Las plataformas de descarbonización representan una oportunidad para acelerar la transición industrial de Chile
Las plataformas de descarbonización representan una oportunidad para acelerar la transición industrial de Chile
Por Rodrigo Baeza V. Ingeniero Agrónomo, MBA. Especialista en Hidrógeno Verde, SAF y Estrategia de Descarbonización para América Latina.
Fecha publicada: 10 Agosto, 2026

La descarbonización ha dejado de ser únicamente un desafío ambiental para convertirse en un factor decisivo de competitividad. La presión regulatoria, las exigencias de los mercados internacionales y la demanda por cadenas de suministro con menor huella de carbono están redefiniendo la innovación y las decisiones de inversión.
En este contexto, el liderazgo ya no dependerá solo de desarrollar mejores tecnologías, sino también de construir ecosistemas que integren conocimiento científico, capacidad industrial, financiamiento y colaboración entre empresas, academia y sector público.
A nivel internacional están surgiendo plataformas de descarbonización que combinan distintas capacidades para acelerar la implementación de procesos industriales de bajas emisiones. Un ejemplo es Solugen, cuya propuesta integra biotecnología, catálisis e ingeniería química para desarrollar productos con menor intensidad de carbono. Más allá del desempeño de una empresa en particular, este tipo de iniciativas refleja un cambio de paradigma: pasar de modelos lineales a ecosistemas colaborativos que facilitan la transferencia tecnológica y reducen los riesgos de adopción.
La principal enseñanza para Chile no es replicar un modelo específico, sino fortalecer un entorno donde universidades, centros de investigación, empresas, inversionistas y organismos públicos trabajen con objetivos comunes. La experiencia internacional demuestra que la velocidad de la transición depende tanto de la calidad de la tecnología como de la capacidad de coordinación entre sus actores.
Chile cuenta con ventajas significativas para avanzar en esa dirección. Su potencial en energías renovables, el desarrollo del hidrógeno renovable, la producción de combustibles sostenibles para la aviación (SAF), una minería comprometida con la descarbonización y una agricultura interesada en valorizar la biomasa ofrecen una base sólida para crear nuevas cadenas de valor.
No obstante, estas condiciones deben complementarse con mayor desarrollo tecnológico, capital humano especializado, mecanismos de financiamiento y marcos regulatorios que entreguen certezas a la inversión. Al mismo tiempo, la cooperación internacional será clave para acelerar el desarrollo de tecnologías, compartir conocimiento y reducir costos.
La descarbonización también abre la puerta a diversificar la economía mediante la producción de moléculas sostenibles, nuevos materiales, químicos de origen biológico, combustibles de bajas emisiones y servicios tecnológicos de alto valor agregado.
La transición hacia una economía baja en carbono ya está en marcha. La diferencia la marcarán los países capaces de transformar sus ventajas naturales en ventajas competitivas mediante la innovación, la colaboración y una estrategia de largo plazo. Chile tiene las condiciones para ser uno de ellos; el desafío ahora es convertir ese potencial en una realidad industrial.




