Estudio plantea modelo de negocio y buenas prácticas para el amoníaco sostenible en Colombia
Estudio plantea modelo de negocio y buenas prácticas para el amoníaco sostenible en Colombia
Fecha publicada: 26 Agosto, 2025

La transición energética mundial está abriendo nuevas oportunidades para sectores industriales tradicionales. El amoníaco, un compuesto clave en la producción de fertilizantes y otras aplicaciones químicas, se encuentra en el centro de esta transformación. Según el estudio “Buenas prácticas en el desarrollo temprano de una planta de amoníaco de bajas emisiones”, elaborado por Hinicio S.A., Colombia podría aprovechar su potencial renovable para reducir su dependencia de importaciones y avanzar hacia una producción doméstica sostenible.
El desafío de las emisiones
Hoy, alrededor del 98% del amoníaco que se produce en el mundo es “gris”, es decir, derivado de combustibles fósiles como el gas natural. Esto genera cerca de 500 millones de toneladas de CO₂ al año, equivalentes al 1% de las emisiones globales. Frente a este escenario, el hidrógeno renovable —obtenido por electrólisis a partir de agua y energías renovables— se perfila como una alternativa crucial para fabricar amoníaco verde y reducir la huella de carbono.
El estudio destaca que la industria de fertilizantes es el segundo mayor consumidor de hidrógeno en Colombia, después de la refinación de petróleo. La alta dependencia de importaciones desde Venezuela y Trinidad y Tobago abre una ventana estratégica para fortalecer la producción nacional de amoníaco bajo en emisiones. Con sus recursos solares y eólicos, el país tiene condiciones privilegiadas para desarrollar este sector.
Metodologías y modelos de negocio
Hinicio propone una metodología integral para el dimensionamiento de proyectos Power-to-Ammonia, apoyada en la herramienta de optimización ANDREA, desarrollada por la propia consultora. Esta permite modelar y simular escenarios técnicos y económicos, identificando configuraciones óptimas en términos de costos de capital (CAPEX), operación (OPEX) y costos nivelados del producto (LCOA).
En el plano empresarial, el estudio describe un modelo de negocio en el que el amoníaco puede destinarse tanto al consumo interno —como insumo para fertilizantes— como a la venta directa a sectores emergentes, entre ellos el naviero y el industrial. Estos mercados podrían estar dispuestos a pagar un precio mayor por energéticos de bajas emisiones, lo que diversifica los ingresos más allá del sector agrícola.
Incentivos y viabilidad financiera
Uno de los hallazgos centrales es la relevancia de los incentivos tributarios de la Ley 1715 de 2014. La inclusión de equipos asociados a la producción de amoníaco dentro de este régimen podría mejorar de forma significativa la rentabilidad de los proyectos. En escenarios con incentivos, incluso con pequeños aumentos en los precios de venta del amoníaco y los fertilizantes, la tasa interna de retorno (TIR) se vuelve atractiva para los inversionistas.
Riesgos y consideraciones sociales
El análisis también aborda riesgos como la volatilidad en los precios de la energía, la disposición de los clientes a pagar un sobreprecio por productos sostenibles y posibles retrasos en la entrega de equipos. Asimismo, se subraya la necesidad de evaluar impactos ambientales y sociales desde etapas tempranas, incluyendo equidad de género en sectores históricamente dominados por hombres.
El estudio de Hinicio concluye que Colombia tiene la oportunidad de dar un salto estratégico en la producción de amoníaco de bajas emisiones, no solo para garantizar soberanía alimentaria y energética, sino también para insertarse en mercados globales que demandan soluciones bajas en carbono. La combinación de recursos renovables, incentivos adecuados y modelos de negocio diversificados será clave para transformar este potencial en proyectos concretos.




