Encuesta Cadem: Ciudadanía respalda el hidrógeno verde como motor de futuro en Magallanes
Encuesta Cadem: Ciudadanía respalda el hidrógeno verde como motor de futuro en Magallanes
H2NEWS
Fecha publicada: 31 Julio, 2025

Un nuevo relato económico comienza a consolidarse en el extremo sur de Chile. Según la última edición del Barómetro de la Región de Magallanes, elaborado por Cadem en junio de 2025, el hidrógeno verde no solo se posiciona como la industria con mayor proyección local (55%), sino que también lidera las expectativas como motor de posicionamiento internacional (39%). La encuesta, aplicada a más de 700 personas residentes en Punta Arenas, Natales y Porvenir, revela una ciudadanía ampliamente informada, esperanzada y comprometida con el potencial transformador de esta naciente industria.
La percepción pública del hidrógeno verde y sus derivados alcanza niveles de aprobación excepcionales: un 80% de los habitantes de la región declara tener una imagen positiva o muy positiva del sector. Esta valoración se mantiene estable respecto a la edición anterior del estudio y destaca por su transversalidad. Grupos etarios, niveles socioeconómicos y ubicaciones geográficas muestran una actitud mayoritariamente favorable, especialmente en Porvenir, donde el respaldo llega al 82%. Los segmentos más jóvenes (18 a 34 años) y los sectores medios también expresan el mayor entusiasmo.
Alta valoración del impacto laboral y económico
Uno de los hallazgos más contundentes del estudio es la importancia que la ciudadanía otorga a los impactos socioeconómicos del hidrógeno verde. Ante la pregunta sobre los efectos que más les importan de los proyectos en curso, el 91% de los encuestados señala las oportunidades de empleo y desarrollo profesional como una prioridad. Le siguen el crecimiento económico regional (89%) y la posibilidad de que Magallanes se consolide como líder mundial en esta nueva industria (87%).
Estos resultados dan cuenta de una expectativa concreta de beneficios para la población, más allá de las declaraciones institucionales o del discurso estratégico nacional. En un contexto donde el desempleo juvenil y la necesidad de reconversión laboral son preocupaciones latentes, el hidrógeno verde aparece como una alternativa viable para diversificar la matriz productiva de la región.
Cultura energética emergente: ciudadanía informada sobre los derivados
El Barómetro 2025 también evidencia un notable nivel de conocimiento sobre los productos derivados del hidrógeno verde. El 81% de los encuestados ha oído hablar de e-combustibles como la e-gasolina y el e-metanol, un 62% reconoce el término e-metano (metano sintético), y un 59% está familiarizado con el amoníaco (NH₃) como vector energético. Este dato es revelador: lejos de ser una industria incomprendida o lejana, el hidrógeno comienza a insertarse en el imaginario colectivo como una tecnología concreta, con aplicaciones claras y efectos tangibles.
Un liderazgo que requiere mayor convicción política
A pesar del alto apoyo ciudadano a la industria, el estudio muestra cierto escepticismo respecto al rol de las autoridades regionales. Solo un 47% de los magallánicos cree que las autoridades están apoyando decididamente el desarrollo del hidrógeno verde. Un 44% piensa que no es así y un 9% no tiene una opinión formada. La percepción de respaldo institucional es más alta entre quienes se identifican políticamente con el centro (53%) y en Punta Arenas (49%), mientras que decrece en los extremos ideológicos y en otras comunas.
Esta disonancia entre el entusiasmo ciudadano y la percepción del respaldo institucional podría convertirse en un punto de fricción si no se generan señales claras de compromiso político, planificación estratégica y participación comunitaria. La legitimidad del hidrógeno verde no puede descansar únicamente en las proyecciones de inversión privada; requiere una gobernanza proactiva, alineada con las expectativas sociales.
Un giro en la identidad productiva regional
Por primera vez desde que se realiza este barómetro, el hidrógeno verde supera al turismo (24%) como sector con mayor proyección regional. En la proyección internacional, ambas industrias están casi a la par (39% hidrógeno verde vs. 37% turismo), pero con una diferencia clave: mientras el turismo es percibido como consolidado, el hidrógeno encarna el futuro.
Este giro no es menor. Históricamente, Magallanes ha basado su economía en la ganadería, la pesca, los hidrocarburos y más recientemente en el turismo. Hoy, con el despliegue de proyectos como HIF Global, Total Eren y otras iniciativas de escala mundial, el hidrógeno verde se instala como un nuevo eje articulador del relato territorial. La ciudadanía lo entiende, lo valora y lo proyecta.
Desafíos para no perder la confianza
La instalación de esta narrativa virtuosa también impone desafíos urgentes. Si bien la imagen del hidrógeno verde es alta y estable, su sostenibilidad dependerá de factores como la transparencia en la implementación de proyectos, la evaluación de impactos ambientales y el cumplimiento efectivo de los compromisos de empleo local.
La información recogida por el barómetro sugiere que el componente ambiental —aunque importante— es valorado por debajo de los beneficios económicos y laborales (solo un 72% le otorga máxima importancia). Esto podría interpretarse como una señal de confianza, pero también como una alerta: si el desarrollo de la industria no considera adecuadamente los impactos socioambientales, esa confianza podría erosionarse rápidamente.
Una ventana de oportunidad histórica
Magallanes se encuentra en una encrucijada histórica. Con condiciones naturales excepcionales para la producción de hidrógeno verde, un ecosistema empresarial en formación y una ciudadanía atenta y receptiva, la región tiene hoy la posibilidad de posicionarse como referente global en la transición energética.
El respaldo ciudadano, evidenciado en el Barómetro 2025, no es un cheque en blanco. Es una señal de disponibilidad, de expectativa y de confianza en que esta vez las promesas de desarrollo sí llegarán a los territorios. Para que esto ocurra, se requerirá decisión política, colaboración público-privada, formación de capital humano local y una narrativa que mantenga a la ciudadanía como protagonista del proceso.




