Oportunidades y desafíos de Power to X en la transición energética chilena

Oportunidades y desafíos de Power to X en la transición energética chilena

Por Grace Keller

Fecha publicada: 28 Enero, 2025

La reciente participación del profesor Rodrigo Palma Behnke, director del Centro de Energía de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile (CE-FCFM), en la Chilean-German Summer School on Power-to-X 2025 marcó un hito en la discusión sobre el futuro energético de Chile y su papel en la transición global hacia energías sostenibles. La presentación, titulada “Power-to-X value chain: grid and decentralized perspective in Chile”, abordó los desafíos y oportunidades que enfrenta el país en esta área.

El contexto energético chileno

Chile se destaca por su inmenso potencial de energías renovables, con más de 2.350.000 MW identificados, especialmente en energía solar y eólica. Sin embargo, la capacidad instalada actual es de apenas 37.000 MW, lo que representa una fracción de lo que podría lograrse. El consumo eléctrico anual alcanza los 83.000 GWh, y la mayoría proviene de energías renovables, lo que subraya el compromiso del país con una transición sostenible.

El profesor Palma destacó que, a pesar de los avances, existen grandes retos relacionados con la neutralidad de carbono y los compromisos del Acuerdo de París. Para 2025, se espera alcanzar un presupuesto de carbono de 1100 millones de toneladas de CO2 equivalente, una meta ambiciosa pero necesaria.

La seguridad del sistema y los microgrids

En la presentación se enfatizó la importancia de la seguridad del sistema eléctrico, destacando la estabilidad de frecuencia, tensión y los sistemas de conversión en microgrids. Estas soluciones descentralizadas juegan un papel crucial en garantizar la continuidad del suministro ante disturbios mayores o menores, así como en la integración de fuentes de energía distribuida (DERs, por sus siglas en inglés).

Chile cuenta con 110 sistemas aislados que combinan diversas tecnologías, como generación diésel, eólica, solar y almacenamiento en baterías. Esta diversidad permite adaptar las soluciones a las condiciones específicas de cada región y optimizar los recursos locales.

Desafíos y oportunidades de la descentralización

El modelo de distribución pasiva está siendo reemplazado por una red más activa que integra monitoreo, actuadores y generación distribuida. Esta transición hacia una red más inteligente plantea varios desafíos, como la necesidad de una coordinación efectiva entre los diferentes recursos energéticos distribuidos (DERs). Los sistemas como Vehicle-to-Grid (V2G), que permiten el intercambio energético entre vehículos eléctricos y la red, son una de las soluciones tecnológicas que están comenzando a implementarse con éxito.

Uno de los principales retos es el diseño de estrategias regulatorias y económicas que fomenten la adopción de estas tecnologías. Actualmente, existen limitaciones en la regulación que dificultan la integración de microrredes y otros sistemas descentralizados en la matriz energética. Además, es fundamental contar con esquemas de incentivos que promuevan la inversión en almacenamiento de energía, así como en tecnologías de monitoreo avanzado para garantizar la estabilidad del sistema.

A pesar de estos desafíos, las oportunidades son inmensas. Las plantas fotovoltaicas de mediana escala, combinadas con sistemas agrivoltáicos, ofrecen una solución dual que maximiza el uso de la tierra al permitir la producción de energía junto con actividades agrícolas. Estas iniciativas no solo optimizan recursos, sino que también promueven el desarrollo local, creando empleo y fortaleciendo la participación comunitaria.

Un ejemplo destacado es el proyecto de microrredes en Aysén, donde se está evaluando la factibilidad de sistemas descentralizados que utilizan recursos locales como la energía hidroeléctrica a pequeña escala y la generación solar. Este modelo permite reducir la dependencia de combustibles fósiles, disminuyendo emisiones y fortaleciendo la seguridad energética en una región geográficamente desafiante.

Otra área de oportunidad radica en los intercambios energéticos y económicos entre comunidades, como las plantas de energía virtual (VPP) y los esquemas de comercio de energía entre pares (P2P). Estas soluciones innovadoras permiten una mayor flexibilidad en la gestión de la red y fomentan un uso más eficiente de los recursos energéticos, promoviendo un ecosistema energético más inclusivo y sostenible.

El cambio climático plantea riesgos significativos para la infraestructura energética de Chile. Fenómenos como olas de calor, sequías y eventos meteorológicos extremos afectan tanto a la generación como a la transmisión. El profesor Palma resaltó la necesidad de adoptar estrategias de adaptación y mitigación que consideren la resiliencia del sistema.

Conclusiones y perspectivas futuras

Chile está en una posición privilegiada para liderar la transición hacia energías renovables gracias a su enorme potencial y avances en tecnologías descentralizadas. Sin embargo, para alcanzar la neutralidad de carbono y consolidarse como exportador de energía limpia, será crucial superar barreras regulatorias, fortalecer la participación comunitaria y garantizar la sostenibilidad ambiental.

El profesor Palma concluyó su exposición subrayando la importancia de proyectos demostrativos y soluciones a medida que integren las necesidades locales y las condiciones específicas de cada región. Así, Chile podrá avanzar hacia un futuro energético más limpio, resiliente y equitativo.

Compartir noticia por redes sociales