La AIE advierte sobre una nueva era de tensiones energéticas globales y urge a diversificar suministros en la “Era de la Electricidad”

La AIE advierte sobre una nueva era de tensiones energéticas globales y urge a diversificar suministros en la “Era de la Electricidad”

Fecha publicada: 13 Noviembre, 2025

Los países de todo el mundo enfrentan amenazas crecientes a la seguridad energética y riesgos de largo plazo en una gama sin precedentes de combustibles y tecnologías, situando a la energía en el centro de las tensiones geopolíticas y elevándola como un tema clave de seguridad económica y nacional. En este contexto, la última edición del World Energy Outlook (Perspectivas Energéticas Mundiales) de la Agencia Internacional de Energía (AIE) subraya la necesidad de que los gobiernos avancen hacia una mayor diversificación de los suministros y una cooperación más estrecha entre ellos para enfrentar las incertidumbres y turbulencias que se avecinan.

La edición 2025 del World Energy Outlook (WEO), la fuente global más autorizada de análisis y proyecciones energéticas, abarca una amplia gama de trayectorias, destacando distintas oportunidades y vulnerabilidades, pero también puntos en común. Lo hace a través de tres escenarios principales —ninguno de ellos un pronóstico— que delinean futuros energéticos distintos, permitiendo analizar las implicaciones de las diferentes decisiones políticas, de inversión y tecnológicas en materia de seguridad energética, asequibilidad y emisiones.

Entre las tendencias comunes a todos los escenarios del WEO 2025 se encuentra la creciente demanda mundial de servicios energéticos en las próximas décadas: mayor necesidad de movilidad, calefacción, refrigeración, iluminación y otros usos domésticos e industriales, así como una creciente demanda de servicios de datos e inteligencia artificial.

En particular, un grupo de economías emergentes —lideradas por India y el Sudeste Asiático, y seguidas por países de Medio Oriente, África y América Latina— empezará a moldear cada vez más las dinámicas de los mercados energéticos en los próximos años. En conjunto, toman la posta de China, que desde 2010 ha representado la mitad del crecimiento mundial de la demanda de petróleo y gas, y el 60% del aumento del consumo eléctrico. Sin embargo, ningún país o grupo ha replicado el ascenso energético intensivo de China.

En medio de estos cambios, los riesgos tradicionales que afectan la seguridad del suministro de petróleo y gas se ven ahora acompañados de vulnerabilidades en otras áreas, especialmente en las cadenas de suministro de minerales críticos debido a la alta concentración de mercado. Un solo país domina el refinado de 19 de los 20 minerales estratégicos vinculados a la energía, con una cuota de mercado promedio cercana al 70%. Estos minerales son esenciales para redes eléctricas, baterías y vehículos eléctricos, pero también desempeñan un papel clave en chips de IA, motores a reacción, sistemas de defensa y otras industrias estratégicas. La concentración geográfica del refinado ha aumentado desde 2020 en casi todos los minerales energéticos clave, especialmente en níquel y cobalto. El análisis del WEO 2025 indica que revertir este proceso será lento, lo que exige una acción gubernamental más decidida.

“Si miramos la historia del mundo energético en las últimas décadas, no hay otro momento en que las tensiones de seguridad energética hayan afectado a tantos combustibles y tecnologías a la vez; una situación que requiere el mismo espíritu y enfoque que mostraron los gobiernos cuando crearon la AIE tras la crisis del petróleo de 1973”, afirmó Fatih Birol, Director Ejecutivo de la AIE. “Con la seguridad energética al frente de las agendas gubernamentales, las respuestas deben considerar las sinergias y compensaciones que pueden surgir con otros objetivos políticos: asequibilidad, acceso, competitividad y cambio climático. Los escenarios del WEO ilustran los principales puntos de decisión que se avecinan y, en conjunto, proporcionan un marco para un debate basado en datos y evidencia sobre el camino a seguir”.

La electricidad está en el corazón de las economías modernas, y su demanda crece mucho más rápido que el uso total de energía en todos los escenarios del WEO 2025. Los inversores ya están reaccionando: el gasto en suministro eléctrico y electrificación del consumo final representa hoy la mitad de toda la inversión energética mundial. Actualmente, la electricidad equivale solo al 20% del consumo final de energía a nivel global, pero es la fuente principal de energía para sectores que representan más del 40% de la economía mundial y la fuente dominante para la mayoría de los hogares.

