WHS 2025: Hidrógeno verde es una industria que debate su rumbo entre certezas tecnológicas y tensiones políticas
WHS 2025: Hidrógeno verde es una industria que debate su rumbo entre certezas tecnológicas y tensiones políticas
Exclusivo desde Rotterdam, Grace Keller
Fecha publicada: 28 Mayo, 2025

Rotterdam volvió a convertirse en el termómetro global del hidrógeno durante la edición 2025 del World Hydrogen Summit. Con una asistencia récord, la cita dejó en evidencia un sector en transformación, en el que la presión regulatoria, la disputa por las definiciones tecnológicas y la pugna geopolítica por la cadena de suministro marcan el tono de los próximos años. H2News fue media partner por tercer año consecutivo y testigo de un evento que marcó ciertos hitos interesantes de analizar.
Uno de los momentos más significativos vino de la mano de Werner Ponikwar, CEO de Thyssenkrupp Nucera, quien cuestionó la idea de “neutralidad tecnológica” que domina parte del discurso regulatorio en Europa. Según el ejecutivo, asumir que todas las rutas de producción de hidrógeno son igualmente válidas puede ser engañoso, especialmente cuando algunas aún dependen de combustibles fósiles y no contribuyen de manera equitativa a los objetivos climáticos ni económicos. La crítica apuntó directamente al debate sobre el hidrógeno azul, que acaparó atención en distintas sesiones del Summit.
China, India y Asia-Pacífico: los protagonistas silenciosos
Mientras Europa sigue ajustando definiciones, Asia avanza con una claridad estratégica abrumadora. China tuvo una presencia ampliada en Rotterdam, tanto institucional como empresarial, algo que en años anteriores no se vio de forma tan notoria. Con más del 50% de la capacidad global de producción de hidrógeno verde ya instalada a fines de 2024, el país se consolida como el líder industrial de esta tecnología. Proyectos como el de Envision Energy en Mongolia Interior, con una capacidad proyectada de 300.000 toneladas anuales de amoníaco verde y certificaciones de huella de carbono cercanas a cero, reflejan una madurez sorprendente.
India también apostó fuerte, con el pabellón nacional más grande del evento y una delegación de alto nivel liderada por el Ministerio de Nuevas Energías Renovables. Su mensaje fue contundente: descarbonizar ya no es una opción, es una necesidad colectiva.
La transición energética llegó al mar con una señal potente: la llegada del buque Green Pioneer de Fortescue a Rotterdam. Propulsado con amoníaco verde, el navío no solo fue una demostración tecnológica, sino también un símbolo de que el transporte marítimo limpio es una realidad en desarrollo. Durante una recepción a bordo, representantes del gobierno de Australia destacaron la oportunidad estratégica para producir acero y hierro verdes, y subrayaron la necesidad de alianzas con Asia para materializar esa ambición.
Chile: presencia estratégica en medio del debate global
Chile mantuvo una presencia activa en Rotterdam, con una delegación público-privada de más de 60 representantes, reafirmando su compromiso con el desarrollo del hidrógeno verde como uno de los pilares de su matriz energética futura. Encabezada por el Ministro de Energía, Diego Pardow, la participación chilena buscó posicionar al país como un socio confiable y competitivo para los mercados europeos y asiáticos. Con un portafolio creciente de proyectos en etapa avanzada y una política pública que avanza en regulación, infraestructura y simplificación de permisos, Chile mostró avances concretos y se proyectó como un hub exportador en el hemisferio sur. El respaldo a iniciativas como el Corredor de Hidrógeno Verde Chile–Países Bajos y el diálogo con potenciales inversionistas reflejaron una estrategia de internacionalización bien encaminada.
En paralelo, durante el Chile Day 2025 en Nueva York, el Ministro de Hacienda, Mario Marcel, anunció nuevas iniciativas legislativas para incentivar la inversión en energías limpias, incluyendo reformas al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental y al sistema tributario, lo que busca dar mayor certeza jurídica a los inversionistas del sector y acelerar el despliegue de proyectos de hidrógeno verde. Ambos hitos refuerzan la estrategia nacional para transformar a Chile en un polo de inversión sustentable a nivel global.
Estados Unidos: presencia empresarial, ausencia política
En contraste con otros actores globales, la delegación estadounidense brilló por su ausencia en el plano político. Mientras el Congreso debatía en paralelo la eliminación del crédito fiscal 45V para hidrógeno limpio, empresas como Plug Power, Air Products y Electric Hydrogen mantuvieron presencia activa en el evento. La falta de claridad política en EE.UU. podría frenar su competitividad justo cuando otros bloques afianzan sus estrategias nacionales.
África fue otro de los focos de atención, con luces y sombras. Namibia mostró avances concretos con su proyecto Oshivela —el primero en producir hidrógeno verde en el África subsahariana— y se prepara para escalar hacia la producción de hierro verde. Sin embargo, el entusiasmo de años anteriores disminuyó, especialmente desde el norte del continente, con menor representación este año.
Una mesa organizada por el gobierno neerlandés reunió a actores africanos para debatir cómo evitar que la nueva economía del hidrógeno reproduzca los errores del extractivismo fósil.
Lo que quedó claro en esta edición del World Hydrogen Summit es que la carrera por el hidrógeno ya no es una promesa futura, sino una competencia geopolítica, tecnológica y económica que exige definiciones urgentes. Las tensiones en torno a las etiquetas “verde” o “bajo en carbono”, los liderazgos emergentes de Asia, la inercia política en Estados Unidos y las brechas estructurales en África muestran que el camino hacia una economía basada en hidrógeno será cualquier cosa menos lineal.




