El riesgo microbiológico que desafía la infraestructura energética del hidrógeno en el futuro

El riesgo microbiológico que desafía la infraestructura energética del hidrógeno en el futuro

Por Grace Keller

Fecha publicada: 11 Febrero, 2026

Microbify es una empresa alemana de base científica especializada en el análisis de microorganismos en ambientes extremos y su impacto en infraestructuras críticas de energía. Nacida como un spin-off del Departamento de Microbiología y del Archaea Centre de la Universidad de Regensburg, la compañía combina microbiología avanzada, ingeniería y tecnologías de muestreo a alta presión para detectar, caracterizar y mitigar riesgos microbiológicos en sectores como hidrógeno, gas natural, biogás, petróleo y agua industrial. Su principal foco es la corrosión microbiológicamente influenciada (MIC), un fenómeno que genera pérdidas millonarias a nivel global y que adquiere especial relevancia en el despliegue del hidrógeno como nueva fuente energética. Con experiencia en proyectos pioneros como el primer almacenamiento comercial de hidrógeno en Europa, Microbify busca ahora expandirse hacia América Latina, región donde la coexistencia de industrias fósiles y nuevas tecnologías de energía limpia abre un campo de aplicación urgente para soluciones microbiológicas avanzadas. Para entender lo que esta start up está desarrollando, H2NEWS conversó en exclusiva con la Dra. Linda Dengler, CEO de Microbify.

Para contextualizar a nuestra audiencia en Chile y Latinoamérica, ¿cómo definiría Microbify y qué la distingue dentro del ecosistema global de soluciones microbiológicas aplicadas al sector energético, especialmente en hidrógeno, gas y biogás?

Microbify trabaja con los llamados extremófilos, microorganismos que prosperan en condiciones ambientales extremas, como temperaturas superiores a los 100 °C, altas concentraciones de sal o niveles de pH muy bajos. Dentro de este grupo se encuentran microorganismos consumidores de hidrógeno. Estos no solo consumen un hidrógeno valioso, sino que además generan subproductos corrosivos, como sulfuro de hidrógeno o ácidos orgánicos. Esto puede dar lugar a corrosión influenciada microbiológicamente (MIC) en infraestructuras de hidrógeno. La MIC es un fenómeno ya conocido en la industria del petróleo y gas y, dado que muchos de estos microorganismos corrosivos utilizan hidrógeno como fuente de energía, los problemas de biocorrosión tenderán a intensificarse durante la transición hacia una economía energética basada en hidrógeno.

Lo que distingue a Microbify es que, por primera vez, combina un conocimiento fundamental en microbiología de extremófilos con la ingeniería. De este modo, responde a las necesidades de ambas áreas: entrega beneficios medibles para sus clientes, al mismo tiempo que respeta las condiciones específicas y delicadas que requieren estos microorganismos especiales durante sus análisis avanzados.

Microbify ha logrado un hito europeo al participar en la planificación de la primera instalación comercial de almacenamiento de hidrógeno bajo el proyecto GET H2. Considerando que Chile podría evaluar en un futuro alternativas para habilitar almacenamiento subterráneo a gran escala, ¿cuáles son las principales lecciones técnicas y operativas que podrían transferirse a geografías como Magallanes, Antofagasta o el altiplano andino?

Nuestro cliente de larga trayectoria, RWE Gas Storage West, se encuentra actualmente construyendo la primera instalación comercial de almacenamiento subterráneo de hidrógeno de Europa, en Gronau, Alemania. Microbify proporciona apoyo microbiológico a este proyecto pionero desde una etapa muy temprana. El trabajo comenzó ya en la fase de planificación, con el fin de incorporar los aspectos microbiológicos durante la construcción de la instalación.

Gracias a métodos recientemente desarrollados para aislar e identificar microorganismos en instalaciones de almacenamiento de gas y en la infraestructura asociada, Microbify puede identificar y predecir de manera fiable los procesos microbianos. El conocimiento de estos procesos permite a los operadores intervenir mediante el ajuste de parámetros operativos. Esto evita daños, como los provocados por la biocorrosión, y mejora la eficiencia económica de los sistemas.

