Hidrógeno y centros de datos podrían planificarse juntos para aliviar la presión sobre la red europea

Hidrógeno y centros de datos podrían planificarse juntos para aliviar la presión sobre la red europea

Fecha publicada: 04 Noviembre, 2026

La tecnología para utilizar hidrógeno como respaldo eléctrico en centros de datos ya fue probada a escala de megavatios. El desafío, según una nueva guía dirigida a operadores, desarrolladores e inversionistas, está ahora en desarrollar la infraestructura y las condiciones regulatorias necesarias para su despliegue.

En abril de 2026, el Net Zero Innovation Hub for Data Centers (NZIH) e INNIO realizaron una prueba de respaldo eléctrico de 3 MW con hidrógeno al 100%, utilizando perfiles de carga de centros de datos. Microsoft, Google y Data4 participaron como observadores técnicos. La iniciativa forma parte de las alternativas que el Hub evalúa para avanzar hacia sistemas de respaldo más limpios.

La recomendación central del documento es planificar conjuntamente el crecimiento de los centros de datos y la infraestructura de hidrógeno. Para ello, propone desarrollar polos energéticos digitales donde puedan integrarse centros de datos, producción de hidrógeno, energías renovables y baterías.

Estos activos podrían cubrir necesidades de respaldo y aportar flexibilidad al sistema eléctrico. La guía plantea que esa integración podría liberar capacidad de la red y reducir el tiempo necesario para que nuevos centros de datos accedan al suministro eléctrico. También permitiría a los productores de hidrógeno contar con contratos de compra de largo plazo, un elemento que puede contribuir a avanzar hacia decisiones finales de inversión.

Una guía sobre disponibilidad, ubicación y costos

Hydrogen Infrastructure for Europe’s Data Centres: A Practical Guide for Operators, Developers and Investors organiza el análisis en torno a tres preguntas: cuándo estará disponible el hidrógeno en los volúmenes requeridos, dónde habrá suministro y a qué precio podría acceder el sector. El documento incluye mapas que comparan la infraestructura de hidrógeno con las zonas de expansión de los centros de datos, entre ellas los principales mercados conocidos como FLAP-D: Frankfurt, Londres, Ámsterdam, París y Dublín.

La guía estima que Europa tenía 677 MW de capacidad de electrólisis en operación a julio de 2026, frente a una cartera de proyectos anunciados que suma 37,6 GW con horizonte a 2030. El documento advierte que se trata de proyectos anunciados, no de capacidad asegurada. También señala que las infraestructuras de hidrógeno avanzan con mayor fuerza en Alemania, Países Bajos y Bélgica, mientras que en otras zonas el suministro de corto plazo podría depender del transporte por camión o de la producción en el propio emplazamiento. En su análisis, el término “hidrógeno” también abarca moléculas como metanol, amoníaco y e-metano, que pueden ser más fáciles de almacenar y transportar.

El documento prevé que el uso de hidrógeno en centros de datos siga limitado a proyectos piloto y demostraciones en el corto plazo. Los proyectos que alcancen una decisión final de inversión antes de 2027 podrían sentar las bases para compromisos de suministro de varios megavatios, mientras que una expansión comercial más amplia dependerá del avance de la producción y de las redes transfronterizas.

En materia de costos, la guía sitúa la producción de hidrógeno renovable en un rango aproximado de 4 a 14 euros por kilo. El hidrógeno renovable que cumple las reglas más estrictas de la Unión Europea —clasificado como combustible renovable de origen no biológico (RFNBO)— promedió 7,1 euros por kilo en 2025. Según el documento, los centros de datos no están sujetos a las cuotas de RED III que impulsan la demanda de RFNBO en otros sectores, lo que les permite evaluar distintas rutas de bajo carbono según su costo.

Alberto Ravagni, CEO del Net Zero Innovation Hub for Data Centers, afirmó: “Las tecnologías que convierten hidrógeno en electricidad ya funcionan a escala de megavatios. Lo que los operadores necesitan saber ahora es cuándo llegará el hidrógeno a sus instalaciones, dónde estará disponible y a qué precio. Planificar conjuntamente la infraestructura de hidrógeno y el crecimiento de los centros de datos, especialmente en polos energéticos digitales, es la forma de hacer que esto funcione. Entre los beneficios están el suministro eléctrico de respaldo, el equilibrio de la red, la reducción del tiempo necesario para disponer de energía y un impacto positivo en las comunidades locales”.

Jorgo Chatzimarkakis, CEO de Hydrogen Europe, añadió: “El hidrógeno es clave para abastecer la economía europea de centros de datos, que crece rápidamente, con energía limpia, confiable y resiliente. Al convertir energía renovable europea —incluida la electricidad cuya generación de otro modo tendría que limitarse— en hidrógeno, metanol y otras moléculas estratégicas, podemos transformar energía que se desperdiciaría en energía segura y baja en emisiones. El desarrollo conjunto de centros de datos e infraestructura de hidrógeno puede reducir la presión sobre la red, fortalecer la soberanía energética y ofrecer la certidumbre de demanda de largo plazo necesaria para tomar decisiones finales de inversión. Así podemos transformar el potencial energético de Europa en resiliencia industrial”.

Imagen: AI

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