Hidrógeno verde en el transporte pesado: Chile avanza con mirada estratégica hacia la descarbonización
Hidrógeno verde en el transporte pesado: Chile avanza con mirada estratégica hacia la descarbonización
Por Grace Keller
Fecha publicada: 13 Mayo, 2025

Un nuevo estudio impulsado por el Ministerio de Energía y la Agencia de Sostenibilidad Energética (AgenciaSE), “Evaluación de Viabilidad Técnico-Económica en la Implementación de Hidrógeno Verde en el Transporte Pesado de Carga y Pasajeros”, revela que el hidrógeno verde podría convertirse en una alternativa viable para descarbonizar el transporte pesado de carga y pasajeros en Chile. La investigación fue desarrollada por la consultora City Planning y ofrece un análisis técnico, económico y normativo con foco en las regiones de Antofagasta y Biobío, consideradas estratégicas por su nivel de actividad y características logísticas.
El transporte representa cerca del 25% de las emisiones de gases de efecto invernadero del país, siendo el transporte terrestre de carga y pasajeros uno de los mayores emisores. El estudio busca entregar herramientas concretas para apoyar la toma de decisiones en torno a la transición hacia tecnologías limpias, con énfasis en el uso de hidrógeno verde como vector energético.
¿Qué tecnologías se evaluaron?
El informe considera tanto el uso directo de hidrógeno en vehículos eléctricos con pila de combustible (FCEV), como en motores de combustión interna adaptados (HICEV), además de analizar los derivados del hidrógeno, como metanol, diésel sintético y amoníaco. También se comparan estas tecnologías con otras alternativas como los biocombustibles y la electromovilidad basada en baterías (BEV), destacando ventajas y limitaciones de cada una en escenarios reales de operación.
Uno de los hallazgos más relevantes es que, si bien los vehículos a hidrógeno aún presentan altos costos de inversión (entre 2 y 3 veces los de vehículos diésel), su eficiencia energética y autonomía los posicionan como opción viable para rutas largas o con alta exigencia operativa, especialmente en zonas donde pueda integrarse la producción y el consumo local de hidrógeno.
Costos, infraestructura y barreras
El estudio revela que el costo total de propiedad (TCO) de los vehículos a hidrógeno aún no compite con sus equivalentes diésel sin apoyo económico, por lo que se proyecta que se requerirían subsidios de entre 65% y 75% para viabilizar pilotos en condiciones actuales. Se identifican también barreras críticas:
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Infraestructura incipiente para recarga de hidrógeno.
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Falta de regulación específica, tanto para la homologación de vehículos como para estaciones de carga.
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Brechas de capital humano, con necesidad urgente de capacitación técnica.
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Problemas de logística y almacenamiento, dada la complejidad del hidrógeno como combustible.
A nivel normativo, se identifican cuellos de botella en procesos como la importación de vehículos, la obtención de permisos especiales ante la Superintendencia de Electricidad y Combustibles (SEC), y la falta de protocolos estandarizados para certificación.
Simulaciones en terreno: Antofagasta y Biobío como laboratorios
El equipo de investigación desarrolló simulaciones con rutas reales en las regiones de Antofagasta y Biobío, comparando camiones y buses diésel versus sus equivalentes a hidrógeno. En rutas como Antofagasta–Chuquicamata o Concepción–Chillán, se demostró que los vehículos FCEV logran autonomías suficientes y presentan eficiencia energética superior, aunque con desafíos en términos de recarga, especialmente en el caso de los buses, que necesitarían mayor densidad de infraestructura.
Los análisis de sensibilidad muestran que la reducción del costo de inversión en un 50% hacia 2030 podría hacer económicamente competitiva esta tecnología sin necesidad de subsidios masivos. Además, se evidencia que la viabilidad mejora cuando se reduce la distancia entre producción y consumo del hidrógeno, lo que refuerza la lógica de hubs regionales.
Recomendaciones
El estudio propone:
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Crear instrumentos de financiamiento público y alianzas público-privadas para viabilizar pilotos.
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Establecer una hoja de ruta normativa para homologación, operación y certificación de vehículos e infraestructura.
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Invertir en capital humano, capacitación técnica y desarrollo de proveedores locales.
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Incentivar el desarrollo de infraestructura integrada (producción–almacenamiento–recarga).
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Priorizar rutas y segmentos de alto kilometraje donde el hidrógeno puede ser más competitivo.
Chile tiene una oportunidad concreta para posicionarse como líder regional en movilidad basada en hidrógeno verde. Para lograrlo, se requiere acción decidida desde el Estado, alineación regulatoria, incentivos financieros y colaboración multisectorial. Este estudio sienta las bases técnicas y estratégicas para tomar decisiones informadas, y es una hoja de ruta valiosa para avanzar en la implementación de transporte limpio, eficiente y resiliente en el país.