El potencial de Chile para la producción de hidrógeno es enorme. Las altas tasas de producción van de la mano con la necesidad de almacenamiento. En este contexto, los procesos microbiológicos pueden desempeñar un rol relevante en instalaciones de almacenamiento natural a gran escala, por ejemplo, en estructuras geológicas subterráneas como cavernas salinas o yacimientos de gas agotados.

La corrosión microbiológicamente influenciada (MIC) genera pérdidas significativas y representa un riesgo crítico para infraestructuras de hidrógeno, gas y agua industrial. ¿Cómo evalúa Microbify el nivel de preparación técnica que existe hoy en Chile y Latinoamérica para gestionar MIC? ¿Qué brechas regulatorias, de conocimiento o de monitoreo deberían resolverse con urgencia?

Somos conscientes del rol de microorganismos altamente corrosivos, como las bacterias reductoras de sulfato, en tuberías desde hace más de 100 años; sin embargo, el problema aún no ha sido resuelto. El costo anual de la corrosión solo en la industria del petróleo y gas se estima entre US$3.000 millones y US$7.000 millones, de los cuales hasta un 40 % está relacionado con microorganismos.

Desde el punto de vista técnico, la gestión de la corrosión influenciada microbiológicamente es posible hoy en la mayoría de las infraestructuras. No obstante, todavía falta conciencia para implementar las estrategias necesarias en etapas tempranas. En comparación con los sistemas que contienen hidrógeno, la corrosión en petróleo y gas es un proceso lento. Por esta razón, ingresamos al mercado LATAM en una etapa muy temprana: es fundamental generar conciencia para incorporar sistemas de gestión y monitoreo de MIC ya durante las fases de planificación y construcción de proyectos de H2, y no cuando la corrosión ya ha comenzado.

El portafolio de servicios de Microbify abarca desde Power-to-Gas y biometanización hasta diagnóstico y mitigación de MIC en petróleo y gas, industrias aún predominantes en varios países de la región. ¿Qué oportunidades observa para introducir soluciones microbiológicas avanzadas en mercados como Chile, Argentina, Brasil o Colombia, donde la transición energética coexiste con operaciones fósiles estratégicas?

Microbify LATAM no solo se apoyará en las tecnologías existentes provenientes de Europa, sino que además abrirá un departamento de I+D disruptivo, enfocado en el desarrollo de biocidas sostenibles.

Asimismo, identificamos grandes oportunidades en el ámbito de la consultoría durante el desarrollo de sectores renovables como la producción y el almacenamiento de hidrógeno, así como en la exploración y explotación de hidrógeno natural.

El plan para establecer Microbify LatAm contempla un liderazgo femenino científico y técnico, un atributo poco común en sectores como petróleo, gas y almacenamiento subterráneo. ¿Cómo ha percibido la apertura de los mercados latinoamericanos hacia modelos de innovación liderados por mujeres? ¿Puede esto convertirse en una ventaja estratégica al momento de construir relaciones y confianza técnica con actores públicos y privados?

Al igual que muchas industrias energéticas, el sector del petróleo y gas está predominantemente liderado por hombres a nivel mundial. Esto se aplica no solo a LatAm, sino también a Europa. Como cofundadora y directora ejecutiva de Microbify en Alemania, era consciente de esta realidad al momento de ingresar al mercado.

Mi experiencia de los últimos cinco años ha demostrado que el género puede jugar un rol en una primera impresión, pero que finalmente lo que importa son las capacidades. Nuestras integrantes cuentan con cargos de nivel C, poseen títulos universitarios en ciencias de la ingeniería y participan regularmente en entrenamientos de alta exigencia para nuestras campañas de muestreo. En Europa, a menudo enfrentan escepticismo en el primer contacto, pero rápidamente logran convencer gracias a su experiencia profesional y habilidades técnicas.

