China fija meta de 4 millones de vehículos de pila de combustible para 2040

China fija meta de 4 millones de vehículos de pila de combustible para 2040

Fecha publicada: 18 Noviembre, 2025

El mercado chino de vehículos con pila de combustible (FCEV) entra en fase de escalamiento, de acuerdo a reciente publicación de China Daily. La Technology Roadmap 3.0 para vehículos de ahorro energético y nuevas energías, elaborada por la China Society of Automotive Engineers con guía del Ministerio de Industria y Tecnología de la Información, proyecta que el parque de FCEV crecerá desde las actuales decenas de miles hasta 4–5 millones de unidades en operación para 2040, con nuevos lanzamientos que alcanzarían el millón de unidades anuales hacia esa fecha.

El plan sectorial prioriza electrificación, bajas emisiones y vehículos conectados inteligentes, con foco en FCEV para aplicaciones comerciales. A nivel central, se promueven proyectos de demostración, la expansión del uso en vehículos pesados y el desarrollo de infraestructura de hidrógeno. A nivel local, ciudades como Beijing y Guangzhou activaron pilotos y subsidios operativos.

Estado del mercado
En septiembre, la producción y ventas de FCEV en China alcanzaron 441 y 408 unidades respectivamente, con crecimientos interanuales de 173,9 % y 94,3 %. A la misma fecha, el país suma 25.700 FCEV en circulación y 560 estaciones de repostaje de hidrógeno. Aunque el sector sigue en una fase temprana, la combinación de políticas, demostraciones y ampliación de casos de uso sustenta el potencial de crecimiento.

Fabricantes locales e internacionales aceleran inversiones y pruebas de campo. Haima Automobile opera desde marzo de 2024 un piloto en Haikou con 50 FCEV para ride-hailing y arriendo, superando 2 millones de km acumulados sin fallas y evitando cerca de 1.000 tCO₂ anuales, según la compañía. Honda y Dongfeng iniciaron demostraciones de vehículos comerciales en rutas logísticas de Wuhan, con expansión prevista a Guangzhou y Shanghái, tras dos años de ensayos centrados en eficiencia, durabilidad y adaptación ambiental. En pasajeros, BMW anunció en septiembre su tercera generación de sistema de pila de combustible, con prototipos en pre-serie, miras a producción masiva en 2028 y debut en la próxima X5, destacando 25 % menos espacio, mayor densidad de potencia y eficiencia.

Contrastes internacionales
En Estados Unidos, General Motors comunicó en octubre el fin de su plan de I+D para pilas de nueva generación y la cancelación de su primera fábrica de hidrógeno por cambios de política e infraestructura insuficiente; el país cuenta con 61 estaciones operativas. Stellantis suspendió inversiones relacionadas al estimar baja adopción de livianos a hidrógeno antes de 2030.

Ventajas técnicas y desafíos
Para logística y larga distancia, las pilas de combustible ofrecen reabastecimiento en 5–10 minutos, autonomías cercanas a 600 km y fiabilidad en clima frío. Persisten retos en capilaridad de estaciones y costos del sistema y del hidrógeno, pero expertos prevén descensos significativos hacia 2035 con escala industrial y aprendizaje.

Estimaciones de consultoras privadas sitúan al mercado global de FCEV en una trayectoria de alto crecimiento a lo largo de la próxima década, impulsado por el transporte pesado, la minería, el respaldo energético y flotas dedicadas.

Relevancia para América Latina y Chile
La hoja de ruta china entrega una señal nítida para países con recursos renovables competitivos: alinear pilotos de flotas pesadas, corredores de hidrógeno y normativas de incentivo con una planificación de infraestructura coordinada puede acelerar la curva de adopción. Para Chile, los aprendizajes en estándares, seguridad, modelos de negocio y contratos de operación resultan especialmente valiosos para integrar hidrógeno verde en carga pesada y corredores logísticos.

China consolida un camino de despliegue para FCEV con metas cuantificadas a 2040 y un portafolio creciente de demostraciones. El mensaje para el ecosistema global es claro: el rol del hidrógeno en movilidad comercial se mueve del piloto a la pre-escala, condicionando decisiones tecnológicas, industriales y de infraestructura en los próximos cinco a diez años.

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