África explora el potencial de la energía nucleoeléctrica para impulsar su desarrollo
África explora el potencial de la energía nucleoeléctrica para impulsar su desarrollo
Fecha publicada: 01 Junio, 2026

África necesita más energía. Casi 600 millones de personas de África aún carecen de acceso a la electricidad. Se prevé que la demanda de energía aumente debido al rápido crecimiento demográfico, la urbanización y el desarrollo económico. A la par, se enfrentan dificultades para integrar en la infraestructura de redes fuentes de energía renovables intermitentes, como la solar y la eólica.
Esta semana se celebra la segunda edición de la Cumbre de Innovación en Energía Nuclear para África, en la que Gobiernos, entidades reguladoras, financiadores, representantes del sector y asociados de tecnología se congregarán en Kigali (Rwanda) para estudiar la manera en la que la energía nuclear puede complementar las fuentes de energía renovables y constituir, para las circunstancias de África, una alternativa práctica que puede desarrollarse a escala. El Director General del OIEA, Rafael Mariano Grossi, participará como orador en la conferencia.
Además, el OIEA organiza una sesión de alto nivel con el objetivo de analizar la manera en la que África puede aprovechar tecnologías nucleares avanzadas, en especial los reactores modulares pequeños (SMR), para lograr la industrialización y mejorar el acceso a la energía. Para ello, se presentarán puntos de vista de todo el mundo, perspectivas regionales y conocimientos especializados del sector.
Si desea más información sobre este tema, puede consultar: ¿Qué son los reactores modulares pequeños (SMR)?
El OIEA colabora con países de todo el continente para aprovechar la energía nuclear en aras del desarrollo sostenible. El apoyo que presta el Organismo a los países que están contemplando la posibilidad de implantar energía nucleoeléctrica, o que ya están en vías de hacerlo, incluye la creación de capacidad, la realización de misiones de examen y la impartición de talleres diseñados según el enfoque de los hitos del OIEA —una metodología estructurada y escalonada para desarrollar la infraestructura necesaria para lograr un programa nucleoeléctrico sostenible y tecnológica y físicamente seguro.
En el informe del OIEA titulado Outlook for Nuclear Energy in Africa, elaborado en apoyo de la presidencia de Sudáfrica de 2025 en el G20, se analiza la función de la energía nuclear en la configuración del futuro del continente. A continuación se presentan algunas de las principales conclusiones del informe.
Aunque Sudáfrica es el único país africano que cuenta con una central nuclear en funcionamiento, muchos otros están iniciando su primer programa nucleoeléctrico o considerando la posibilidad de hacerlo.
Egipto está construyendo una central nuclear provista de cuatro unidades y se prevé que la primera de ellas esté en funcionamiento para 2028. Otros países de África están contemplando la posibilidad de generar energía nucleoeléctrica o ya están en proceso de construir la infraestructura correspondiente. Entre ellos se encuentran Argelia, Burkina Faso, Etiopía, Ghana, Kenya, Marruecos, el Níger, Nigeria, Rwanda, el Senegal, el Sudán, la República Unida de Tanzanía, Túnez, Uganda y Zambia.
Un catalizador de ese aumento en el interés es la aparición de los reactores modulares pequeños (SMR), reactores nucleares más pequeños que pueden fabricarse en talleres y transportarse en forma de módulos que se ensamblan en el emplazamiento.
Los SMR son una solución atractiva para varios países africanos por ser adecuados para uso en redes eléctricas pequeñas y por tener un menor costo de capital inicial por unidad y plazos de construcción más breves que los reactores de gran tamaño. Los SMR podrían abastecer zonas alejadas que no cuentan con infraestructura de red, por ejemplo, explotaciones mineras, y, además de generar electricidad, pueden suministrar calor o refrigeración industriales.
Asimismo, África es un continente que contribuye de manera considerable a la producción mundial de uranio, una materia prima crítica para la generación de energía nuclear. Aproximadamente el 14 % de la producción mundial de uranio procede de países africanos, y Namibia, el Níger y Sudáfrica se encuentran entre los principales productores. Esos recursos, junto con nuevas inversiones en la gestión del ciclo del combustible, podrían sentar las bases del uso de nuevas tecnologías nucleares en el continente.
La cooperación regional puede acelerar la adopción de la energía nucleoeléctrica en África al hacer posible que los países compartan costos, infraestructura y conocimientos especializados a la vez que fortalecen su poder de negociación con asociados internacionales.
Si bien todos los países tienen el derecho soberano de decidir utilizar energía nucleoeléctrica y comenzar un programa nucleoeléctrico, el hecho de plantear proyectos conjuntos, armonizar reglamentos y organizar consorcios eléctricos regionales puede contribuir a que los países mejoren las condiciones de financiación, integren los sistemas energéticos y disminuyan a gran escala los costos de la electricidad.
Los gobiernos de los países que organizan proyectos de centrales nucleares pueden mantener el control de las actividades principales y las funciones de reglamentación, al tiempo que aprovechan la colaboración para potenciar el desarrollo de recursos humanos, la seguridad tecnológica y física, la participación del sector, la planificación para casos de emergencia y la aceptación del público.
Los sistemas energéticos de África se organizan en cinco consorcios eléctricos regionales que cuentan con redes relativamente avanzadas e interconectadas en las zonas meridionales y septentrionales del continente, y la integración a nivel continental se impulsa por medio del Mercado Único de la Electricidad en África (AfSEM).
El AfSEM se puso en marcha en 2015 y busca crear el mercado único de electricidad más grande del mundo, lo que mejorará la seguridad energética, la sostenibilidad y la competitividad para más de 1300 millones de personas. Ese aumento de la interconectividad hará posible integrar grandes reactores nucleares de potencia, que precisan redes fuertes y estables que cuenten con sistemas de transmisión resistentes.
En África es un reto lograr que los proyectos de energía nucleoeléctrica puedan financiarse. Las inversiones en energía limpia que se hacen en el continente constituyen aproximadamente el 2 % del total a nivel mundial y se ven limitadas por el aumento en los costos de la deuda y las bajas calificaciones soberanas. Sin embargo, recientemente se han producido acontecimientos que apuntan a nuevas oportunidades. La alianza constituida en 2025 entre el OIEA y el Banco Mundial representa la renovación del compromiso multilateral con la energía nucleoeléctrica, lo que incluye apoyo para la prolongación de la vida útil de los reactores, mejoras de las redes y SMR. El acuerdo también podría servir como catalizador para que otros bancos multilaterales amplíen su participación en el sector.
En 2021, Sudáfrica y el International Partners Group concertaron una Asociación para una Transición Energética Justa y se comprometieron a destinar 8500 millones de dólares de los Estados Unidos a apoyar la transición a la energía limpia en Sudáfrica. El Senegal y Nigeria también han expresado interés en ese tipo de mecanismos de financiación que pueden dar acceso a inversiones en el desarrollo de energía nuclear.
El éxito de un programa nucleoeléctrico exige un sólido compromiso nacional durante al menos 100 años. Para construir la infraestructura necesaria y erigir la primera central nuclear es necesario contar con sólida capacidad directiva nacional a fin de garantizar una coordinación eficaz y un amplio apoyo político y del público; las interrupciones o los cambios de políticas pueden producir atrasos y costos considerables, lo que puede perjudicar los programas.
El Examen Integrado de la Infraestructura Nuclear (INIR) del OIEA proporciona una evaluación integral de 19 cuestiones relativas a la infraestructura nucleoeléctrica, que abarcan desde la posición del país y los marcos jurídicos y reguladores, hasta la participación de las partes interesadas, la protección ambiental y la gestión de desechos radiactivos.




