La ruta hacia un amoníaco neutro en carbono: la estrategia global del MPP y la IRENA para descarbonizar la industria química

La ruta hacia un amoníaco neutro en carbono: la estrategia global del MPP y la IRENA para descarbonizar la industria química

H2NEWS

Fecha publicada: 18 Noviembre, 2025

El informe “Making Net-Zero Ammonia Possible”, elaborado por el equipo de amoníaco del Mission Possible Partnership (MPP) y respaldado por la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA), constituye una de las hojas de ruta más completas para lograr la descarbonización de uno de los sectores industriales más intensivos en emisiones del planeta: la producción de amoníaco. Publicado en septiembre de 2022, el documento fue desarrollado con la coordinación del Energy Transitions Commission (ETC) y la participación del World Economic Forum, la We Mean Business Coalition y la iniciativa Low-Carbon Emitting Technologies (LCET).

El peso del amoníaco en las emisiones globales

El amoníaco (NH₃) es el químico industrial de mayor volumen de producción a nivel mundial, con alrededor de 185 millones de toneladas anuales. Su fabricación es responsable de aproximadamente 1% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, lo que equivale a un tercio de todas las emisiones del sector químico. La causa principal radica en su dependencia de combustibles fósiles: actualmente, el 80% se produce a partir de gas natural mediante reformado de metano con vapor (SMR) y el 20% restante a partir de carbón, generando entre 1,6 y 4 toneladas de CO₂ por cada tonelada de amoníaco producida.

A esto se suman las emisiones indirectas (Scope 2) derivadas de la electricidad utilizada y las emisiones aguas arriba y aguas abajo (Scope 3). En conjunto, estas últimas alcanzan cerca de 0,6 gigatoneladas de CO₂ equivalente por año, de las cuales un 80% se produce por el uso de fertilizantes nitrogenados, generando óxido nitroso (N₂O), un gas con un potencial de calentamiento global 300 veces superior al del CO₂.

Amoníaco verde y azul: dos rutas hacia la neutralidad

La clave para alcanzar un amoníaco neutro en carbono reside en eliminar las emisiones del insumo base: el hidrógeno. Para ello, el informe define dos vías principales:

  • Amoníaco verde, producido mediante electrólisis del agua alimentada con energías renovables.

  • Amoníaco azul, fabricado a partir de gas natural, pero con sistemas de captura, uso y almacenamiento de carbono (CCUS).

El estudio modela dos escenarios de transición —“Lowest Cost” y “Fastest Abatement”— que proyectan una reducción del 92% al 99% de las emisiones de los alcances 1 y 2 hacia 2050. En ambos casos, el amoníaco verde se consolida como la solución dominante a largo plazo, aunque el azul cumplirá un rol transitorio hasta que la tecnología renovable alcance paridad de costos.

Según el MPP, el amoníaco verde podría representar hasta el 94% de la producción total hacia 2050, impulsado por la caída de los costos de la energía eólica y solar —que podrían disminuir entre un 20% y un 70% adicional hacia mitad de siglo— y por la expansión de la capacidad de electrólisis a nivel global.

Demanda emergente y nuevos usos energéticos

El informe anticipa un crecimiento sustancial de la demanda, que podría alcanzar entre 580 y 830 millones de toneladas para 2050, impulsado por el uso del amoníaco como vector energético y combustible marítimo. En un escenario de descarbonización acelerada, entre 55% y 90% de la flota de transporte marítimo de larga distancia podría operar con amoníaco, reemplazando entre 5 y 13 exajulios de combustibles fósiles.

Asimismo, el amoníaco podría jugar un papel clave en la generación eléctrica en países con limitaciones de recursos renovables —como Japón y Corea del Sur— y en el transporte de hidrógeno a gran escala, dado que su manipulación y almacenamiento son más económicos y seguros que los del hidrógeno puro.

La magnitud del desafío energético e inversor

Para lograr un sistema de producción de amoníaco neutro en carbono, el estudio estima que se requerirán inversiones anuales de entre 59.000 y 105.000 millones de dólares hasta 2050, principalmente en nuevas plantas de amoníaco verde, infraestructura de captura de carbono y generación renovable. En total, la inversión acumulada superaría los 3,1 billones de dólares.

En términos de energía, producir amoníaco verde a esta escala demandará 3.700 a 7.100 teravatios-hora de electricidad renovable al año, equivalentes al 3–8% de la generación mundial proyectada para 2050. Ello implica instalar 780–1.500 gigavatios de capacidad de electrólisis, un salto tecnológico sin precedentes.

Políticas y acciones inmediatas: una hoja de ruta para la década

El informe enfatiza que esta década es decisiva para encaminar al sector hacia el cumplimiento del objetivo de 1,5 °C. Antes de 2030 deberían estar operativas entre 40 y 140 plantas de amoníaco verde y 15 a 25 plantas de amoníaco azul, además de la reconversión de instalaciones existentes mediante tecnologías de captura parcial de carbono.

Para acelerar esta transición, el MPP recomienda a los gobiernos implementar incentivos fiscales y mecanismos de mercado —como contratos por diferencia (CfD), impuestos al carbono y créditos fiscales tipo 45Q y 45V— que reduzcan el diferencial de costos entre el amoníaco fósil y el limpio. También insta a la Organización Marítima Internacional (OMI) a certificar el amoníaco como combustible marítimo y establecer normas de seguridad y metas vinculantes de emisiones cero para 2050.

Un esfuerzo colectivo hacia 2050

La estrategia de MPP e IRENA ofrece un mapa de acción coordinado entre industria, gobiernos y financiamiento internacional. Lograr la neutralidad climática en la producción de amoníaco no solo es técnicamente posible, sino esencial para alcanzar las metas globales de descarbonización.

La transición requerirá colaboración transversal, innovación tecnológica y políticas audaces. Si se actúa con decisión en esta década, el amoníaco puede convertirse en el primer gran ejemplo de una industria pesada alineada con el Acuerdo de París, capaz de producir sin emisiones y de habilitar nuevos modelos energéticos globales.

Fuente: “Making Net-Zero Ammonia Possible”, elaborado por el Mission Possible Partnership (MPP) en colaboración con la Energy Transitions Commission (ETC), el World Economic Forum, la We Mean Business Coalition, y con aportes de la International Renewable Energy Agency (IRENA).

Compartir noticia por redes sociales