Chile ante el desafío de los largos procesos de permisos, el obstáculo silencioso que amenaza su liderazgo en hidrógeno verde

Chile ante el desafío de los largos procesos de permisos, el obstáculo silencioso que amenaza su liderazgo en hidrógeno verde

Por: Arturo De la Sotta CEO de P2X Consulting

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Fecha publicada: 19 Noviembre, 2024

La transición energética es la misión más urgente y transformadora de nuestra era. En este desafío global, Chile tiene un rol crucial por jugar. Con su riqueza de recursos renovables y su ambición de convertirse en líder mundial en hidrógeno verde, el país tiene todas las cartas para ser un protagonista en la lucha contra el cambio climático y en la creación de una economía basada en energías limpias. Sin embargo, hay un enemigo silencioso y poderoso que amenaza con desbaratar estas aspiraciones: Los Permisos.

Hablemos claro: los interminables trámites burocráticos que requieren los proyectos de energía renovable y de derivados del hidrógeno verde están frenando el desarrollo de un sector que no solo podría transformar la matriz energética de Chile, sino también posicionarlo como un exportador clave de energía limpia para el mundo. El largo proceso de los permisos, en esencia, es un sistema que premia la inacción y penaliza la innovación. Es una cadena que hace lento el progreso, desanima la inversión y, en última instancia, compromete nuestra capacidad de actuar frente a la crisis climática.

Para quienes dedicamos nuestras vidas a trabajar en energías renovables y a entender las complejidades del sistema energético, es evidente que este no es un problema exclusivo de Chile. En mercados más avanzados, como Estados Unidos, Europa y Australia, la Permisología también ha sido identificada como uno de los mayores obstáculos para desplegar proyectos de energía limpia a la velocidad requerida. En mi experiencia, he visto cómo países que tenían un enorme potencial renovable han dejado pasar oportunidades por no abordar este problema de manera estructural y decidida. Chile está en peligro de cometer ese mismo error.

Permítanme poner esto en perspectiva. Imaginemos que el hidrógeno verde es el próximo petróleo, pero en lugar de estar limitado por reservas geológicas, su producción depende de la disponibilidad de energía renovable, infraestructura y un marco regulatorio eficiente. Ahora bien, si cada proyecto necesita tres, cinco o incluso siete años para sortear la burocracia, ¿qué mensaje estamos enviando a los inversionistas? Les estamos diciendo que miren hacia otro lado, que busquen oportunidades en países donde los permisos se otorgan en meses, no en años. Competimos en un mercado global, y los competidores no están esperando a que Chile resuelva sus problemas internos.

El hidrógeno verde es un negocio de escala. Cuanto más rápido podamos construir y operar proyectos, más rápido bajaremos los costos de producción, más competitivos seremos en los mercados internacionales, y más beneficios económicos y sociales generaremos en Chile. Pero cada año perdido en trámites innecesarios es un año en el que otros países avanzan, y nosotros quedamos atrás.

En mi experiencia, una de las claves para resolver este problema radica en la coordinación interinstitucional y en la simplificación de los procesos. En Chile, los proyectos de hidrógeno verde enfrentan múltiples capas de permisos: ambientales, territoriales, sociales y sectoriales, todos administrados por diferentes organismos que no siempre están alineados. Esto genera duplicidad de esfuerzos, falta de claridad y, en muchos casos, contradicciones que paralizan los proyectos. Es imprescindible que Chile establezca una ventanilla única que centralice y coordine todos estos procesos. En países como Dinamarca y los Países Bajos, este modelo ha demostrado ser eficaz, reduciendo significativamente los tiempos de aprobación y dando mayor certeza a los desarrolladores.

Además, necesitamos plazos claros y vinculantes para la revisión de permisos. La incertidumbre es el enemigo número uno de la inversión, y en Chile, los tiempos de espera son, en muchos casos, impredecibles. Si queremos atraer y retener a los grandes actores internacionales del hidrógeno verde, necesitamos reglas claras: si una autoridad no revisa un permiso dentro del plazo establecido, este debería considerarse automáticamente aprobado, siempre que cumpla con los requisitos básicos de seguridad y sostenibilidad.

La digitalización de los procesos es otro pilar fundamental. En Estonia, un pequeño país conocido por su liderazgo en tecnología, prácticamente todos los trámites gubernamentales se realizan de forma digital, lo que no solo acelera los procesos, sino que también los hace más transparentes. Chile tiene una gran oportunidad para adoptar este enfoque. Implementar una plataforma digital donde los desarrolladores puedan monitorear el estado de sus permisos en tiempo real no solo aumentaría la eficiencia, sino que también fortalecería la confianza en el sistema.

Otro punto crítico es la integración temprana de las comunidades locales en los proyectos. Uno de los errores más comunes en el desarrollo de proyectos de energía renovable y de hidrógeno verde es subestimar el impacto social. Los conflictos con las comunidades locales pueden retrasar los proyectos incluso más que los problemas burocráticos. En este sentido, es esencial fomentar un diálogo temprano y genuino, que permita a las comunidades ser parte del desarrollo, beneficiarse directamente de él y, sobre todo, sentirse escuchadas y respetadas.

A nivel internacional, hay lecciones claras sobre cómo abordar estos desafíos. En Alemania, recientemente se aprobaron reformas que reducen los tiempos de evaluación ambiental y agilizan los permisos para proyectos de energía renovable considerados estratégicos. En Australia, los gobiernos estatales han creado zonas de energía renovable, donde los procesos de planificación y permisos se han centralizado para acelerar el desarrollo. En Estados Unidos, iniciativas como las “fast-track permits” permiten que ciertos proyectos clave se prioricen y reciban aprobaciones más rápidas.

Chile tiene la capacidad de ser un líder global en hidrógeno verde, pero el tiempo no está de nuestro lado. Si no resolvemos el problema de la Permisos, otros países ocuparán el espacio que podríamos liderar. Esta no es una advertencia alarmista, es una realidad basada en hechos. Los desarrolladores de proyectos tienen opciones, y si enfrentan menos barreras en otros mercados, tomarán sus inversiones allí.

Algunos podrían argumentar que el largo proceso de obtener los permisos es necesaria para garantizar que los proyectos sean sostenibles y cumplan con los estándares ambientales. Y tienen razón. No abogo por un enfoque de “barra libre” donde cualquier proyecto sea aprobado sin control. Pero hay una diferencia entre garantizar estándares de calidad y sofocar la innovación con trámites innecesarios. El equilibrio es posible, y es nuestra responsabilidad encontrarlo.

Chile se encuentra en una encrucijada. Puede elegir liderar la transición energética, convirtiéndose en un ejemplo global de cómo aprovechar los recursos renovables de manera sostenible, o puede quedarse atrapado en su propia burocracia, viendo cómo otros países avanzan mientras nosotros seguimos discutiendo sobre formularios y permisos. Resolver el problema de la Permisología no es una tarea fácil, pero es absolutamente necesaria. La transición energética no esperará por nosotros, y cada día que retrasamos nuestra acción es un día perdido en la carrera global hacia un futuro más limpio y sostenible.

Es momento de actuar con decisión y audacia. La industria de derivados del hidrógeno verde es una oportunidad histórica para Chile, y no podemos permitirnos desperdiciarla. La Permisología no puede ser el obstáculo que nos detenga. Simplifiquemos, agilicemos y avancemos. El futuro nos está esperando, y no tiene tiempo para la burocracia.

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