“El análisis del WEO ha destacado durante años el papel creciente de la electricidad en las economías del mundo. El año pasado dijimos que el planeta avanzaba rápidamente hacia la Era de la Electricidad, y hoy está claro que ya ha llegado”, comentó Birol. “A diferencia de la tendencia de la última década, el aumento del consumo eléctrico ya no se limita a economías emergentes y en desarrollo. El crecimiento vertiginoso de la demanda de centros de datos e inteligencia artificial también impulsa el uso de electricidad en economías avanzadas. Se espera que la inversión global en centros de datos alcance los 580 mil millones de dólares en 2025, superando los 540 mil millones destinados al suministro mundial de petróleo; un ejemplo contundente del cambio en la naturaleza de las economías modernas”.

Un tema crucial para la seguridad energética en la Era de la Electricidad es la velocidad con que se desarrollan nuevas redes, sistemas de almacenamiento y otras fuentes de flexibilidad para los sistemas eléctricos. Por ahora, algunos de estos elementos van rezagados. Las inversiones en generación eléctrica han aumentado casi un 70% desde 2015, pero el gasto anual en redes ha crecido a menos de la mitad de ese ritmo.

Aunque el ritmo varía según los escenarios del WEO, las energías renovables crecen más rápido que cualquier otra fuente importante en todos los casos, encabezadas por la solar fotovoltaica. Un nuevo análisis del WEO 2025 mapea la nueva geografía de la demanda frente a la distribución de los recursos energéticos globales, mostrando que, para 2035, el 80% del crecimiento del consumo energético mundial ocurrirá en regiones con alta radiación solar. Otro elemento común en los escenarios es el resurgimiento de la energía nuclear, con inversiones crecientes tanto en plantas tradicionales como en nuevos diseños, incluidos los pequeños reactores modulares. Tras más de dos décadas de estancamiento, se prevé que la capacidad nuclear mundial aumente al menos un tercio para 2035.

El WEO 2025 muestra que en todos los escenarios hay suficientes suministros globales de petróleo y gas en el corto plazo. Los mercados petroleros ya reflejan esta situación: la fragilidad geopolítica actual coexiste con precios del crudo entre 60 y 65 dólares por barril. Se espera un equilibrio similar en el gas natural, a medida que entren en operación nuevos proyectos de exportación de gas natural licuado (GNL).

Las decisiones finales de inversión en nuevos proyectos de GNL se han disparado en 2025, sumándose a una ola de oferta prevista para los próximos años. Se espera que entren en operación 300 mil millones de metros cúbicos adicionales de capacidad anual de exportación de GNL para 2030, lo que implica un aumento del 50% en la oferta mundial disponible. Aproximadamente la mitad de esta nueva capacidad se está construyendo en Estados Unidos y otro 20% en Catar. Aunque la demanda de gas natural ha sido revisada al alza en el WEO 2025, persisten dudas sobre el destino de todo este nuevo GNL.

El informe advierte que este alivio temporal en los mercados de petróleo y gas no debe llevar a la complacencia. Ambos siguen expuestos a riesgos geopolíticos, y un crecimiento más rápido de la demanda —producto de políticas de transición energética más débiles o de precios más bajos— podría erosionar rápidamente los márgenes de seguridad.

En dos áreas críticas de análisis histórico del WEO, el mundo sigue sin cumplir sus propias metas: el acceso universal a la energía y la lucha contra el cambio climático. Cerca de 730 millones de personas aún viven sin electricidad, y casi 2 mil millones dependen de métodos de cocción nocivos para la salud. Un nuevo escenario del WEO 2025 traza una hoja de ruta país por país para lograr el acceso universal a la electricidad en 2035 y a la cocina limpia en 2040, con el gas licuado de petróleo (GLP) desempeñando un papel central.

Con los riesgos climáticos en aumento, el WEO 2025 muestra que el mundo superará los 1,5 °C de calentamiento en todos los escenarios, incluso en aquellos con rápidas reducciones de emisiones. El sector energético deberá prepararse para los riesgos que traerán las temperaturas más altas, aunque aún existe margen para evitar los peores escenarios climáticos. El escenario actualizado en el que el mundo alcanza emisiones netas cero hacia mediados de siglo permite que las temperaturas vuelvan a situarse por debajo de los 1,5 °C a largo plazo.

Al mismo tiempo, los sistemas energéticos ya enfrentan los impactos del cambio climático, lo que subraya la urgente necesidad de construir mayor resiliencia ante los riesgos climáticos, los ciberataques y otras amenazas. Nuevos datos analizados en el WEO muestran que las interrupciones en infraestructura energética crítica afectaron a más de 200 millones de hogares en 2023. Las líneas eléctricas resultaron especialmente vulnerables, concentrando alrededor del 85% de los incidentes registrados en redes de transmisión y distribución.

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