Metanol renovable: la apuesta para escalar la producción de combustible sostenible de aviación

Metanol renovable: la apuesta para escalar la producción de combustible sostenible de aviación

Fecha publicada: 15 Octubre, 2026

La producción de combustible sostenible de aviación (SAF) sigue muy lejos de cubrir la demanda del sector. En 2025 alcanzó cerca de 1,9 millones de toneladas, frente a un consumo mundial de combustible de aviación de aproximadamente 310 millones de toneladas. La cifra equivale a menos del 1% de la demanda, según el informe Preparing for e-SAF at scale, elaborado por el International PtX Hub, una iniciativa implementada por la Deutsche Gesellschaft für Internationale Zusammenarbeit (GIZ). El documento plantea que el siguiente paso no consiste solo en demostrar que el SAF puede producirse, sino en organizar cadenas de suministro capaces de escalar.

La propuesta central, denominada PtX.CarbonRun, busca conectar fuentes de carbono renovable dispersas —como residuos agrícolas y forestales, biogás, lodos de aguas servidas, residuos municipales y corrientes industriales biogénicas— con instalaciones de producción de combustible. Como ninguna fuente bastaría por sí sola para responder a la demanda futura, el modelo propone transformar esos recursos en metanol, un producto estandarizado que podría almacenarse, transportarse y comercializarse mediante infraestructura y prácticas industriales ya extendidas.

En esa arquitectura, el metanol funcionaría como un punto de encuentro entre etapas que hoy suelen desarrollarse por separado. La producción podría instalarse cerca de los residuos, en plantas de distintas escalas; luego, el metanol se agregaría y transportaría a centros industriales o refinerías, donde módulos de conversión permitirían producir SAF. Así, sostiene el informe, la recolección de carbono renovable no tendría que depender de que cada zona productora construya una cadena completa de combustible de aviación.

El planteamiento también propone avanzar por etapas. El informe considera que los combustibles producidos a partir de biomasa (BtL) y de biomasa combinada con electricidad e hidrógeno renovables (PBtL) pueden aportar experiencia industrial y desarrollar capacidades necesarias para una futura expansión de combustibles producidos con electricidad renovable (PtL). En el proceso PBtL, la incorporación de hidrógeno verde permite aumentar el aprovechamiento del carbono, mientras que la producción de hidrógeno y el uso de electricidad renovable introducen componentes que también serán necesarios en sistemas PtL.

El documento no presenta estas rutas como sustitutas de la meta de largo plazo. Su argumento es que las plantas BtL y PBtL podrían contribuir a construir capacidades de producción, logística, almacenamiento, certificación y comercialización antes de que el PtL alcance una escala mayor. También reconoce un límite decisivo: los recursos de biomasa son finitos. Por eso, los considera una etapa para acelerar el aprendizaje, mientras se amplían las rutas basadas en hidrógeno renovable y dióxido de carbono.

La estrategia busca apoyarse en compradores de otros sectores mientras crece la demanda aeronáutica. La industria química ya utiliza metanol para fabricar productos como solventes, pinturas, adhesivos y materiales sintéticos. El transporte marítimo, por su parte, aparece en el informe como un mercado potencial capaz de absorber volúmenes de metanol antes de que las instalaciones de conversión a SAF operen a gran escala. El planteamiento es que esa demanda diversificada permita generar ingresos y experiencia para los productores, y reduzca la dependencia inicial de un solo sector.

La escala distribuida, sin embargo, plantea un problema de coordinación. Refinerías, navieras y grandes compradores difícilmente contratarían de manera directa con cientos o miles de productores pequeños. El informe sugiere que podrían requerirse entidades agregadoras o coordinadoras para reunir la oferta, organizar la logística y gestionar contratos y certificaciones. Propone que esa función pueda recaer en organizaciones sin fines de lucro, cooperativas o instituciones de interés público, aunque no define un modelo concreto ni establece cómo se financiaría.

A esa coordinación comercial se suma la necesidad de comprobar el origen y las características de cada lote. El informe propone pasaportes digitales de producto y sistemas de trazabilidad que registren la materia prima, el hidrógeno y la electricidad utilizados, además de la calidad, los atributos de sostenibilidad, el transporte y los cambios de propiedad. Estas herramientas podrían apoyar la verificación exigida por marcos como ICAO CORSIA, RED III de la Unión Europea y ReFuelEU Aviation. El documento también plantea que los datos acumulados podrían servir para mejorar operaciones y logística; presenta ese uso como una posibilidad futura, no como un resultado ya demostrado por el modelo.

El metanol, reconoce el informe, tampoco está exento de riesgos. Es tóxico y puede provocar daños graves si se ingiere; además, su llama puede ser difícil de ver. Por ello, su uso exige procedimientos estrictos de manipulación. El documento agrega que su producción genera agua junto con el metanol y que conviene realizar una primera destilación en el lugar de producción para evitar transportar agua y elevar los costos logísticos.

El valor del PtX.CarbonRun está en plantear una arquitectura para conectar recursos, tecnologías y mercados existentes en una cadena común. Pero el informe es una propuesta conceptual: no cuantifica el potencial total de las materias primas, los costos de cada etapa, las reducciones de emisiones de las rutas ni los volúmenes que requeriría la red. Tampoco resuelve cómo se distribuirían los beneficios entre los territorios productores y los centros de conversión. Esas variables serán determinantes para evaluar si el metanol puede cumplir el papel que el documento le asigna en la expansión del SAF.

El informe fue escrito por Torsten Schwab, con aportes de Frank Mischler, Ruth Barbosa y Maren Schöttler, y revisión de especialistas de LUT University, Platform Renewable Fuels y Bauhaus Luftfahrt. El International PtX Hub es implementado por la Deutsche Gesellschaft für Internationale Zusammenarbeit (GIZ) por encargo del Ministerio Federal de Medio Ambiente, Acción Climática, Conservación de la Naturaleza y Seguridad Nuclear de Alemania (BMUKN), en el marco de la Iniciativa Internacional para el Clima (IKI).

Imagen elaborado por AI

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