Factibilidad ambiental: un análisis estratégico clave para la toma de decisiones

Factibilidad ambiental: un análisis estratégico clave para la toma de decisiones

Carlos Muñoz Reyes, Gerente General, EINAS

Fecha publicada: 03 Junio, 2025

Al planificar un proyecto, uno de los factores claves a considerar es la elección del lugar de emplazamiento. En algunos casos, existen múltiples alternativas; en otros, la ubicación está con escaso margen de ser modificada. Este último escenario es común en iniciativas sujetas a concesiones o directamente vinculadas a los recursos que se pretende explotar, como es el caso de minas, parques eólicos o solares, y terminales portuarios.

Por otro lado, existen proyectos con mayor flexibilidad en cuanto a su localización. Entre ellos se destacan los de carácter lineal —como oleoductos, gasoductos, mineroductos, acueductos, líneas eléctricas o carreteras—, donde es posible modificar parcialmente el trazado. También se incluyen en esta categoría los desarrollos que no dependen directamente del recurso natural presente en el sitio, como los centros de datos (data centers).

De acuerdo con las características del Proyecto se deberá evaluar su tramitación ambiental mediante una Declaración de Impacto Ambiental (DIA) o un Estudio de Impacto Ambiental (EIA), con la finalidad de obtener la Resolución de Calificación Ambiental (RCA).

En una etapa muy temprana del ciclo de vida del proyecto —incluso antes de contar con un diseño definitivo básico o conceptual— se suelen evaluar factores como la viabilidad económica, los aspectos legales, la demanda futura del producto o servicio, la logística, e incluso la disponibilidad de acuerdos con futuros clientes (off-takers). A este conjunto de consideraciones, en los últimos años se ha sumado un elemento cada vez más estratégico: las evaluaciones ambientales tempranas o factibilidad ambiental.

El objetivo de estas evaluaciones no es otro que entender el territorio desde un enfoque integral, desde el momento en que surge la idea del proyecto. Esto permitirá identificar con anticipación los principales desafíos y aspectos críticos que deben ser abordados con mayor profundidad en las siguientes etapas. Algunas de las preguntas clave que deberían plantearse desde el inicio incluyen:

  • ¿Quiénes habitan el territorio y cuáles son sus características culturales y sociales?
  • ¿Existen ecosistemas sensibles como humedales, zonas de anidamiento o dormideros de fauna u otra singularidad?
  • ¿Qué antecedentes arqueológicos o paleontológicos existen en la zona?
  • ¿Hay áreas bajo alguna categoría de conservación o protección oficial (parques nacionales, reservas, monumentos, humedales protegidos)?
  • ¿Qué cursos de agua están presentes y qué usos se les da (tipo de derechos de agua)?
  • ¿Qué proyectos cercanos cuentan con RCA y podrían generar impactos acumulativos y/o sinérgicos?

Responder a estas interrogantes y muchas más que podrían surgir, no solo permite planificar el desarrollo territorial del proyecto de forma más eficiente, sino también establecer una ruta crítica clara para su tramitación ambiental. Además, permite identificar sensibilidades ambientales que pueden ser incorporadas al diseño ingenieril desde el inicio, facilitando la asignación de recursos técnicos y humanos a los estudios más relevantes.

Ignorar este análisis inicial conlleva riesgos: sobre asignar recursos a elementos poco relevantes, subestimar impactos significativos o, en el peor de los casos, comprometer la viabilidad misma del proyecto.

Por ejemplo, en el caso de proyectos de gran extensión territorial, como parques eólicos o solares, resulta altamente recomendable realizar estudios preventivos de arqueología y paleontología. Estos estudios deberían incluir una revisión bibliográfica y prospecciones en terreno, aunque sin llegar al nivel de detalle de una línea base. Si durante esta etapa preliminar se identifican hallazgos relevantes, será posible definir de manera informada el camino a seguir para el desarrollo del proyecto. Las principales alternativas son:

  1. Ejecutar el proyecto en el sitio originalmente previsto, incorporando medidas de rescate patrimonial.
  2. Modificar el diseño para establecer un área de protección o “buffer” alrededor del hallazgo, permitiendo así la continuidad del proyecto.
  3. Descartar la localización propuesta, en caso de que la magnitud y relevancia del hallazgo lo hagan inviable.

Este enfoque es perfectamente aplicable a otros componentes ambientales sensibles, como humedales, zonas de anidamiento de fauna, coberturas vegetacionales o usos actuales del territorio, permitiendo anticipar y gestionar de manera efectiva los desafíos ambientales desde el inicio.

Para desarrollar estos análisis tempranos, es clave utilizar todas las fuentes disponibles: capas SIG de ministerios y servicios públicos, plataformas de información territorial como la Infraestructura de Datos Espaciales (IDE), publicaciones científicas, catastros oficiales y, fundamentalmente, visitas a terreno realizadas por equipos multidisciplinarios.

Lo más relevante es que los resultados de estas evaluaciones ambientales tempranas deben transformarse en una herramienta estratégica para los tomadores de decisiones. Más allá de facilitar la planificación y reducir incertidumbres, permiten demostrar que es posible compatibilizar el desarrollo de proyectos de gran escala con la preservación del territorio y sus singularidades. Cuando se incorporan tempranamente las sensibilidades ambientales, sociales y culturales del entorno, no solo se mejora la viabilidad técnica y ambiental del proyecto, sino que se construye una ruta hacia un desarrollo verdaderamente sostenible, donde crecimiento y respeto por el entorno no son opuestos, sino dimensiones que pueden —y deben— coexistir armónicamente.

 

Apoyo en Revisión de Contenido: Siuján Sarapura Huacucano, Jefa de Proyectos, EINAS

(El autor(a) es responsable de la exactitud y veracidad del contenido presentado en la columna de opinión. La plataforma y el editor no asumen ninguna responsabilidad por cualquier error, omisión o imprecisión en la información proporcionada.)

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