La biomasa impulsa la transición energética justa y la descarbonización en regiones de España y perfila su potencial en Noruega

La biomasa impulsa la transición energética justa y la descarbonización en regiones de España y perfila su potencial en Noruega

H2NEWS

Fecha publicada: 10 Septiembre, 2026

La combinación de biomasa obtenida de forma sostenible con la captura y almacenamiento de carbono para la producción combinada de calor y electricidad representa actualmente el único enfoque práctico y económicamente viable capaz de reducir las emisiones del sector y, al mismo tiempo, retirar grandes cantidades de CO2 de la atmósfera. Esta estrategia es el foco del proyecto de la Unión Europea BioNETzero, coordinado por Amy Brunsvold-Hellemans, gerenta de investigación en SINTEF Energy Research. La iniciativa analiza las oportunidades y desafíos del uso de biomasa para el desarrollo regional y la descarbonización mediante el estudio de tres casos regionales con características socioeconómicas, metas de descarbonización y matrices energéticas únicas: la península ibérica, la región nórdica y el Grupo V4.

El caso de Asturias y la transición desde el carbón

El Principado de Asturias en España constituye un ejemplo del rol de la biomasa en el desarrollo regional. Tras una historia ligada al carbón cuya primera reserva fue documentada en 1591, la región implementó La Estrategia de Transición Energética Justa de Asturias para equilibrar la necesidad de un modelo energético descarbonizado, diverso y eficiente con la generación de actividad económica. Según dicha estrategia, la biomasa suministra actualmente el 8% de la demanda energética regional, con la meta de alcanzar el 11% para el año 2030.

Un hito central en este proceso es la conversión de la central térmica de La Pereda para operar con combustibles de biomasa en lugar de carbón. La planta, perteneciente al Grupo Hunosa —fundado como empresa minera en 1967—, cesó oficialmente la combustión de carbón en 2024 y prevé reiniciar operaciones en 2027. Se espera que genere 400.000 MWh al año y cree aproximadamente 200 empleos vinculados a la gestión de biomasa forestal, la cual será suministrada por proveedores locales a partir de residuos forestales.

Evolución de la biomasa en la matriz energética de España

Project Coordinator Amy Brunsvold-Hellemans (SINTEF Energy Research) introduces BioNETzero at the project’s regional Spanish event. Photo: CSIC-INCAR

Project Coordinator Amy Brunsvold-Hellemans (SINTEF Energy Research) introduces BioNETzero at the project’s regional Spanish event. Photo: CSIC-INCAR

A nivel nacional, la biomasa forma parte de la estrategia española para la transición ecológica. En 2006, las energías renovables representaban el 18,8% de la generación eléctrica, correspondiendo a la biomasa un 0,8%. Para 2024, las renovables alcanzaron el 55,9% de la generación, mientras que la cuota de la biomasa ascendió al 1,5%. El sector presenta potencial de crecimiento mediante el aprovechamiento comercial de biomasa residual de industrias como la del aceite de oliva y el vino. Asimismo, el uso de renovables permite reducir la dependencia de importaciones de combustibles fósiles, convirtiendo a España en autosuficiente e incluso exportador de pélets de biomasa.

El potencial desaprovechado de la biomasa en Noruega

Noruega posee un potencial total de bioenergía de al menos 40 TWh al año, compuesto principalmente por biomasa leñosa como residuos forestales y madera de desecho. Esta cifra equivale aproximadamente al 25-30% de la generación hidroeléctrica anual del país. No obstante, en la actualidad solo se utiliza el 40% de este potencial.

Kathrin Weber, gerenta de investigación del Grupo de Bioenergía en SINTEF Energy Research, señala que la flexibilidad y capacidad de almacenamiento de la biomasa son aspectos para la resiliencia del sistema energético noruego, donde cerca del 80% de la electricidad en los hogares se destina a calefacción. Ante interrupciones del suministro eléctrico, la biomasa permite mantener la calefacción mediante estufas de leña residenciales o sistemas de calefacción urbana.

Usos tecnológicos y descarbonización industrial mediante biocarbón

La biomasa también permite la producción de biocarbón a través del proceso de pirólisis, el cual fija el CO2 de forma estable para su almacenamiento durante siglos. El biocarbón lideró el mercado de eliminación de dióxido de carbono (CDR) en 2024, representando el 90% de todos los créditos.

Adicionalmente, el biocarbón posibilita la destrucción de toxinas ambientales como las sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas (PFAS), las cuales solo se destruyen mediante procesos térmicos. En el ámbito industrial, permite sustituir los insumos de carbono fósil, aspecto relevante para la industria metalúrgica noruega, responsable de aproximadamente el 10% de las emisiones de gases de efecto invernadero del país.

El proyecto BioNETzero concluye que, si bien las soluciones implementadas en España no se pueden transferir directamente a Noruega, estas evidencian la importancia de contextualizar la tecnología, los recursos naturales, la infraestructura y las comunidades locales al desarrollar y aplicar nuevas soluciones energéticas.

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