Acelerando juntos hacia el avance de una economía del hidrógeno más fuerte entre Países Bajos y Chile

Acelerando juntos hacia el avance de una economía del hidrógeno más fuerte entre Países Bajos y Chile

Por Rianne Vriend-Vrijenhoef, Business Manager Energy and Chemistry at Rotterdam Partners

Fecha publicada: 23 Diciembre, 2025

Cualquiera que pasee hoy por el Puerto de Róterdam puede percibir una industria en rápida transición. Donde antes predominaba la energía fósil, emerge un nuevo panorama, donde el hidrógeno, la innovación y la colaboración internacional cobran protagonismo. Esta misma energía se percibe en Chile. Con condiciones naturales excepcionales, una estrategia nacional con visión de futuro y una creciente ambición por convertirse en un líder mundial en hidrógeno verde, Chile se está posicionando para el futuro. Es, precisamente, esta ambición compartida la que sustenta el programa Partners for International Business (PIB), que ha conectado a los Países Bajos y Chile durante los últimos tres años.

A través de este programa PIB, empresas, instituciones de conocimiento y del sector público de los Países Bajos unen fuerzas para colaborar de forma estructurada con organismos gubernamentales chilenos y el sector privado local. El objetivo es claro: acelerar el desarrollo de una sólida cadena de valor del hidrógeno, que abarque la producción, el almacenamiento, la logística y la aplicación. Rotterdam Partners ha asumido la coordinación del programa, responsabilidad que será transferida con confianza a Rianne Vriend-Vrijenhoef, Gerente Comercial de Energía y Química de Rotterdam Partners, a partir del 1 de enero. Ella continuará liderando el programa con energía renovada y experiencia durante el próximo año.

La colaboración ahora va mucho más allá del simple intercambio de conocimientos. Arcadis, Gasunie, North Sea Port, Port Consultants Rotterdam, Impact Hydrogen, Puerto de Róterdam, Proton Ventures, Soluforce y VOPAK trabajan activamente a través del clúster PIB en proyectos estratégicos, compartiendo buenas prácticas y aportando soluciones concretas para la infraestructura del hidrógeno del futuro. La fortaleza del programa reside en su carácter a largo plazo: proporciona una plataforma donde los socios públicos y privados pueden encontrarse, comprenderse y reforzarse mutuamente a lo largo de varios años.

Desde la perspectiva portuaria y del sector privado, uno de los factores más cruciales para el éxito de una economía del hidrógeno es la infraestructura compartida. La experiencia del Puerto de Róterdam demuestra claramente que las transiciones energéticas a gran escala no pueden construirse únicamente con activos aislados y específicos de cada empresa. Los gasoductos, terminales, instalaciones de almacenamiento e infraestructura portuaria compartidos permiten un despliegue más rápido, menores costes, menores riesgos y un uso más eficiente del espacio y el capital. En particular, para el hidrógeno y sus derivados, la infraestructura compartida no es solo una solución técnica, sino una opción estratégica que fomenta la escalabilidad, la seguridad y la competitividad a largo plazo.

En este contexto, la publicación de los resultados del Estudio sobre Infraestructura Compartida realizado por la Universidad Adolfo Ibañez marca un hito importante dentro del programa PIB. El estudio proporciona información valiosa sobre cómo la infraestructura compartida puede apoyar la producción y exportación de derivados del hidrógeno, y cómo los actores públicos y privados pueden diseñar conjuntamente sistemas robustos, flexibles y con visión de futuro. Los hallazgos ofrecen una guía concreta para Chile a medida que los proyectos pasan de la fase conceptual a la implementación, a la vez que reflejan las lecciones aprendidas en Róterdam y otros puertos europeos.

Al mismo tiempo, el estudio ha generado un importante diálogo dentro del clúster PIB. Las empresas participantes reconocen claramente que la infraestructura compartida es esencial para impulsar la escala y acelerar el desarrollo del mercado. Reconocen que la infraestructura compartida es la columna vertebral de un mercado competitivo del hidrógeno. Al invertir colectivamente en lugar de individualmente, creamos sistemas escalables, rentables y atractivos para el comercio internacional de derivados del hidrógeno.

Chile se encuentra ante una oportunidad sin precedentes. Con su vasto potencial en energías renovables —desde el sol en el desierto de Atacama hasta el viento en la Patagonia—, el país puede convertirse en uno de los productores de hidrógeno verde más competitivos del mundo. Al mismo tiempo, la experiencia adquirida en los Países Bajos, en particular en Róterdam, ofrece información valiosa para ayudar a configurar esta transición de forma fiable, escalable y segura. Es precisamente esta combinación de capacidad y conocimiento lo que hace que la colaboración sea tan prometedora.

De cara al 2026, prevemos un período de gran dinamismo. Los proyectos de hidrógeno en Chile están cada vez más cerca de concretarse, el mercado internacional está evolucionando y la demanda de experiencia técnica, soluciones logísticas, desarrollo portuario e integración de sistemas crece rápidamente. Como clúster PIB, estamos listos para seguir ofreciendo nuestro conocimiento, experiencia en infraestructura y redes para apoyar a Chile en la construcción de una economía del hidrógeno sostenible con impacto global.

