenda regional. En el marco de un proyecto apoyado por la Unión Europea, la agencia de cooperación chilena y OLACDE, se trabajó con Argentina, Chile, Colombia y Panamá como países piloto para diseñar propuestas de sistemas de certificación y hojas de ruta de implementación.
El proyecto revisa el estado del arte de la industria del hidrógeno en la región, mapea avances y brechas, e identifica los requerimientos que exigen los mercados internacionales, particularmente la Unión Europea, en términos de umbrales de emisiones, trazabilidad, adicionalidad de renovables y correlación temporal y geográfica entre generación eléctrica y producción de hidrógeno. El objetivo es que los futuros certificados de hidrógeno latinoamericano sean compatibles con esquemas como los combustibles RFNBO en Europa, las reglas de Reino Unido, Japón y Corea del Sur, y los sistemas de reconocimiento mutuo que se están discutiendo a escala global.
Para ello, el documento señala que se han desarrollado talleres nacionales con actores públicos, privados, academia y organismos internacionales, con el fin de afinar criterios de medición de emisiones, roles institucionales y mecanismos de verificación. La propuesta incluye la definición de autoridades competentes en hidrógeno, la creación de comités interministeriales que coordinen la política del sector, y el diseño de marcos regulatorios que den certidumbre a los inversionistas y a los compradores internacionales.
En paralelo, algunos países avanzan en legislación específica. Brasil crea un Programa de Desarrollo del Hidrógeno de Bajas Emisiones de Carbono, que otorga nuevas atribuciones al regulador de hidrocarburos para autorizar, fiscalizar y certificar actividades de producción, transporte y comercio de hidrógeno y sus derivados. Colombia introduce lineamientos de política para la producción, almacenamiento, transporte y uso de hidrógeno de bajas emisiones, incluyendo incentivos a la inversión privada, mecanismos de cooperación internacional y un sistema de certificación para asegurar la sostenibilidad y trazabilidad del producto.
Oportunidades y desafíos para el hidrógeno en la matriz regional
OLACDE reconoce que el hidrógeno de bajas emisiones todavía no es un actor masivo en la matriz energética de América Latina y el Caribe, pero anticipa que podría desempeñar un papel relevante en tres frentes: como solución para gestionar vertimientos renovables en sistemas eléctricos con alta penetración de solar y eólica, como vector para descarbonizar industrias difíciles de electrificar y como negocio de exportación hacia mercados con metas estrictas de reducción de emisiones.
El documento advierte, sin embargo, que el despliegue efectivo del hidrógeno dependerá de la capacidad de los países para articular planificación energética, regulación, financiamiento e infraestructura. Se necesitarán redes de transmisión robustas, sistemas de almacenamiento, puertos adaptados y marcos de certificación que garanticen al comprador internacional que el hidrógeno producido cumple criterios ambientales equivalentes a los de sus propios esquemas regulatorios.
En ese sentido, el Panorama Energético 2025 plantea que la ventana de oportunidad para la región está abierta, pero no es automática. América Latina y el Caribe dispone de recursos renovables de clase mundial, experiencias exitosas en integración eléctrica y credenciales climáticas que la posicionan bien para competir en hidrógeno de bajas emisiones. La clave estará en transformar ese potencial en proyectos bancables, con reglas claras, cadenas de valor locales y una narrativa común que conecte transición energética, desarrollo productivo y beneficios concretos para las comunidades.




