Estudio plantea al hidrógeno verde como clave para diversificar la matriz energética en Aysén
Estudio plantea al hidrógeno verde como clave para diversificar la matriz energética en Aysén
H2NEWS
Fecha publicada: 05 Septiembre, 2025

El reciente Estudio de Diversificación de la Matriz Energética a través de la Producción de Hidrógeno Verde en la Región de Aysén —elaborado por la Unidad de Tecnologías del Hidrógeno de la Pontificia Universidad Católica de Chile y la consultora Patagonia Sostenible— ofrece una radiografía nítida de un territorio que, pese a su riqueza en recursos naturales, vive atrapado en la paradoja de depender fuertemente del diésel para sostener sus sistemas eléctricos aislados. La investigación plantea que el hidrógeno verde puede convertirse en el catalizador de un cambio estructural, siempre y cuando exista una articulación decidida entre Estado, sector privado y comunidades locales.
Aysén concentra condiciones excepcionales para generar energías renovables: abundancia hídrica, viento estable y una radiación solar aceptable. Sin embargo, en los Sistemas Aislados (SSAA), que abastecen a localidades extremas y desconectadas, el 91% de la generación proviene de combustibles fósiles. Esa vulnerabilidad energética no solo encarece la operación, sino que agudiza la dependencia de subsidios públicos. En este escenario, el hidrógeno verde surge como una alternativa capaz de reducir emisiones, mejorar la resiliencia de las comunidades y crear capacidades tecnológicas locales.
El caso de Melinka-Repollal, priorizado en el estudio, sintetiza las tensiones y posibilidades del modelo. La propuesta contempla un esquema híbrido con energía solar fotovoltaica, electrólisis y almacenamiento de hidrógeno. Aunque el costo nivelado de energía (LCOE) inicial resulta superior al del diésel, la inyección de fondos públicos podría revertir esa brecha, reduciendo hasta en un 56% los subsidios operativos. Es un hallazgo que refleja una lección clave: la transición energética en territorios aislados no ocurrirá sin un diseño de financiamiento innovador que compense la ausencia de economías de escala.
Más allá de Melinka, el estudio explora escenarios en otras localidades como Islas Huichas, Villa O’Higgins, Amengual-La Tapera y Caleta Tortel. En todos los casos, el denominador común es la fragilidad de sistemas que hoy dependen de embarques de diésel y que podrían reemplazar parte de esa demanda por hidrógeno verde, siempre con costos decrecientes si se asegura la participación público-privada. A la par, se identifican actores industriales con capacidad de dinamizar un mercado incipiente: la acuicultura, la navegación regional y los operadores energéticos.
El análisis también advierte sobre las brechas críticas: falta de infraestructura logística, carencia de incentivos específicos, escasa formación técnica y la necesidad de gobernanza regional coordinada. Superarlas será determinante para que el hidrógeno verde deje de ser una promesa de laboratorio y se convierta en un motor de seguridad energética y desarrollo local.
En definitiva, el estudio propone una hoja de ruta que trasciende lo técnico. Aysén puede transformarse en un laboratorio de transición energética con impacto directo en la vida de sus habitantes. Pero el salto no será automático: dependerá de decisiones políticas, de la voluntad de innovar en modelos de financiamiento y de la capacidad de integrar al hidrógeno verde como pieza estratégica en la descentralización energética de Chile.




