Gobierno reconoció trabas al hidrógeno verde y anunció agenda regulatoria para acelerar su despliegue

Gobierno reconoció trabas al hidrógeno verde y anunció agenda regulatoria para acelerar su despliegue

Fecha publicada: 29 Mayo, 2026

El Gobierno presentó este jueves la Ruta Energética 2026-2030, hoja de ruta que definirá las prioridades del sector para los próximos cuatro años y que pone el acento en acelerar la transición energética, fortalecer la seguridad del suministro, modernizar la institucionalidad y posicionar a la energía como un motor de inversión y desarrollo económico para el país.

El documento, elaborado por el Ministerio de Energía, estructura su estrategia en seis ejes: energía más competitiva y justa para hogares y mipymes; sistema energético seguro y resiliente; transición energética y transformación del sistema; infraestructura energética habilitante para la transición; energía como motor de inversión y desarrollo; y modernización de la institucionalidad energética.

Uno de los aspectos centrales de la Ruta es el reconocimiento de que Chile entra en una nueva etapa de la transición energética. El documento sostiene que el desafío ya no es únicamente incorporar energías renovables, sino garantizar seguridad, resiliencia, estabilidad operativa y precios competitivos para los consumidores.

La ministra de Energía, Ximena Rincón, afirmó que el país debe continuar avanzando en energías renovables “sin perder de vista la seguridad del suministro, el costo para las familias y la necesidad de contar con instituciones capaces de responder a un sector que cambia muy rápido”. La secretaria de Estado agregó que descarbonizar “es también una forma de fortalecer nuestra economía, reducir dependencia de combustibles importados, abrir espacio a nuevas inversiones y mejorar la calidad de vida de las personas”.

Una ruta basada en seis ejes estratégicos

La Ruta fija además una serie de compromisos al año 2030. Entre ellos, alcanzar un peak de generación renovable del 100% en el Sistema Eléctrico Nacional, superar los 6.500 puntos de carga pública para electromovilidad y lograr que al menos el 20% de las ventas de vehículos livianos y medianos correspondan a vehículos eléctricos e híbridos enchufables.

Ministra de Energía, Ximena Rincón González.

En materia de generación distribuida, el documento establece la meta de alcanzar 1 GW de capacidad instalada bajo el esquema Net Billing y llegar a 65.000 nuevos sistemas solares para autoconsumo en sectores residenciales, agrícolas, industriales y públicos.

La Ruta también pone foco en la reducción de tiempos de tramitación de proyectos energéticos estratégicos. Para ello, el Ministerio de Energía impulsará una cartera priorizada de 20 proyectos y una mesa interministerial orientada a reducir incertidumbre regulatoria y agilizar permisos.

Uno de los puntos que destaca el documento es el fortalecimiento de la infraestructura eléctrica y de transmisión. La estrategia reconoce que el país enfrenta altos niveles de vertimiento de energías renovables debido al retraso en infraestructura crítica, señalando que entre 2023 y 2025 los vertimientos superaron los 5.000 GWh anuales y alcanzaron más de 6.000 GWh en 2025.

En ese contexto, la Ruta contempla reformas al sistema de transmisión, nuevas herramientas de planificación territorial y medidas para acelerar obras estratégicas para la transición energética.

El documento también releva la necesidad de fortalecer la resiliencia del sistema frente a contingencias climáticas y riesgos operacionales. Entre las acciones comprometidas se incluye la actualización anual del Plan de Preparación para el Invierno, el desarrollo de plataformas tecnológicas para monitoreo de contingencias y medidas regulatorias para enfrentar problemas como el robo de cables.

Hidrógeno verde y nuevas industrias energéticas

En relación con hidrógeno verde, la Ruta Energética 2026-2030 reconoce explícitamente que existen barreras regulatorias, de infraestructura, costos y demanda que hoy limitan el despliegue de esta industria y otras tecnologías emergentes.

El documento señala que el país cuenta con una cartera significativa de proyectos asociados a hidrógeno verde y nuevas industrias energéticas, pero advierte que su materialización enfrenta obstáculos vinculados a permisos, infraestructura habilitante, financiamiento y capital humano especializado.

Dentro de las acciones comprometidas, el Ministerio de Energía plantea desplegar una agenda de habilitación regulatoria para combustibles de bajas emisiones “como etanol, hidrógeno y derivados, combustibles sintéticos y otros”, con el objetivo de abrir espacio a nuevas soluciones y diversificar la matriz energética.

Asimismo, la Ruta contempla desarrollar planes logísticos para nuevos energéticos en regiones como Magallanes y Antofagasta, territorios identificados como estratégicos para el desarrollo de estas industrias.

El texto también incorpora medidas orientadas a habilitar inversiones en tecnologías emergentes mediante la identificación de brechas regulatorias, de infraestructura y acceso a redes, además de evaluar instrumentos de apoyo para mejorar la bancabilidad y acelerar proyectos vinculados a combustibles sostenibles y nuevas cadenas energéticas.

Otro elemento relevante es la dimensión productiva y laboral de la transición energética. El documento estima que el sector requerirá entre 12.000 y 27.000 trabajadores durante la próxima década y reconoce brechas importantes de formación técnica y profesional.

En paralelo, el Gobierno plantea avanzar en cooperación internacional, integración energética regional e incluso explorar adecuaciones regulatorias para una eventual incorporación de energía nuclear modular de pequeña escala (SMR) en la matriz energética nacional.

La Ruta Energética 2026-2030 se presenta así como el principal instrumento programático del Ejecutivo para el sector, con foco en acelerar inversiones, habilitar nuevas industrias y consolidar una transición energética que combine descarbonización, seguridad de suministro y desarrollo económico.

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