Ciencias agronómicas: el desafío de producir en un mundo con límites

Ciencias agronómicas: el desafío de producir en un mundo con límites

Ignacio Fuentes Académico investigador Facultad de Medicina Veterinaria y Agronomía Universidad de Las Américas.

Fecha publicada: 03 Noviembre, 2026

La agronomía contemporánea enfrenta desafíos de una complejidad sin precedentes. Quizás el principal sea alcanzar la sostenibilidad de los sistemas agrícolas, entendida como su capacidad de mantenerse en el tiempo, conciliando las dimensiones ambiental, económica y social. Este reto adquiere especial relevancia cuando se ha reconocido a la agricultura como uno de los factores principales que ha contribuido a la transgresión de los límites planetarios, entendidos como aquellos umbrales que delimitan un espacio operativo seguro para la humanidad.

A esta problemática se suma la necesidad de alimentar a una población mundial que superaría los 9.000 millones de habitantes hacia mediados de siglo. Ello supone incrementar la disponibilidad de alimentos, pero bajo la premisa fundamental de que no podemos continuar expandiendo la producción a costa de la degradación de los recursos naturales que la sustentan.

Desde una perspectiva ambiental, los sistemas agrícolas contribuyen al cambio climático mediante la emisión de gases de efecto invernadero, ejercen presión sobre los recursos hídricos, alteran los ciclos biogeoquímicos del nitrógeno y fósforo y pueden favorecer la pérdida de biodiversidad y degradación de los suelos. Al mismo tiempo, la agricultura es particularmente vulnerable a las consecuencias de estos procesos, configurando una relación de dependencia que amenaza su propia viabilidad.

En el ámbito económico, el uso excesivo de fertilizantes, energía y otros insumos, expone a los productores a la volatilidad de los mercados internacionales y a las tensiones geopolíticas, comprometiendo especialmente la rentabilidad de la pequeña y mediana agricultura. En el plano social, la transformación digital, automatización y el desarrollo de la inteligencia artificial, ofrecen oportunidades para mejorar la eficiencia productiva y la gestión de los recursos. Sin embargo, también plantean interrogantes sobre el acceso equitativo a estas tecnologías, el futuro del trabajo rural y el riesgo de profundizar la concentración económica y las desigualdades territoriales.

Frente a este escenario, las ciencias agronómicas tienen un papel fundamental. Su contribución no puede limitarse a incrementar los rendimientos, sino que debe orientarse a transformar los sistemas productivos mediante la integración del conocimiento científico, innovación tecnológica y la comprensión de las realidades sociales y territoriales.

En el Día de las Ciencias Agronómicas, resulta pertinente recordar que el verdadero desafío de nuestra disciplina no consiste simplemente en producir más, sino en producir mejor, dentro de los límites del planeta y garantizando que los beneficios de esa producción puedan sostenerse y compartirse con las generaciones futuras.

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