Países Bajos inicia la construcción de una planta de SAF respaldada por una compra de €3.000 millones de KLM
Países Bajos inicia la construcción de una planta de SAF respaldada por una compra de €3.000 millones de KLM
H2NEWS
Fecha publicada: 03 Junio, 2026

Mientras varios países avanzan desde las estrategias y declaraciones hacia la construcción de infraestructura concreta para la transición energética, los Países Bajos dieron un nuevo paso para descarbonizar la aviación con el inicio de la construcción de DSL-01, la primera planta del país dedicada exclusivamente a la producción de combustible sostenible para la aviación (SAF).
El proyecto, desarrollado por SkyNRG en la ciudad de Delfzijl, busca aumentar la disponibilidad de combustibles sostenibles para el transporte aéreo europeo y contribuir al cumplimiento de las metas climáticas del sector. La iniciativa cuenta con el respaldo de KLM, que comprometió la compra de al menos 75.000 toneladas anuales de SAF, equivalentes al 75% de la producción total proyectada de la instalación, mediante un acuerdo de largo plazo valorado en cerca de 3.000 millones de euros.
La planta comenzará a producir sus primeros volúmenes comerciales a partir de 2028 y es considerada uno de los proyectos más relevantes para el desarrollo del mercado de SAF en Europa.
El anuncio refleja una tendencia cada vez más visible en los países que lideran la transición energética: la combinación de políticas públicas, compromisos corporativos e inversiones industriales para transformar los objetivos climáticos en activos concretos. En un escenario donde la demanda futura de combustibles sostenibles está prácticamente asegurada por nuevas regulaciones, la prioridad ya no es únicamente definir metas, sino construir la capacidad productiva necesaria para alcanzarlas.
Una industria que busca escalar
KLM fue cofundadora de SkyNRG en 2009 y ha participado activamente en el desarrollo del mercado de SAF desde sus primeras etapas. La compañía considera estos combustibles como una de las principales herramientas para reducir las emisiones de la aviación, particularmente en vuelos de media y larga distancia, donde las alternativas de electrificación siguen siendo limitadas.
Actualmente, el SAF es visto por organismos internacionales, fabricantes de aeronaves, aerolíneas y gobiernos como la solución de mayor potencial para reducir emisiones en el corto y mediano plazo sin requerir modificaciones significativas en las aeronaves o en la infraestructura aeroportuaria existente.
Aunque durante el vuelo emite cantidades similares de CO₂ que el queroseno convencional, el beneficio ambiental se genera a lo largo de todo su ciclo de vida. Dependiendo de la tecnología utilizada y de las materias primas empleadas, las reducciones de emisiones pueden alcanzar entre un 65% y más de un 90% respecto de los combustibles fósiles tradicionales.
Sin embargo, uno de los principales desafíos continúa siendo la escasez de oferta.
La producción global de SAF sigue representando una fracción mínima del consumo total de combustible de aviación, situación que mantiene los precios entre tres y cuatro veces por encima del queroseno convencional. Esta brecha económica ha impulsado la creación de incentivos, mandatos regulatorios y mecanismos de apoyo financiero en distintas regiones del mundo.
El papel de las políticas públicas
La construcción de DSL-01 ocurre en un contexto de creciente intervención estatal para acelerar el desarrollo de combustibles sostenibles.
Desde KLM valoraron que el nuevo acuerdo de coalición del gobierno neerlandés incorpore medidas destinadas a ampliar el uso de combustibles alternativos para la aviación y fortalecer la producción nacional de SAF. Al mismo tiempo, la aerolínea instó a las autoridades a avanzar en instrumentos adicionales que permitan acelerar las inversiones, incluyendo la creación de un fondo nacional de apoyo al SAF, una recomendación contenida en el informe “The Route to Future Prosperity”, liderado por Peter Wennink.
El caso neerlandés pone de manifiesto un aspecto que se repite en distintos mercados: el despliegue de nuevas industrias energéticas no depende únicamente de los avances tecnológicos o de la disponibilidad de recursos, sino también de señales regulatorias claras y mecanismos que reduzcan el riesgo de las inversiones durante las primeras etapas de desarrollo.
En este caso, la construcción de la planta fue posible gracias a la combinación de un comprador ancla dispuesto a comprometer adquisiciones de largo plazo y un entorno político orientado a expandir el mercado de combustibles sostenibles.
Una señal para los países que buscan desarrollar nuevos combustibles
El proyecto también ofrece lecciones relevantes para países que buscan posicionarse como productores de combustibles sostenibles derivados de energías renovables, entre ellos Chile.
Durante los últimos años, el país ha impulsado una estrategia para desarrollar una industria basada en hidrógeno verde, amoníaco renovable, e-fuels y SAF sintético, aprovechando su potencial de generación solar y eólica. Sin embargo, gran parte de los proyectos continúa enfrentando desafíos asociados a permisos, regulación, demanda futura y mecanismos de financiamiento.
La experiencia europea muestra que la construcción de una nueva industria energética requiere avanzar simultáneamente en varios frentes: desarrollo tecnológico, infraestructura, incentivos, regulación y compromisos de compra que otorguen certeza a los inversionistas.
Más allá de la relevancia de la planta DSL-01, el verdadero mensaje detrás del proyecto es que la transición energética comienza a materializarse cuando los anuncios se convierten en infraestructura, contratos de largo plazo y decisiones de inversión concretas.
Con una meta nacional de incorporar un 14% de SAF en el combustible utilizado por la aviación hacia 2030, los Países Bajos reconocen que una sola instalación no será suficiente. Sin embargo, el inicio de la construcción de DSL-01 marca el paso que toda nueva industria debe dar para consolidarse: pasar de la planificación a la ejecución.