En LatAm, es probable que enfrentemos una sorpresa y un escepticismo similares, pero confío en que podremos demostrar rápidamente nuestro valor a través de resultados contundentes, beneficios medibles y el desarrollo de alianzas basadas en la confianza.

Microbify aspira a posicionarse como líder mundial en el análisis de extremófilos y en soluciones sostenibles para la mitigación de MIC, incluyendo alternativas a biocidas convencionales. ¿Qué innovaciones considera más prometedoras para acelerar el despliegue del hidrógeno verde en Chile y la región, especialmente en etapas tempranas de caracterización de sitios, elección de materiales y evaluación de riesgos?

El daño a los activos que hoy observamos en la industria del petróleo y gas aumentará rápidamente cuando se incorpore hidrógeno o cuando la infraestructura existente sea reconvertida.

En las operaciones fósiles, el uso de biocidas tóxicos es masivo. Esto no solo perjudica a los trabajadores y al medioambiente, sino que además no es sostenible en el largo plazo. Muchos biocidas no resultan efectivos frente a microorganismos relevantes o pierden su eficacia tras un uso excesivo. Por ello, Microbify apunta al desarrollo de productos específicos y dirigidos, que aseguren la integridad de la infraestructura a largo plazo en todos los sectores energéticos.

Los aprendizajes obtenidos en los proyectos GET H2 muestran que la integración temprana e inteligente de estrategias de gestión de la corrosión influenciada microbiológicamente es clave para una operación exitosa. En este sentido, identificamos como principal acelerador la incorporación de una perspectiva microbiológica durante la fase de ingeniería de infraestructuras preparadas para hidrógeno.

H2NEWS

English Version

Microbify is a German science-based company specializing in the analysis of microorganisms in extreme environments and their impact on critical energy infrastructure. Born as a spin-off from the Department of Microbiology and the Archaea Centre at the University of Regensburg, the company combines advanced microbiology, engineering and high-pressure sampling technologies to detect, characterize and mitigate microbiological risks in sectors such as hydrogen, natural gas, biogas, oil and industrial water. Its main focus is microbiologically influenced corrosion (MIC), a phenomenon that generates billions in losses worldwide and is particularly relevant as hydrogen infrastructure begins to scale globally. With experience in pioneering initiatives such as Europe’s first commercial hydrogen storage facility, Microbify is now looking to expand into Latin America, a region where the coexistence of fossil industries and emerging clean energy technologies creates an urgent need for advanced microbiological solutions. To better understand what this start-up is developing, H2NEWS spoke exclusively with Dr. Linda Dengler, CEO of Microbify.

For our audience in Chile and Latin America, how would you define Microbify, and what makes it stand out within the global ecosystem of microbiological solutions for the energy sector, particularly in hydrogen, gas and biogas?
Microbify is working with so-called extremophiles, microbes that thrive under harsh environmental conditions like temperatures >100 °C, high salt concentrations or low pH. Among these microbes, we find hydrogen-consumers. They not only eat up our valuable hydrogen, but they also produce corrosive by-products like hydrogen sulfide or organic acids. This can lead to microbiologically influenced corrosion (MIC) in hydrogen infrastructures. MIC is a phenomenon already known from the oil and gas industry, and as most of these corrosive microbes are hydrogen lovers, biocorrosion issues will increase during the transition towards a hydrogen-based energy economy.
What makes Microbify stand out, is that we – for the first time – combine fundamental expertise in extremophile microbiology with the art of engineering. With that, we meet the needs of both sides: we provide measureable benefits for our customers, while meeting the delicate needs of special microbes during our sophisticated analyses.

Microbify has played a key role in Europe’s first commercial hydrogen storage facility under the GET H2 project. As Chile begins evaluating geological options for large-scale hydrogen storage, what technical and operational lessons from the European experience could be relevant for regions such as Magallanes, Antofagasta or the Andean plateau?

Our long-standing customer RWE Gas Storage West is currently constructing Europe’s first commercial hydrogen underground storage facility in Gronau, Germany. Microbify provides microbiological support for this pioneering project at a very early stage. We started right from the planning phase in order to take microbiological aspects into account during the construction of the plant.

