Fertilizantes verdes se consolidan como pieza clave en la nueva estrategia climática de Chile

Fertilizantes verdes se consolidan como pieza clave en la nueva estrategia climática de Chile

Rodrigo Baeza, Ingeniero Agrónomo. MBA. Director Ejecutivo Diplomado Hidrogeno Verde Universidad de O’Higgins y Especialista Estrategias Latam H2V

Fecha publicada: 08 Enero, 2026

La nueva Hoja de Ruta de Instrumentos de Precio y Mercados de Carbono del Ministerio del Medio Ambiente no es solo un documento técnico. Es una señal política y económica que redefine qué sectores serán protagonistas de la transición climática en Chile. Al leerla con atención, emerge una conclusión inevitable: los fertilizantes verdes dejarán de ser una curiosidad tecnológica para convertirse en un pilar de la descarbonización nacional.

En este contexto aparece un actor inesperado, pero estratégico: COMASA H2V, la primera empresa chilena orientada a producir fertilizantes verdes a partir de hidrógeno verde. Lo que ayer parecía un nicho experimental hoy se instala como una pieza indispensable de la agenda climática del país.

La agricultura entra en una nueva fase de descarbonización

La Hoja de Ruta establece que Chile debe reducir emisiones en todos los sectores productivos, incluidos aquellos históricamente postergados como la agricultura. Este sector enfrenta una paradoja evidente: es esencial para la seguridad alimentaria y las exportaciones, pero sus emisiones indirectas —especialmente las asociadas al uso de fertilizantes nitrogenados— representan una porción significativa de su huella de carbono.

Aquí los fertilizantes verdes adquieren sentido práctico y estratégico. Sustituir amoníaco y urea fósil por productos sintetizados con hidrógeno verde reduce de inmediato la huella del agro chileno. No se trata de un piloto ni de una promesa tecnológica. Es mitigación real, verificable y alineada con estándares internacionales de sostenibilidad.

La propuesta de expansión del sistema HuellaChile se convierte en un motor comercial para acelerar esta transición. El nuevo esquema permitirá a las empresas obtener sellos oficiales de cuantificación, reducción y neutralización de emisiones. Para la agricultura chilena —donde cada kilo exportado debe respaldarse con métricas ambientales exigentes— esta señal es decisiva. El uso de fertilizantes verdes permitirá demostrar reducciones directas y abrirá acceso a mercados donde la trazabilidad climática ya es una condición de entrada. Así, los fertilizantes verdes dejan de ser una opción ambiental para convertirse en una ventaja competitiva.

COMASA H2V y la oportunidad de construir soberanía fertilizante

Uno de los elementos más relevantes de la Hoja de Ruta es la priorización de actividades con alto potencial de mitigación a bajo costo. Aunque el documento no menciona explícitamente a los fertilizantes verdes, la sustitución de insumos fósiles por insumos limpios encaja perfectamente en esa categoría: un cambio simple en la cadena agrícola que evita grandes cantidades de CO₂ sin modificar los procesos productivos.

Ese es el espacio natural donde COMASA H2V emerge con fuerza. No es un megaproyecto exportador ni un desarrollo que dependa de condiciones extraordinarias. Es un salto industrial concreto, coherente con la planificación climática del país y con necesidades inmediatas del sector agrícola.

COMASA H2V ofrece fertilizantes verdes producidos en Chile, con certificación completa, trazabilidad plena y capacidad de integrarse a los mecanismos de reporte y verificación que exige la política climática nacional. En un escenario global donde las barreras comerciales serán cada vez más ambientales, Chile necesita proveedores capaces de fortalecer la competitividad climática de su agro. COMASA H2V no solo produce fertilizantes verdes; produce una ventaja estructural para el país.

El mensaje es claro. La nueva Hoja de Ruta no solo ordena instrumentos, sino que anticipa dónde surgirán los próximos negocios estratégicos. Entre ellos, los fertilizantes verdes destacan por su urgencia, impacto y coherencia con el Chile que se está diseñando hacia 2030 y 2050.

En este escenario, COMASA H2V no es un experimento.
Es el primer paso hacia la soberanía fertilizante y la descarbonización agrícola.
Y probablemente uno de los proyectos más alineados con el Chile que queremos construir: competitivo, sostenible y preparado para los mercados del futuro.

(El autor(a) es responsable de la exactitud y veracidad del contenido presentado en la columna de opinión. La plataforma y el editor no asumen ninguna responsabilidad por cualquier error, omisión o imprecisión en la información proporcionada.)

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