Evaluación ambiental de proyectos H2V a través de los datos y la experiencia

Evaluación ambiental de proyectos H2V a través de los datos y la experiencia

Por Víctor Hugo Barrientos, Manager at ATM Consultores & Ingeniería.

Fecha publicada: 14 Agosto, 2026

En mayo de 2026 se cumplieron 5 años desde que el primer proyecto piloto de hidrógeno verde obtuviera su Resolución de Calificación Ambiental o RCA favorable, luego de un proceso de evaluación que tomó 174 días y que permitió la posterior construcción y operación del Complejo Hanu Ori de la empresa HIF para la producción de combustibles sintéticos (e-Fuels). Un hito trascendental para la época y que marcó el nacimiento de una nueva industria para Chile.

Desde la perspectiva del desarrollo del hidrógeno verde en Chile, activar el ingreso de proyectos al SEIA, marca también un paso importante en la materialización de inversiones de mayor tamaño, junto a una potente infraestructura que expresa la transición del nivel piloto a la gran escala. En efecto, durante este periodo (fecha de corte 10/08/2026), hemos visto el ingreso de 5 megaproyectos, cercanos a la Giga escala, donde 2 de ellos ya cuentan con RCA favorable.

En este contexto, quise poner la “pelota al piso” y actualizar el escenario del hidrógeno verde, utilizando la base de datos disponible en el SEIA, verificando objetivamente el avance de esta industria en nuestro país. Al respecto, los números indican un total de 32.900 MM USD en inversión actualmente en calificación ambiental y 3.935 MM USD ya aprobados (RCA favorable), lo que en resumen totaliza 1,2 GW de electrólisis y 186 [ktpa] de hidrógeno verde, con licencia ambiental, listos para iniciar su etapa de construcción (sin considerar dimensión económica FID). La siguiente figura resume los datos obtenidos a partir del SEIA.

Contenido del artículo
Nota: Resumen de datos no incluye iniciativas tramitadas a nivel sectorial SEC

El vaso medio lleno

Los números evidencian varios elementos destacables, el primero de ellos corresponde a que los proyectos de gran escala para hidrógeno y sus derivados se pueden evaluar ambientalmente, los evaluadores han fortalecido la comprensión de sus características y particularidades, se han formulado criterios de aprobación ambiental y lo más importante, se pueden aprobar bajo la regulación actual vigente. Este escenario era una verdadera “caja negra” previo al año 2021, ya que no estaba claro si el sistema sería capaz de resolver estos grandes proyectos en tiempo y forma, situación que, a la luz de los antecedentes, ha quedado demostrado que, sí se puede avanzar en esta dirección, pese a la enorme dificultad técnica y originalidad de sus procesos para la legislación chilena.

El vaso medio vacío

Existen desafíos adicionales que plantea la enorme escala de la infraestructura necesaria para iniciativas de exportación, particularmente en proyectos que requieren instalaciones portuarias y transporte por tuberías de larga distancia, que han derivado en complejas observaciones en su tramitación a consecuencia del marco regulatorio multinivel y sobre el cual se requiere una homologación y actualización urgente que, no solo entregue certeza jurídica a los inversionistas, sino además garantice el resguardo pertinente de la salud de las personas y el cuidado del medio ambiente. Un porcentaje importante de la columna en verde de la imagen anterior (iniciativas en calificación) está representado por este cuello de botella, orientado principalmente a los proyectos emplazados en la Región de Magallanes.

Un diagnóstico cualitativo

Con la ayuda de la IA, junto a la experiencia acumulada en varias de estas iniciativas durante los últimos 5 años, sumé horas de trabajo para revisar los expedientes de los 12 proyectos disponibles en el SEIA, buscando patrones de comportamiento en base a una combinación horizontal de criterios de evaluación, considerando que todos ellos deben cumplir el mismo marco regulatorio vigente y que en general las reglas del juego son en esencia, las mismas, salvo por su ubicación y disposiciones especiales sobre el uso del territorio.

Quiero destacar que los resultados obtenidos son bastante más detallados que lo permitido para un espacio de estas características. No obstante, quiero subrayar al menos 5 desviaciones que presentan una marcada recurrencia e importancia en referencia a la presentación de proyectos de hidrógeno verde y sus derivados a gran escala.

