Chile ordena su arquitectura climática con una hoja de ruta que integra impuestos, normas de emisión y mercados de carbono

Chile ordena su arquitectura climática con una hoja de ruta que integra impuestos, normas de emisión y mercados de carbono

Fecha publicada: 10 Diciembre, 2025

El país dio un paso estructural en la modernización de su política climática con la publicación de la Hoja de Ruta de Instrumentos de Precio y Mercados de Carbono 2025, un documento extenso —más de 80 páginas— donde el Ministerio del Medio Ambiente establece cómo se articularán los distintos mecanismos de precio al carbono existentes y en desarrollo. La hoja de ruta no crea nuevos instrumentos, sino que define cómo deben coordinarse para asegurar integridad ambiental, evitar la doble contabilidad y acelerar el cumplimiento de las metas climáticas establecidas en la Ley Marco de Cambio Climático.

El documento sitúa la acción climática dentro del marco jurídico que rige al país: la NDC 2025–2035, la Estrategia Climática de Largo Plazo y los Planes Sectoriales de Mitigación. Esta arquitectura fija límites obligatorios de emisiones para Chile, incluyendo un presupuesto acumulado de 1.100 MtCO₂eq al 2030 y la obligación de alcanzar la carbono-neutralidad a más tardar en 2050. La hoja de ruta es, por tanto, un instrumento operativo: alinea los mecanismos económicos para que las empresas, los territorios y los sectores productivos respondan a estos compromisos con señales claras y coherentes.

Tres pilares para ordenar los instrumentos de precio al carbono

La hoja de ruta organiza todo el ecosistema regulatorio en torno a tres pilares estratégicos.
El primero son los compromisos climáticos: la NDC, la ECLP y los planes sectoriales, que definen objetivos, trayectorias y límites obligatorios para cada sector. El segundo son los instrumentos de gestión del cambio climático, que incluyen tanto mecanismos regulatorios —como las normas de emisión de gases de efecto invernadero— como instrumentos económicos, subsidios y el propio conjunto de instrumentos de precio al carbono. El tercero es una innovación relevante: listas de actividades de mitigación priorizadas y contraindicadas, que buscan orientar la inversión hacia proyectos con impacto ambiental real y evitar iniciativas que podrían poner en riesgo el cumplimiento de la NDC.

Al centralizar estos elementos, el Ministerio propone un marco de gobernanza más transparente, entendible y ordenado para quienes desarrollan proyectos de mitigación, financian iniciativas climáticas o deben cumplir obligaciones regulatorias en sectores productivos intensivos en emisiones.

Impuesto verde y compensaciones: un instrumento que ya moviliza recursos

El impuesto verde —vigente desde la reforma tributaria de 2014— se consolida como uno de los pilares del sistema. La hoja de ruta detalla su evolución reciente, incluyendo la incorporación del Sistema de Compensación de Emisiones (SCEIV), que permite a las empresas afectas compensar emisiones mediante certificados provenientes de proyectos verificados en Chile.

El documento actualiza cifras: en sus primeros dos años, el sistema permitió compensar 4,4 millones de toneladas de CO₂, movilizando 22 millones de dólares hacia proyectos de reducción o absorción de emisiones en el país. Esta información, recogida directamente de la hoja de ruta, refleja un avance concreto en la creación de capacidades locales, acreditación independiente y trazabilidad de los resultados.

El Ministerio proyecta expandir este instrumento hacia un sistema más integrado, que dialogue de manera orgánica con las normas de emisión, la certificación voluntaria de HuellaChile y los mecanismos del Artículo 6 del Acuerdo de París.

Normas de emisión: el componente más estricto del sistema

La hoja de ruta confirma que las futuras normas de emisión de GEI y Forzantes Climáticos de Vida Corta serán un elemento central. Reguladas por el Decreto Supremo N° 12 de 2024, estas normas fijarán cantidades máximas acumuladas de emisión que serán obligatorias para sectores o establecimientos específicos.

El sistema contempla flexibilidad:
– zonas de cumplimiento directo,
– zonas donde es posible compensar,
– zonas donde se pueden generar excedentes transables,
– y una zona de sanción donde la compensación ya no es admisible.

La hoja de ruta identifica como primer caso de aplicación la futura norma de emisión de metano para rellenos sanitarios, anunciada en el Plan Sectorial de Mitigación del sector Salud. Este paso marcará la primera aplicación práctica de un ETS híbrido en Chile basado en límites obligatorios con posibilidad de compensación.

Mercados voluntarios y el fortalecimiento de HuellaChile

El documento confirma que HuellaChile evolucionará hacia un Sistema de Certificación Voluntaria de GEI, FCVC y uso del agua, en cumplimiento del artículo 30 de la Ley Marco. Actualmente, el programa cuenta con 2.598 organizaciones inscritas y 2.656 sellos otorgados, mayoritariamente en cuantificación y reducción de emisiones.

El fortalecimiento del sistema permitirá emitir certificados, rótulos y etiquetas bajo un estándar nacional, homologado con metodologías internacionales. Además, integrará mecanismos para reconocer compensaciones provenientes de programas externos, siempre que cumplan los criterios de adicionalidad, permanencia, trazabilidad y verificación independiente.

Hacia una arquitectura completa: Artículo 6 y cooperación internacional

La hoja de ruta dedica un apartado extenso a los mecanismos del Artículo 6 del Acuerdo de París. Chile prepara su reglamento de implementación, que definirá cómo el país podrá autorizar y transferir ITMOs (Internationally Transferred Mitigation Outcomes) y cómo evitará la doble contabilidad en cooperación bilateral y en el Mecanismo de Acreditación del Artículo 6.4.

Una figura clave en el documento —la Figura 12— muestra visualmente cómo convergen las actividades de mitigación, los estándares de certificación, los registros nacionales y los usos de los certificados tanto en mercados domésticos como internacionales.

Análisis final: una señal de madurez regulatoria

La Hoja de Ruta 2025 marca un antes y un después en la política climática chilena. No es un anuncio aislado; es un esfuerzo institucional por integrar instrumentos dispersos y convertirlos en un sistema cohesionado capaz de movilizar inversiones, aumentar la integridad ambiental y ofrecer certidumbre a los sectores regulados.

La implementación será compleja, especialmente al armonizar estándares, sistemas de verificación y articulación con mercados internacionales. Pero el documento establece las bases para que Chile evolucione desde un ecosistema de instrumentos fragmentados hacia un sistema robusto de precios al carbono, coherente con las exigencias del Acuerdo de París y con las oportunidades emergentes vinculadas a la transición energética, la economía circular y los combustibles de nueva generación.

Fuente base: Hoja de Ruta de Instrumentos de Precio y Mercados de Carbono 2025, Ministerio del Medio Ambiente.

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