Es inspirador presenciar cómo dos países, ubicados en extremos opuestos del mundo, se fortalecen mutuamente en un tema más global que nunca. El hidrógeno no es un desafío nacional, sino un movimiento internacional. Trabajando juntos —entre los sectores público y privado, a través de fronteras locales e internacionales— creamos un ecosistema a prueba de futuro y repleto de oportunidades económicas para ambas naciones.

El próximo año, nuestro objetivo es seguir asumiendo nuestro papel desde los Países Bajos como socio, fuente de conocimiento y aliado innovador. Con una base sólida y una red en expansión, miramos al futuro con gran entusiasmo. La economía del hidrógeno del futuro no se construye en un solo lugar, se construye en conjunto.

Partners for International Business

Estudio de Infraestructura Compartida Antofagasta y Magallanes

(El autor(a) es responsable de la exactitud y veracidad del contenido presentado en la columna de opinión. La plataforma y el editor no asumen ninguna responsabilidad por cualquier error, omisión o imprecisión en la información proporcionada.)

English Version

Anyone walking through the Port of Rotterdam today can sense an industry in rapid transition. Where fossil energy once dominated, a new landscape is emerging—one in which hydrogen, innovation, and international collaboration take center stage. The same energy is felt in Chile. With exceptional natural conditions, a forward-looking national strategy, and a growing ambition to become a global leader in green hydrogen, Chile is positioning itself for the future. It is precisely this shared ambition that lies at the heart of the Partners for International Business (PIB) program that has connected the Netherlands and Chile over the past three years.

Through this PIB program, Dutch companies, knowledge institutions, and public partners join forces to work structurally with Chilean governmental bodies and the local private sector. The objective is clear: to accelerate the development of a robust hydrogen value chain—spanning production, storage, logistics, and application. Rotterdam Partners has taken on the coordinating role within the program, a responsibility that will be confidently handed over to Rianne Vriend-Vrijenhoef, Business Manager Energy and Chemistry at Rotterdam Partners, as of 1 January. She will continue to lead the program with fresh energy and experience in the coming year.

The collaboration now goes far beyond knowledge exchange alone. Arcadis, Gasunie, North Sea Port, Port Consultants Rotterdam, Impact Hydrogen, Port of Rotterdam, Proton Ventures, Soluforce and VOPAK work actively through the PIB cluster on strategic projects, sharing best practices and contributing concrete solutions for the hydrogen infrastructure of the future. The strength of the program lies in its long-term character: it provides a platform where public and private partners can find, understand, and reinforce each other over multiple years.

From a port and private-sector perspective, one of the most critical enablers of a successful hydrogen economy is shared infrastructure. The experience of the Port of Rotterdam clearly demonstrates that large-scale energy transitions cannot be built on isolated, company-specific assets alone. Shared pipelines, terminals, storage facilities, and port infrastructure enable faster deployment, lower costs, reduced risks, and more efficient use of space and capital. For hydrogen and its derivatives in particular, shared infrastructure is not only a technical solution, but a strategic choice that supports scalability, safety, and long-term competitiveness.

Against this backdrop, the launch of the results of the K2K Study on Shared Infrastructure marks an important milestone within the PIB program. The study provides valuable insights into how shared infrastructure can support the production and export of hydrogen derivatives, and how public and private actors can jointly design systems that are robust, flexible, and future-proof. The findings offer concrete guidance for Chile as projects move from concept to implementation, while also reflecting lessons learned in Rotterdam and other European ports.

At the same time, the study has sparked an important dialogue within the PIB cluster. The participating companies clearly recognize that shared infrastructure is essential to unlock scale and accelerate market development. Cluster partners recognize that shared infrastructure is the backbone of a competitive hydrogen market., and that by investing collectively rather than individually, we create systems that are scalable, bankable, and attractive for international trade in hydrogen derivatives.

Chile is standing at the threshold of an unprecedented opportunity. With its vast renewable energy potential—from the sun in the Atacama Desert to the wind in Patagonia—the country can become one of the world’s most competitive producers of green hydrogen. At the same time, the experience gained in the Netherlands, particularly in Rotterdam, offers valuable insights to help shape this transition in a reliable, scalable, and safe way. It is exactly this combination of capability and knowledge that makes the collaboration so promising.

Looking ahead to 2026, we see a period filled with momentum. Hydrogen projects in Chile are moving ever closer to realization, the international market is evolving, and the demand for technical expertise, logistics solutions, port development, and system integration is growing rapidly. As a PIB cluster, we are ready to continue offering our knowledge, infrastructural experience, and networks to support Chile in building a sustainable hydrogen economy with global impact.

It is inspiring to witness how two countries, located on opposite sides of the world, strengthen one another on a topic that is more global than ever. Hydrogen is not a national challenge; it is an international movement. By working together—across public and private sectors, across local and international boundaries—we create an ecosystem that is future-proof and full of economic opportunity for both nations.

In the year ahead, we aim to continue embracing our role from the Netherlands as a partner, a source of knowledge, and an innovative ally. With a strong foundation and an expanding network, we look ahead with great enthusiasm. The hydrogen economy of the future is not built in one place—it is built together.

Partners for International Business

Estudio de Infraestructura Compartida Antofagasta y Magallanes

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