Hubs industriales son clave para la transición energética y el protagonismo del hidrógeno verde
Hubs industriales son clave para la transición energética y el protagonismo del hidrógeno verde
Por Grace Keller
Fecha publicada: 27 Enero, 2025

En un mundo donde la lucha contra el cambio climático requiere una acción inmediata, los clústeres industriales emergen como una herramienta esencial para acelerar la transición hacia energías limpias. Un reciente informe “Unleashing the Full Potential of Industrial Clusters: Infrastructure Solutions for Clean Energies” elaborado por el Foro Económico Mundial, en colaboración con Accenture y EPRI, analiza cómo estas agrupaciones pueden desempeñar un papel crucial en el despliegue de infraestructura sostenible a gran escala. Entre las tecnologías destacadas, el hidrogeno verde se posiciona como uno de los pilares fundamentales para descarbonizar sectores industriales y de transporte difíciles de abatir.
Clústeres industriales: una estrategia colectiva para el cambio
Los hubs industriales, definidos como concentraciones geográficas de empresas e instituciones interconectadas, permiten compartir recursos, riesgos y conocimiento. Actualmente, estos clústeres representan una oportunidad para reducir 832 millones de toneladas de CO2 anuales, el equivalente a las emisiones de un país como Arabia Saudita. Además, contribuyen con $492 mil millones de dólares al PIB global y generan más de 4,3 millones de empleos.
Un elemento clave del éxito de estos valles industriales radica en su capacidad para generar economías de escala. Esto se traduce en la optimización de la demanda, el acceso a financiamiento y la atracción de inversiones para desarrollar infraestructura de energías limpias. Además, su colaboración con autoridades públicas y otros actores es crucial para superar los desafíos que inhiben la adopción de soluciones sostenibles.
Hidrogeno verde: catalizador de la descarbonización
El hidrogeno verde, producido mediante electrólisis utilizando energía renovable, es uno de los combustibles limpios más prometedores. Según el informe, la capacidad de producción de hidrogeno verde debe crecer a una tasa compuesta anual del 90% entre 2024 y 2030 para satisfacer las metas globales. Sin embargo, actualmente, la mayoría de los proyectos se encuentra en fase de planificación, y solo un tercio de la producción proyectada para 2030 está orientada a la exportación.
Los casos de estudio incluidos en el informe destacan iniciativas como el Hub de Hidrogeno Limpio en el Gran St. Louis e Illinois, en Estados Unidos, donde se busca integrar combustibles de bajas emisiones como el metanol verde y el amoniaco limpio. Estos proyectos no solo contribuyen a reducir las emisiones regionales, sino que también crean empleos y estimulan el crecimiento económico.
En Europa, la región de Humber en el Reino Unido ha adoptado un enfoque similar. Con proyectos como “Zero Carbon Humber”, esta región está utilizando tecnologías avanzadas, incluyendo digital twins que modelan la cadena de valor del hidrogeno. Este enfoque permite optimizar el almacenamiento, transporte y consumo, así como evaluar escenarios de descarbonización.
Conexiones globales: el rol del hidrogeno en redes internacionales
El informe también resalta el papel de los corredores de hidrogeno verde para conectar regiones productoras con centros de consumo. Un ejemplo destacado es el Valle de Hidrogeno Verde de Andalucía, que planea producir 300 mil toneladas de hidrogeno verde al año para exportarlas a Europa del Norte a través de un corredor marítimo hacia el puerto de Rotterdam. Esta colaboración permitirá reducir 7 millones de toneladas de CO2 anuales y sentará las bases para una red global de energía limpia.
Barreras y oportunidades
A pesar de los avances, el despliegue de infraestructura de energías limpias enfrenta desafíos significativos. La “prima verde” del hidrogeno, es decir, su mayor costo en comparación con los combustibles fósiles, sigue siendo una barrera para la adopción masiva. Además, la falta de normas y certificaciones globales dificulta el comercio internacional. Por ejemplo, actualmente existen 34 esquemas de certificación para hidrogeno y sus derivados, con criterios variables entre jurisdicciones.
Sin embargo, las políticas públicas están evolucionando para abordar estos obstáculos. Países como Chile, Japón, Alemania y Estados Unidos han lanzado estrategias nacionales de hidrogeno verde, mientras que la Unión Europea avanza con iniciativas como el mecanismo de ajuste en frontera por carbono.
Una hoja de ruta hacia el futuro
El informe concluye con un llamado a la acción para fortalecer la colaboración entre clústeres y actores de toda la cadena de valor de las energías limpias. Proyectos como los hubs de hidrogeno y los corredores internacionales son una prueba del potencial transformador de las alianzas público-privadas.
En un contexto donde el tiempo es crítico para cumplir con los objetivos del Acuerdo de París, los clústeres industriales y el hidrogeno verde se presentan no solo como una solución viable, sino también como una esperanza para un futuro sostenible.