  1. Coherencia en la presentación: El tamaño de los proyectos y la gran cantidad de documentos asociados, anexos, planos, memorias de cálculo, entre otros, presentan errores en su edición, generando incoherencias técnicas en los datos presentados. Evidentemente, estos errores no tributan a una evaluación expedita, generando confusión sobre los diversos actores que revisan esta información. Lo anterior, no tiene ninguna relación con normativas, regulaciones o tramitación, sino más bien tiene que ver con la pertinencia de las revisiones y edición de documentos antes de que estos sean ingresados al SEIA.
  2. Líneas de Base:La dimensión de la infraestructura y la superficie involucrada demandan el levantamiento de una línea de base de gran extensión, que además exige un profundo nivel de detalle que permita dimensionar los efectos e impactos que las diversas unidades de proceso generan sobre el ecosistema. Las observaciones están orientadas a mejorar el alcance de la línea de base (todo el proyecto), sin extrapolar datos estadísticos y profundizando sobre las especies en categorías de vulnerabilidad. También se requieren estudios de riesgo específicos y detallados para colisiones de aves, biodiversidad y áreas protegidas, impactos sobre humedales, asociados al paso de tuberías y ductos (amoniaco, hidrógeno, combustibles, agua desalada). En este punto aparece también el medio humano, donde las comunidades han expresado diversas consultas durante los procesos de participación ciudadana, en torno al grado de afectación sobre los emplazamientos, impacto sobre las actividades locales, seguridad y emergencias.
  3. Medio Marino: Este es uno de los puntos de mayor cuestionamiento, particularmente en aquellos proyectos que declaran plantas desaladoras, terminales portuarios, muelles y operaciones en el borde costero. Se requiere presentar un amplio nivel de detalle sobre el ecosistema marino y submarino, las características del área, morfología, corrientes, batimetría, entre otros. Para iniciativas con carga y descarga de buques-tanque, se requieren análisis detallados sobre potenciales liberaciones al medio marino (superficial y submarino), modelación de efectos por dinámica de fluidos computacionales, controles de ingeniería y planes de acción en caso de emergencia.
  4. Patrimonio y Arqueología: La ubicación de los proyectos y la información recopilada por la línea de base ha evidenciado la existencia de restos con alto valor arqueológico que requieren ser analizados en detalle, junto a un minucioso plan de recuperación. Nuevamente la extensión de las instalaciones requiere exigentes campañas en terreno para dimensionar correctamente los impactos derivados de la etapa de construcción y operación. En este contexto, resulta particularmente relevante la exploración submarina del área con fines arqueológicos, cuando las iniciativas contemplan instalaciones portuarias.
  5. Seguridad de Instalaciones y Análisis de Riesgo: Otro de los ejes centrales de la evaluación ambiental corresponde a la evaluación de riesgo de las instalaciones, dadas las características intrínsecas de las sustancias involucradas (materiales inflamables, tóxicos y corrosivos) y su alto nivel de almacenamiento. La experiencia revela la incorporación de al menos 10 criterios de evaluación adicional, destinados principalmente a fortalecer la configuración de los escenarios de falla para incendios, explosiones y liberaciones tóxicas, sumado a un análisis detallado de las capas de protección propuestas por el diseño, una adecuada identificación de peligros y el análisis de efecto dominó sobre las instalaciones proyectadas. Lo anterior, orientado a la correcta y creíble estimación de consecuencias sobre la salud de las personas y el medio ambiente, considerando la extensión de unidades de proceso, tuberías de largo alcance, unidades carga/descarga y terminales químicos.

Impacto sobre la Obtención de permisos

La obtención de la RCA es un actor permanente en la discusión construida en torno al sistema de permisos y la necesidad de mejorar su desempeño con el objetivo de entregar mayores certezas a los inversionistas, junto a plazos que dialoguen con la necesaria reactivación económica, situación que sin duda comparto y suscribo. Sin embargo, creo que este problema es multifactorial y no se soluciona por la mera acción del estado o del regulador promoviendo el uso de nuevas tecnologías (IA) o mejorando la estructura regulatoria asociada. El problema de los permisos también requiere que la contraparte (titular) presente información pertinente al desafío de su proyecto, no solo mirando la normativa vigente, sino también revisando la experiencia acumulada en proyectos similares y que ya pasaron por una tramitación similar.

En este sentido, no basta con tratar de optimizar todo el ecosistema normativo, ya que una evaluación parcial o inexacta tiene la potencialidad de pavimentar un camino peligroso hacia la judicialización de proyectos, situación que puede tener un efecto aún más dañino sobre los legítimos intereses de inversión y desarrollo, retrasando el inicio de la operación, la contratación de colaboradores y la generación de valor. Por esta razón, creo firmemente que la forma en que las iniciativas acrediten el cumplimiento normativo primará siempre por sobre cualquier reforma al sistema, sea este más o menos flexible, más o menos expedito, más o menos regulado.

Los próximos 5 años

Los números evidencian un crecimiento positivo y estructurado de esta emergente industria, de eso no hay duda. Sin embargo, la velocidad de este avance es discutida por algunos en base a las expectativas encumbradas al inicio de este periodo. Esto último no debe ensombrecer el camino recorrido, sino entenderse como un ajuste necesario advirtiendo la complejidad del escalamiento que estamos enfrentando y el aprendizaje requerido para articularlo (estado y privado) junto a la paulatina incorporación de las comunidades y el medio ambiente como elemento de transición.

Lo que viene ahora es consolidar y perfeccionar este modelo de trabajo en torno al desempeño ambiental de proyectos, esperando que en el corto y mediano plazo ingresen otras variantes del hidrógeno verde, como es la captura de carbono y utilización (CCU por sus siglas en inglés) para la obtención de combustibles sintéticos destinados a la minería, plantas de proceso para la generación de fertilizantes verdes (Urea y derivados), producción de Dietiléter (DME) como variante carbono neutral del GLP y la incorporación del hidrógeno líquido LH2 como vector energético.

Esperamos seguir a la altura del desafío, promoviendo la sustentabilidad y seguridad de estas iniciativas, pero ahora con 5 años de experiencia y aprendizajes que sin lugar a dudas nos han preparado para enfrentar esta nueva etapa con más energía, sabiduría y determinación, en post de la transición energética y descarbonización.

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