Namibia pone en marcha su primer hub integrado de hidrógeno verde y proyecta escalarlo hasta 500 MW
Namibia pone en marcha su primer hub integrado de hidrógeno verde y proyecta escalarlo hasta 500 MW
H2NEWS
Fecha publicada: 26 Agosto, 2026

Namibia puso en operación en Walvis Bay una instalación que integra generación solar, producción de hidrógeno verde y almacenamiento en baterías, en un modelo que busca demostrar la viabilidad de una cadena completa de producción y uso de hidrógeno renovable. El proyecto, desarrollado por CMB.TECH, contempla inicialmente un parque solar de 5 MWp, un electrolizador PEM de 5 MW y un sistema de almacenamiento de 5,9 MWh.
La instalación, ubicada en Farm 58, es presentada por sus desarrolladores como la primera instalación de hidrógeno verde completamente integrada de África. Su particularidad no está únicamente en la producción, sino en que reúne en un mismo ecosistema la generación renovable, la electrólisis, el almacenamiento, el abastecimiento de vehículos y las aplicaciones industriales.
CMB.TECH señala que la planta fue puesta en marcha en septiembre de 2025 y constituye el primer paso de una estrategia más amplia para desarrollar capacidades de producción, distribución y utilización de hidrógeno y amoníaco en Namibia.
Del hidrógeno a sus aplicaciones
El hidrógeno producido en Walvis Bay tendrá inicialmente un destino local. Entre sus primeras aplicaciones se encuentran camiones de doble combustible, generadores y la primera locomotora de carga propulsada con hidrógeno de Namibia. El proyecto también incorpora una estación de repostaje y una academia especializada destinada a desarrollar capacidades locales para operar la nueva infraestructura.
La planta solar ocupa unas 6,5 hectáreas y cuenta actualmente con aproximadamente 7.000 paneles. La electricidad renovable alimenta un electrolizador PEM que separa el agua en hidrógeno y oxígeno, mientras que el sistema de baterías permite gestionar la operación del complejo fuera de la red eléctrica.
La estrategia también contempla avanzar hacia combustibles derivados del hidrógeno. CMB.TECH proyecta integrar la producción con infraestructura portuaria para producir y suministrar amoníaco verde destinado potencialmente al transporte marítimo, uno de los sectores donde la descarbonización presenta mayores desafíos.
Un modelo basado primero en la demanda
Uno de los elementos más relevantes del proyecto es que Namibia no está planteando la primera etapa exclusivamente como una plataforma de exportación. El hidrógeno producido tendrá consumidores definidos dentro de las propias operaciones industriales y logísticas asociadas al proyecto.
Esta característica aborda uno de los principales obstáculos que enfrenta actualmente la industria mundial del hidrógeno verde: construir grandes capacidades de producción sin contar simultáneamente con compradores capaces de absorber las moléculas.
La estrategia de CMB.TECH consiste, en cambio, en crear demanda alrededor de la infraestructura existente y utilizar las aplicaciones locales como plataforma de aprendizaje antes de avanzar hacia escalas mucho mayores. La compañía considera la instalación un laboratorio para desarrollar conocimiento tecnológico, operativo y humano asociado a una economía del hidrógeno.
El proyecto emplea actualmente a 25 personas, de las cuales 24 son namibias, y la academia asociada busca formar conductores, técnicos, ingenieros y científicos. De esta manera, el desarrollo del proyecto no se limita a la infraestructura energética, sino que incorpora la construcción de capacidades locales para operar y mantener una futura industria.
De 5 MW a 500 MW
La escala actual es solamente el punto de partida. CMB.TECH plantea ampliar progresivamente la capacidad del complejo hasta 250 MW y posteriormente alcanzar 500 MW. La compañía no ha establecido un calendario definitivo para llegar a esas capacidades, por lo que se trata de una hoja de ruta y no de una capacidad actualmente instalada.
La expansión forma parte de una estrategia de mayor alcance que incluye también el desarrollo de infraestructura para almacenamiento y bunkering de amoníaco en el puerto de Walvis Bay y una instalación de producción de hidrógeno y amoníaco de escala gigawatt en Arandis.
De acuerdo con CMB.TECH, el objetivo es construir progresivamente un ecosistema capaz de producir, almacenar, transportar y utilizar moléculas verdes, con Namibia como plataforma para atender tanto la demanda local como futuros mercados internacionales.
El componente portuario es particularmente estratégico. Walvis Bay puede convertirse en un punto de conexión entre la producción renovable del país, la industria minera y logística local y los mercados internacionales de combustibles derivados del hidrógeno. La visión de largo plazo de CMB.TECH contempla convertir Namibia en un centro energético con capacidad para exportar energía a Europa y otros mercados.
Namibia busca convertir su recurso solar en industria
La apuesta se sustenta en las condiciones naturales del país. Namibia posee uno de los recursos solares más importantes de África y amplias extensiones disponibles para desarrollar generación renovable. En ese contexto, el hidrógeno aparece como una vía para transformar electricidad renovable en moléculas capaces de ser utilizadas en sectores que no pueden electrificarse fácilmente o que requieren combustibles de alta densidad energética.
La ubicación de Walvis Bay agrega otro elemento. El puerto permite conectar la producción de moléculas verdes con aplicaciones marítimas y eventualmente con cadenas de exportación de hidrógeno y, especialmente, amoníaco.
El proyecto también representa una aproximación distinta a la proliferación de megaproyectos anunciados en distintas regiones del mundo. En lugar de comenzar con cientos de megavatios o gigavatios destinados fundamentalmente a la exportación, la iniciativa parte con una instalación de escala relativamente pequeña, incorpora consumidores y usos concretos y busca acumular experiencia antes de multiplicar su capacidad.
La lección para la industria del hidrógeno
El caso de Walvis Bay pone sobre la mesa una cuestión que empieza a adquirir mayor relevancia a medida que la industria mundial del hidrógeno entra en una etapa de mayor disciplina comercial: producir hidrógeno no es suficiente. También es necesario demostrar quién lo utilizará, cómo llegará al consumidor y qué infraestructura permitirá convertir la molécula en valor económico.
En Namibia, el primer paso está siendo construir simultáneamente producción y demanda. Los camiones, generadores y aplicaciones ferroviarias funcionan como consumidores iniciales, mientras que el amoníaco y el transporte marítimo representan una posible segunda etapa.
Si la expansión hacia 250 MW y posteriormente 500 MW consigue materializarse, Walvis Bay podría pasar de ser una planta demostrativa a convertirse en uno de los nodos de una cadena energética mucho mayor, vinculada a producción renovable, combustibles marítimos, logística portuaria y exportaciones.
La evolución del proyecto será relevante para otros países con abundantes recursos renovables que buscan desarrollar una industria del hidrógeno. La experiencia de Namibia apunta a una estrategia en la que la infraestructura, la demanda y las capacidades locales se desarrollan en paralelo, antes de apostar exclusivamente por megaproyectos de exportación.




