Gobernanza conectada con el territorio: Una perspectiva relevante desde el desarrollo comunitario y GHPPI para el H2V
Gobernanza conectada con el territorio: Una perspectiva relevante desde el desarrollo comunitario y GHPPI para el H2V
Por Alvaro Flores, abogado especialista en patrimonio cultural y relacionamiento comunitario.
Fecha publicada: 20 Enero, 2025

En el ámbito del desarrollo comunitario y la gestión de proyectos de inversión, una gobernanza conectada con el territorio es crucial para garantizar la sostenibilidad y el éxito a largo plazo de dichas iniciativas. Este enfoque no solo refuerza la legitimidad de los proyectos, sino que también fomenta una relación de confianza y pertenencia entre los actores locales y los titulares de los proyectos.
Las particularidades de este modelo pueden entenderse desde tres grandes perspectivas:
- En primer lugar, el tipo de organización gerencial, donde las decisiones de relaciones públicas y relacionamiento comunitario son lideradas por actores con raigambre en el territorio, que conocen el funcionamiento de la institucionalidad pública y privada, y que se hacen acompañar por especialistas, incorporando estándares de seguimiento, alineación con políticas públicas, enfoque basado en derechos humanos y metas del proyecto.
- En segundo lugar, la pertinencia territorial, a través de un trabajo previo de inteligencia local, cruzado con información de actores claves y la contratación local, mantienen o perfilan un ascendiente y reconocimiento de la comunidad donde residen.
Estos factores, la definición de estrategias, su seguimiento y ajuste, constituye buena parte de lo que denominamos “gobernanza” y ha permitido la identificación de un proyecto con la identidad colectiva local.
La legitimidad, la credibilidad y la confianza son los pilares sobre los que se construye esta relación. Constituyen también indicadores que se estructuran, se implementan y miden. Cada uno de estos elementos debe ser cuidadosamente gestionado para asegurar que los proyectos no solo cumplan con las expectativas económicas, sino que también respondan a las preocupaciones sociales y ambientales de la comunidad. La legitimidad se gana al ser transparentes y receptivos; la credibilidad se construye al cumplir las promesas y mantener un diálogo constante; y la confianza se solidifica al cumplir los compromisos y voluntad efectiva en la respuesta a las acciones de la comunidad.

Alvaro Flores, abogado especialista en patrimonio cultural y relacionamiento comunitario.
Estas consideraciones para la gobernanza de los proyectos no solo es una obligación legal y ética, sino que también es una estrategia prudente para mitigar riesgos y mejorar la viabilidad y aceptación de los proyectos a largo plazo.
Adicionalmente, la gobernanza debe incorporar dentro de sus principios para la acción, los estándares de respecto a los Derechos Humanos. En ese sentido es fundamental la integración de los principios internacionales y directrices nacionales consagrados por el Acuerdo de Escazú y la Guía para la Participación Ciudadana Temprana (PCT) del Servicio de Evaluación Ambiental (SEA). El Acuerdo de Escazú, siendo el primer tratado ambiental de América Latina y el Caribe, promueve el acceso a la información, la participación pública en los procesos de toma de decisiones ambientales y la justicia en asuntos ambientales. Este acuerdo subraya la necesidad de garantizar que todos los actores involucrados estén bien informados y tengan la capacidad de participar efectivamente en las decisiones que les afectan directamente.
De esta forma, una “gobernanza” conectada con el territorio implica, por lo tanto, un compromiso continuo y una participación activa en todas las fases del proyecto. Es vital que las estrategias de relacionamiento permitan a los actores locales influir y beneficiarse de manera equitativa. Implica, “poner los bueyes delante de la carreta”, siguiendo una receta poco ortodoxa para la ejecución de proyectos.
Al integrar estos principios, no solo elevamos el estándar de cómo se deben llevar a cabo los proyectos, sino que también contribuimos al fortalecimiento de las comunidades y al desarrollo sostenible del territorio. Como profesionales comprometidos con el bienestar de nuestras comunidades, debemos esforzarnos por implementar mecanismos que sean verdaderamente inclusivos, transparentes y conectados con las realidades del territorio.
Este es el tercer elemento a abordar: la inclusión y participación de la comunidad en los distintos procesos de un proyecto. Un desafío al cual podemos aportar.




