Europa busca definir el futuro del hidrógeno más allá de 2030
Europa busca definir el futuro del hidrógeno más allá de 2030
Fecha publicada: 28 Octubre, 2026

Las decisiones que la Unión Europea tome sobre su estrategia de hidrógeno y las normas asociadas a la producción renovable marcarán el desarrollo del sector más allá de 2030. La revisión también se vincula con el marco climático y energético que busca alinear las políticas comunitarias con la meta legal de reducir en 90% las emisiones netas de gases de efecto invernadero para 2040.
El reportaje principal de la edición Q3 2026 de The Hydrogen Europe Quarterly recoge las perspectivas de cuatro ejecutivos de distintas áreas de la cadena de valor. Sus planteamientos convergen en una advertencia: los objetivos de producción no bastan si no avanzan junto con la demanda, las redes, el almacenamiento y reglas que permitan a los inversionistas evaluar proyectos de largo plazo.
La estrategia europea de 2020 contribuyó a instalar el hidrógeno como prioridad y movilizó inversiones. Según el artículo, la capacidad instalada de electrólisis en Europa pasaría de menos de 75 megavatios hace seis años a alrededor de 1 gigavatio al cierre de 2026. También aumentó la capacidad de fabricación de electrolizadores y avanzan proyectos de infraestructura para conectar zonas productoras con centros de consumo.
Pero el despliegue ha sido más lento de lo previsto. El texto menciona reglas de producción restrictivas, retrasos en la incorporación de objetivos europeos a las legislaciones nacionales y cambios de prioridades políticas, junto con inflación, mayores costos de suministro y tensiones geopolíticas.
La demanda debe acompañar a la producción
Charlotte Roule, CEO de Storengy y miembro del directorio de Hydrogen Europe, sostiene que la estrategia de 2020 envió una señal política importante, pero subestimó cuánto tiempo tomaría desarrollar la infraestructura. “La estrategia identificó correctamente la necesidad de infraestructura, pero subestimó el tiempo necesario para desarrollarla y desplegarla”, plantea. A su juicio, la planificación y construcción deben comenzar antes para acompañar las ambiciones del mercado.
Miguel Angel Devesa, director de Hidrógeno y Energías Limpias de Moeve, también destaca el efecto de las señales regulatorias. La decisión final de inversión de la primera fase de 300 megavatios del Valle Andaluz del Hidrógeno Verde, parte de un proyecto de 2 gigavatios, ilustra, según afirma, cómo la certidumbre regulatoria puede traducirse en despliegue industrial.
Andrew Beard, presidente de Hidrógeno de Shell, plantea que la política debe impulsar ecosistemas y no proyectos aislados. “La producción, la energía renovable, la infraestructura, el almacenamiento y los clientes deben desarrollarse conjuntamente”, señala. También considera esencial contar con una ruta clara para las refinerías después de 2030, porque estas pueden aportar una demanda inicial mientras se desarrollan otros mercados industriales.
El planteamiento apunta a una cuestión práctica. Aunque las metas de producción pueden movilizar anuncios e inversiones, los proyectos necesitan compradores y conexiones para operar. El reportaje sostiene que el nuevo marco debe conservar las señales que permitieron avanzar, proteger inversiones existentes y corregir las reglas que dificultan la ejecución.
El riesgo regulatorio y la revisión de las normas
Para Devesa, el principal riesgo actual no es tecnológico, sino regulatorio. “La mayor amenaza hoy es la incertidumbre regulatoria”, afirma. Los entrevistados piden claridad sobre las ambiciones europeas para 2040 y sobre la revisión de las normas vinculadas a la RED III, los combustibles bajos en carbono, el régimen de comercio de emisiones, ReFuelEU Aviation y FuelEU Maritime.
Dimitrios Triantafyllopoulos, CEO de Hellenic Hydrogen, plantea que la revisión debería concentrarse en mejorar la implementación, sin reabrir los objetivos fundamentales. Europa necesita, sostiene, un marco “ambientalmente creíble” que también entregue previsibilidad y flexibilidad para movilizar inversiones. Además, propone mejorar la alineación entre las reglas para combustibles bajos en carbono y el marco de combustibles renovables, junto con criterios más claros para calcular emisiones y disposiciones que den certidumbre a los proyectos existentes.
Roule advierte sobre el costo de modificar las reglas de forma abrupta. “Tenemos que evitar una revisión completa de las normas”, dice, y recuerda que los cambios de política pueden frenar incluso proyectos en fases avanzadas. Para la ejecutiva, adaptarse a una nueva realidad no debe implicar abandonar los compromisos asumidos.
El artículo también recoge una prioridad compartida por los cuatro entrevistados: reconocer el aporte del hidrógeno a la descarbonización, la resiliencia y la seguridad energética, y acelerar la infraestructura necesaria. Beard resume la tarea como una cuestión de ejecución: Europa no necesita replantear su ambición, sino aplicar reglas pragmáticas que permitan desarrollar energía renovable, infraestructura confiable, clientes iniciales y estabilidad regulatoria de manera coordinada.
Fuente: Hydrogen Europe




