El impulso global al e-SAF y su oportunidad para América Latina

El impulso global al e-SAF y su oportunidad para América Latina

H2NEWS

Fecha publicada: 18 Julio, 2025

Los combustibles sostenibles para la aviación (SAF) emergen como una solución clave para reducir drásticamente la huella climática del transporte aéreo. Diversos estudios apuntan a que su uso podría disminuir las emisiones de CO₂ en más de un 90% en comparación con el keroseno convencional. Con este telón de fondo, H2News participó de un webinar internacional organizado por la plataforma H2LAC que reunió a más de 140 actores del sector, convocado en colaboración con el International Power-to-X Hub, con el objetivo de conectar el debate global con los desafíos y oportunidades específicos de América Latina y el Caribe.

Durante la jornada, se presentó el informe Desfosilización de la Aviación con e-SAF, elaborado por el Dr. Ulf Neuling, Leon Berks, Torsten Schwab, Ruth Barbosa, Ulrich Kast, Christoph Michel y presentado por Linda Cáceres, Analista en Cooperación Internacional para América Latina de Agora Verkehrswende con el respaldo técnico del PtX Hub, el cual analiza en profundidad el potencial de los e-SAF derivados de hidrógeno verde mediante tecnologías Power-to-Liquid (PtL). El enfoque regional se enriqueció con la participación de la Fundación Torcuato Di Tella, que dio a conocer un policy paper centrado en la ruta tecnológica HEFA y su aplicabilidad en el contexto argentino.

La instancia también contó con la visión institucional de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), que compartió los avances recientes en la implementación del esquema CORSIA (Carbon Offsetting and Reduction Scheme for International Aviation), subrayando su papel como herramienta estructural para fomentar la descarbonización de la aviación internacional, con implicancias directas para los países de la región.

Un sector difícil de descarbonizar, pero no imposible

La aviación representa hoy alrededor del 3% de las emisiones globales de CO₂, aunque su impacto real es mucho mayor si se consideran los efectos no relacionados con el CO₂, como las estelas de condensación, los óxidos de nitrógeno y la formación de nubes cirros. El documento es contundente: incluso con mejoras tecnológicas y operacionales, las emisiones netas cero no serán alcanzables sin reemplazar los hidrocarburos fósiles por soluciones sostenibles.

Aquí es donde los e-SAF cobran protagonismo. Estos combustibles, producidos a partir de hidrógeno verde y dióxido de carbono capturado (idealmente del aire), son hoy una de las pocas opciones con potencial de escalabilidad masiva y compatibilidad con la infraestructura existente.

¿Por qué e-SAF y no simplemente electrificación o hidrógeno?

Las restricciones técnicas de peso y autonomía hacen que los sistemas eléctricos o de hidrógeno sólo sean viables para vuelos de corta o media distancia. Para vuelos intercontinentales o para sustituir la flota actual de aeronaves (con vidas útiles de 20–30 años), el queroseno sigue siendo el estándar. Pero no cualquier queroseno: el e-queroseno, producido de forma sintética y potencialmente neutro en carbono, puede reemplazar el Jet A-1 fósil sin requerir cambios estructurales en los aviones o aeropuertos.

Además, su alto grado de pureza contribuye a reducir las emisiones de partículas y, por ende, mitiga algunos de los efectos no CO₂ del tráfico aéreo.

Producción: compleja, intensiva, pero muy necesaria

La producción de e-SAF requiere tres insumos clave: electricidad renovable, agua dulce (para producir hidrógeno) y dióxido de carbono. La generación de hidrógeno se realiza mediante electrólisis, proceso que demanda grandes cantidades de agua ultrapura. En zonas áridas —muchas de ellas con alto potencial solar— será imprescindible integrar desalinizadoras. Por su parte, el CO₂ puede provenir de fuentes industriales, pero idealmente debería capturarse directamente del aire (DAC), cerrando así el ciclo del carbono.

Actualmente, dos rutas dominan el desarrollo de e-SAF: la síntesis de Fischer-Tropsch (FT) y la conversión de metanol en queroseno (MtJ). Ambas tienen ventajas técnicas y permiten aprovechar productos secundarios valiosos (como diésel o nafta). Sin embargo, se requiere acelerar la inversión en I+D para mejorar la eficiencia, selectividad de producto y reducir costos.

¿Cuán lejos estamos de despegar?

Pese a su promesa tecnológica, la producción mundial de e-SAF es mínima. Para 2030, se espera que apenas cubra el 3% de la demanda actual de combustible de aviación en la Unión Europea. Esto refleja una desconexión entre la ambición climática y las capacidades reales de producción. El informe advierte que sin marcos regulatorios robustos, incentivos financieros y cooperación internacional, no será posible escalar la oferta.

Los responsables políticos deben adoptar paquetes normativos integrales que activen toda la cadena de valor del e-SAF, desde la inversión en energías renovables hasta la certificación de sostenibilidad. Asimismo, el informe propone cuatro principios rectores para que esta nueva industria no sacrifique las necesidades locales ni el acceso equitativo a la energía: prioridad al suministro doméstico, desarrollo de capacidad renovable adicional, beneficios económicos locales, y eficiencia energética como criterio clave.

Conclusión

El camino hacia una aviación neutra en carbono no es simple ni inmediato, pero el desarrollo e implementación de combustibles sostenibles como el e-SAF representan una oportunidad tecnológica, económica y climática que no puede ser ignorada. El estudio presentado por Linda Cáceres, Agora Verkehrswende y el International PtX Hub ofrece una visión técnica rigurosa y realista sobre el potencial del e-queroseno producido a partir de hidrógeno verde y CO₂ capturado, dejando claro que esta opción es una de las pocas capaces de desfosilizar el sector sin requerir una transformación radical en la infraestructura aeronáutica global.

La transición no está exenta de desafíos: los costos de producción siguen siendo elevados, la infraestructura para captura directa de aire (DAC) y electrólisis a gran escala aún está en desarrollo, y la competencia por recursos como el agua dulce y la electricidad renovable es un factor de presión importante, especialmente en regiones donde la demanda local aún no está cubierta. Pero también hay oportunidades: los países que apuesten de forma temprana por esta industria emergente pueden posicionarse como exportadores estratégicos de combustibles climáticamente responsables, generando empleo calificado, promoviendo innovación tecnológica y aportando a sus objetivos de desarrollo sostenible.

El mensaje es claro: la producción de e-SAF debe crecer de forma rápida, sostenible y justa. Para ello, se necesita una arquitectura política coherente a nivel internacional, acompañada de marcos normativos robustos, sistemas de certificación transparentes, financiamiento público y privado, y sobre todo, cooperación entre regiones productoras y consumidoras. Los países latinoamericanos, por su potencial renovable y disponibilidad territorial, están bien posicionados para convertirse en actores relevantes de esta transición, siempre que sus estrategias energéticas prioricen el beneficio local y la sostenibilidad a largo plazo.

Asimismo, resulta fundamental no caer en la trampa del voluntarismo tecnológico. Como advierte el estudio, sin una estrategia concertada, sin decisiones políticas firmes y sin estándares ambientales estrictos, el e-SAF podría quedarse en promesa. La ventana de oportunidad está abierta, pero no lo estará indefinidamente.

Finalmente, la integración del conocimiento científico, el compromiso del sector privado, el liderazgo político y la voz activa de las comunidades será clave para que esta nueva etapa del transporte aéreo sea también una oportunidad para construir economías más resilientes, inclusivas y descarbonizadas.

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