La conversión de buques marinos a propulsión por amoníaco: una oportunidad estratégica para un futuro más limpio
La conversión de buques marinos a propulsión por amoníaco: una oportunidad estratégica para un futuro más limpio
Fecha publicada: 19 Agosto, 2024

En un contexto donde la sostenibilidad y la reducción de emisiones son prioridades globales, la conversión de buques marinos para utilizar amoníaco como combustible se presenta como una opción viable y menos compleja de lo que se podría imaginar, especialmente para aquellas embarcaciones que ya operan con gas natural licuado (GNL), así lo manifiesta en un Abstract, Carlos Zygier, Sustainable Hydrogen, Ammonia & Energy Storage Business Ideas Ignitor de Metlen Energy and Metals. El amoníaco, aunque menos denso en calor que el fuel oil tradicional, ofrece un camino más claro hacia la descarbonización del transporte marítimo.
Los sistemas necesarios para la conversión a amoníaco ya están, en gran parte, presentes en los buques alimentados por GNL, lo que simplifica el proceso en comparación con la transformación de barcos que utilizan aceite de combustible. Sin embargo, la conversión de embarcaciones construidas actualmente para funcionar con fuel oil a amoníaco es más incierta, sugiriendo que el diseño de nuevos buques preparados para la propulsión por amoníaco sería una decisión estratégica de largo plazo.
El análisis técnico indica que tanto el amoníaco como el metanol, pese a su menor densidad calorífica, son alternativas viables al fuel oil, aunque requieren tanques de mayor tamaño para proporcionar la misma autonomía. Por ejemplo, mientras que un buque que utiliza fuel oil necesita un tanque de 8.000 m³, uno propulsado por amoníaco requeriría 20.000 m³. Esta diferencia en capacidad subraya la necesidad de una planificación anticipada en la construcción de nuevos buques, especialmente aquellos que actualmente emplean GNL. Si los tanques de GNL existentes no son adecuados para el amoníaco, la conversión podría resultar inviable.
El consumo energético necesario para producir GNL y amoníaco es similar, situándose ambos en 6,73 MJ/kg, pero el amoníaco presenta una tasa de evaporación (BOG) significativamente menor que la del GNL. Este atributo lo convierte en una opción más eficiente para el transporte marítimo, minimizando las pérdidas energéticas durante el almacenamiento y transporte.
Casos específicos, como los remolcadores propulsados por GNL, demuestran que la conversión a amoníaco es factible y beneficiosa, especialmente en términos de reducción de emisiones. En estos proyectos, el equipo existente alimentado por GNL puede ser sustituido por maquinaria diseñada específicamente para operar con amoníaco, lo que incluye la instalación de motores y tanques de combustible adecuados.
La industria enfrenta una encrucijada: optar por construir nuevos buques preparados para funcionar con combustibles alternativos como el amoníaco, o bien, diseñar embarcaciones con la capacidad de ser convertidas en el futuro. Aunque la inversión inicial para construir buques con combustibles duales, como metanol y amoníaco, podría incrementar los costos en un 11% a 16%, esta opción ofrece ventajas claras en términos de sostenibilidad y reducción de riesgos a largo plazo.
En conclusión, la conversión de buques de fuel oil a metanol y posteriormente a amoníaco no solo es factible, sino que se perfila como la opción más rentable y estratégica para enfrentar los desafíos ambientales y económicos del futuro. La industria marítima debe evaluar cuidadosamente estas alternativas para asegurar una transición eficiente y sostenible hacia el uso de combustibles verdes.
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