With newly developed methods for isolating and identifying microorganisms from gas storage facilities and the connected infrastructure, Microbify can reliably identify and predict microbial processes. Knowledge of these microbial processes enables operators to intervene by adjusting operating parameters. This prevents damage (e.g. due to biocorrosion) and improves the economic efficiency of the systems.

Chile’s potential for hydrogen production is enormous. High production rates go hand in hand with the need for storage. Here, microbiological processes can play a role in natural, large scale storage facilities, e.g. in subsurface geological structures like salt caverns or depleted gas reservoirs.

Microbiologically influenced corrosion (MIC) generates massive economic losses and poses a critical risk to hydrogen, gas and industrial water infrastructure. How would you assess the current level of technical preparedness in Chile and Latin America to address MIC? Which regulatory, knowledge or monitoring gaps need urgent attention?

We are aware of the role of highly corrosive microbes like sulfate-reducing bacteria in pipelines for more than 100 years, yet, we have still not solved the problem. The yearly cost of corrosion in oil and gas alone is estimated to US$3 billion to US$7 billion, while up to 40 % are related to microorganisms.
Technically, MIC management is possible in most infrastructures already today. However, the awareness to implement necessary strategies at an early stage is not there yet. Compared to hydrogen-containing systems, corrosion in oil and gas is slow. This is why we enter the LATAM market at a very early stage: we need to spread awareness to implement MIC management and monitoring systems already during the planning and construction phase for H2-projects and not, when the corrosion has already begun.

Microbify’s portfolio spans Power-to-Gas, biomethanation, and MIC diagnostics for the oil and gas industry—sectors that continue to play a significant role across Latin America. What opportunities do you see for deploying advanced microbiological solutions in countries like Chile, Argentina, Brazil or Colombia, where the energy transition coexists with expanding fossil operations?

Microbify LATAM will not only thrive on existing technologies from Europe, but will also open a disruptive RnD department focusing on the development of sustainable biocides.

Further, we see large opportunities in consulting during the development of renewable sectors like hydrogen production and storage as well as the exploration and exploitation of natural hydrogen.

The creation of Microbify LatAm is envisioned as a woman-led scientific and technical initiative, a rarity in sectors such as oil and gas or underground storage. Based on your experience working in Europe and Central America, how do you perceive Latin America’s openness to innovation models led by women? Can this be an advantage in building trust and technical credibility?

Like many energy industries, the oil and gas sector is predominantly male-led worldwide. This applies not only to LatAm but also to Europe. As female co-founder and managing director of Microbify in Germany, I was aware of that when we entered the market. My experience in the past five years has shown, that gender might play a role at first sight, but in the end it’s skills that matter. Our female team members hold C-level positions, have university degrees in engineering sciences, and regularly participate in high-pressure training for our sampling campaigns. In Europe, they often deal with scepticism during first contact, but can quickly convince with their professional expertise and technical skills. For LatAm, we will most likely face the same surprise and scepticism, but I am confident we can quickly convince with impressive results, measurable benefits, and the development of trusted partnerships.

Microbify aims to become a global leader in extremophile analysis and sustainable MIC mitigation, including alternatives to traditional biocides. Which of these innovations do you believe could most accelerate the development of green hydrogen in Chile and Latin America, particularly in early site characterization, material selection and microbial risk evaluation?

The asset damage we see in oil and gas today will increase rapidly when hydrogen is added or infrastructure is repurposed.
In fossil operations, the use of toxic biocides is massive. This not only harms employees and the environment, but is also not sustainable in the long term. Many biocides fail to function for relevant microbes or after excessive use. Therefore, Microbify aims for targeted products that ensure long-term infrastructure integrity across all energy sectors.

Out learnings from the GET H2 projects are, that early, smart integration of MIC management strategies are the key for a successful operation. Therefore, we see the biggest accelerator in the implementation of a microbiological perspective during the engineering of hydrogen-ready infrastructure.

H2NEWS

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