Chile avanza en la carrera del hidrógeno con una propuesta estratégica para certificar su sostenibilidad
Chile avanza en la carrera del hidrógeno con una propuesta estratégica para certificar su sostenibilidad
H2NEWS
Fecha publicada: 28 Julio, 2025

En un contexto donde la trazabilidad ambiental y social se convierte en un pasaporte de entrada a los mercados internacionales, Chile se posiciona con visión estratégica. Así lo evidencia el reciente estudio titulado “Propuesta estratégica para sistema de certificación de sostenibilidad de hidrógeno y derivados en Chile”, elaborado en el marco del Proyecto Team Europe para el Desarrollo del Hidrógeno Renovable, cofinanciado por la Unión Europea y el Ministerio Federal de Economía y Energía de Alemania (BMWE), e implementado por la GIZ, en coordinación con el Ministerio de Energía de Chile.
Más que carbono neutro: el desafío de certificar sostenibilidad
El atributo central del hidrógeno renovable —su capacidad de reducir emisiones de gases de efecto invernadero— ya no basta por sí solo. La sostenibilidad hoy exige una mirada integral, que incorpore también criterios sociales, ambientales y de trazabilidad. Así lo plantea este estudio, que analiza en profundidad los requisitos normativos y metodológicos de las principales jurisdicciones importadoras (Unión Europea, Reino Unido, California, Japón y Corea) y de exportadores emergentes como Australia y Brasil.
El documento no solo mapea las normativas existentes, sino que propone una arquitectura institucional y técnica adaptada al contexto chileno, con fases de implementación escalonadas entre 2025 y 2030, alineadas con el Plan de Acción de Hidrógeno Verde.
Una propuesta ambiciosa, pero realista
El informe establece que cualquier sistema chileno de certificación —regulado o voluntario— deberá cumplir al menos con los estándares mínimos de la Unión Europea, los más avanzados a nivel global. Este alineamiento permitirá también la compatibilidad con los requisitos de Japón y Corea del Sur, hoy en etapas más tempranas de regulación.
La propuesta incluye tres pilares fundamentales:
Esquema normativo: con definiciones técnicas de hidrógeno, criterios de sostenibilidad, umbrales de emisiones y límites del sistema (desde la producción hasta el consumo).
Registro electrónico nacional: plataforma donde se documentarán la cadena de custodia, trazabilidad y emisión de certificados.
Mercado transaccional: espacio regulado para la comercialización de certificados, con reglas de transparencia, interoperabilidad y prevención del doble conteo.
Uno de los aportes más relevantes del estudio es la identificación de brechas concretas en la infraestructura regulatoria nacional, como la necesidad de robustecer el sistema RENOVA del Coordinador Eléctrico Nacional y establecer mecanismos de verificación confiables que integren tecnologías como blockchain.
Gobernanza, transparencia y trazabilidad
La propuesta subraya la importancia de diseñar un sistema que genere confianza tanto en actores nacionales como internacionales. Para ello, plantea principios rectores como la objetividad, eficiencia, no discriminación y transparencia. Además, sugiere una gobernanza con participación multisectorial, que combine el liderazgo estatal con la experiencia técnica del sector privado y la academia.
También se considera esencial evitar el “doble conteo” de atributos ambientales, un riesgo creciente ante la falta de interoperabilidad global. En este sentido, el estudio plantea la creación de bases de datos interconectadas y metodologías compatibles con las plataformas europeas, como el sistema RED III.Uno de los elementos más visionarios de la propuesta es el desarrollo de un “pasaporte digital” para el hidrógeno y sus derivados, que consolide toda la información relativa a su origen, intensidad de carbono, atributos sociales y ambientales. Este pasaporte permitiría a los compradores internacionales verificar en tiempo real la sostenibilidad del producto, abriendo las puertas de mercados premium y financiaciones verdes.
Un compromiso estratégico-país
Chile se juega en esta apuesta no solo su reputación como productor confiable de energía limpia, sino también la posibilidad de capturar una fracción significativa del mercado global de hidrógeno verde y derivados, estimado en cientos de miles de millones de dólares. El estudio deja claro que la certificación no es una barrera técnica, sino una herramienta de competitividad geoestratégica.
Como lo sintetiza el informe, “la propuesta está configurada para responder al mercado más exigente, pero no condiciona el acceso a otros mercados de exportación, siendo un insumo base para que Chile elabore el sistema más conveniente para los intereses del país”.




