Alemania enfrenta desafíos operativos con su flota de trenes a hidrógeno más grande del mundo

Alemania enfrenta desafíos operativos con su flota de trenes a hidrógeno más grande del mundo

Fecha publicada: 02 Junio, 2025

Alemania, pionera en la adopción de trenes de pasajeros impulsados por hidrógeno, enfrenta hoy un duro golpe a su liderazgo tecnológico. La región del Taunus, al norte de Frankfurt, ha debido retirar temporalmente de circulación la mayor parte de su flota de trenes iLINT —modelo desarrollado por la francesa Alstom— por motivos de fiabilidad técnica, siendo reemplazada por trenes diésel más antiguos, de acuerdo a reciente publicación de Trains.

La flota en cuestión, compuesta por 27 trenes de la clase 554, fue adquirida en 2019 por la autoridad regional de transporte RMV bajo un contrato de más de 500 millones de dólares, de los cuales unos 350 millones correspondían directamente a la entrega de los trenes. La operación incluía también el suministro de hidrógeno, a cargo de Infraserv Höchst. Sin embargo, a solo un año del inicio del servicio regular en 2023, el desempeño de los trenes ha estado por debajo de lo esperado.

A mediados de diciembre de 2024, Alstom inició un plan de reacondicionamiento urgente, asumiendo los costos del proceso. De los 27 trenes, 18 serán retirados inicialmente para recibir una actualización completa, que incluirá celdas de combustible más potentes y mayor capacidad de almacenamiento de hidrógeno. Solo nueve unidades continuarán operando de forma limitada en la ruta RB12 entre Königstein y Franfurt, de las cuales seis prestarán servicio diariamente.

Para suplir la capacidad perdida, Alstom ha financiado la incorporación de 16 trenes múltiples diésel del modelo LINT —alquilados temporalmente— que prestarán servicios durante 2025 mientras se completa la modernización de la flota.

Uno de los factores que ha afectado la operación es la logística del suministro de hidrógeno. A pesar de que la planta de Infraserv Höchst cuenta con conexión ferroviaria, las maniobras para cargar el hidrógeno implican complejidades adicionales, ya que se debe ingresar y salir de una planta química de alta seguridad. Esto ha resultado ser mucho más lento y costoso de lo previsto, impactando negativamente la disponibilidad operativa de los trenes.

Críticas desde el operador público

El operador RMV, propietario de la flota, ha sido abiertamente crítico respecto al desempeño de Alstom. Según declaraciones públicas, los dos años de experiencia con trenes a hidrógeno han “socavado la confianza del público en las nuevas tecnologías de tracción”. Estas observaciones reflejan la creciente preocupación de las autoridades respecto al real estado de madurez de esta tecnología para aplicaciones comerciales a gran escala.

En el norte del país, una flota adicional de 14 trenes iLINT opera desde 2022 en la ruta entre Cuxhaven y Buxtehude, en el estado de Baja Sajonia. Aunque no se ha ordenado su retiro, estos trenes también han enfrentado interrupciones frecuentes, principalmente debido a problemas de suministro de hidrógeno por parte de la empresa Linde, lo que ha obligado a reemplazar servicios con buses o unidades diésel.

Alstom y el futuro del hidrógeno ferroviario

Alstom, que desde 2014 apostó por el hidrógeno como alternativa libre de emisiones al diésel en líneas no electrificadas, estableció un acuerdo exclusivo con Hydrogenics (ahora parte de Cummins) para el suministro de celdas de combustible. Actualmente, mantiene contratos fuera de Alemania, incluyendo un pedido de seis trenes Coradia Stream de hidrógeno para la empresa italiana Trenord, y colabora con regiones de Francia para introducir esta tecnología.

A pesar de haber sido pionero en este segmento, Alstom no ha recibido nuevos pedidos relevantes para su línea iLINT en los últimos años, más allá de las unidades ya en prueba o en operación limitada en países como Canadá, Arabia Saudita y varias naciones europeas.

Existen desafíos técnicos, logísticos y de confianza pública que aún enfrenta la movilidad a hidrógeno en el sector ferroviario. Mientras Europa impulsa una transición energética ambiciosa, los tropiezos en Alemania subrayan la necesidad de ajustar expectativas, mejorar las cadenas de suministro y redoblar los esfuerzos de innovación antes de considerar el despliegue masivo de estas tecnologías. La experiencia alemana servirá como valiosa lección para otros países que contemplan la incorporación del hidrógeno en sus sistemas de transporte ferroviario regional.

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