“Del IRA americano al “Made in Europe” con acento chino, la nueva geopolítica del hidrógeno verde”
“Del IRA americano al “Made in Europe” con acento chino, la nueva geopolítica del hidrógeno verde”
Por Johan Dreyer, Presidente H2 Antofagasta
Fecha publicada: 29 Mayo, 2025

Terminó una nueva versión del World Hydrogen Summit en Rotterdam y luego de 3 días de intensa actividad entre ministros, inversionistas, desarrolladores de proyectos, EPCistas y proveedores de equipos y servicios, se pueden sacar las siguientes conclusiones del estado actual de la industria a nivel global.
Lo primero que llamó la atención es que el “elefante en la habitación” ya no es China, sino mas bien Estados Unidos. Comparado con la versión del año pasado, en donde el IRA americano (subsidio de 3 dólares el kilo de hidrógeno, también conocido como 45V) era tema obligado y gran parte de la industria estaba redireccionando sus inversiones hacia ese país, en esta versión Estados Unidos fue el gran ausente, siendo la guinda de la torta el anuncio de la cámara baja americana el 22 de Mayo (último día del evento en Rotterdam), en donde se aprobó una enmienda para eliminar el 45V y la cual ahora pasó al senado para su aprobación final.
Respecto a China, la sensación que queda en comparación con el año pasado es que ya no es una amenaza para la industria tecnológica europea producto de su “competencia desleal” en términos de costos, sino mas bien de que la batalla ya está prácticamente perdida y no hay como competir con electrolizadores y vehículos a pila de combustible que cuestan menos de la mitad del precio de sus contrapartes occidentales. Aquí, lo que le queda por hacer a Europa es limitar el uso de tecnologías chinas dentro de su jurisdicción, pero a nivel global (y sobretodo en los países en desarrollo), el atractivo de los costos chinos es difícil de resistir, sobretodo en el segmento de movilidad.
En efecto, incluso dio la impresión de un cierto recelo por lo logrado por China en los últimos 3 años, desacoplándose de Europa gracias a las ventajas obvias que entrega una economía centralmente planificada en términos de política de estado y dumping comercial (vender a perdida con subsidio estatal, con tal de ganar participación de mercado), siendo hoy en día el país con la mayor capacidad instalada de producción de hidrógeno verde y flotas operativas de vehículos a hidrógeno a nivel global. Aquí, se notaba una queja de los europeos hacia el exceso de regulación y la lentitud en fijar una política pragmática a nivel de bloque para competir con China.
Es mas, y en consecuencia, se percibe un cambio en el modelo típico de la industria manufacturera china con tal de baipasear la normativa proteccionista europea sobre electrolizadores, pasando de importar componentes occidentales y ensamblarlos en China (a bajo costo), a importar componentes chinos (de bajo costo) y ensamblarlos en Europa (a través de alianzas con empresas europeas), asegurándose así el sello “Made in Europe”. Considerando la mala relación de ambas potencias con la administración de Trump, ¿Será esta una alianza estratégica para llegar al optimo costo-calidad y sentar las bases de un modelo win-win a futuro?
Por el lado de la producción, saliendo por ahora Estados Unidos de la ecuación, la cancha se empareja y vuelven a tomar relevancia los fundamentos económicos de los proyectos. Aquí, aparte del costo de la energía renovable, los factores determinantes pasan a ser dos, el costo del financiamiento y el costo de los electrolizadores (que representan casi la mitad del capex total de un proyecto). Por ejemplo, Sudamérica tiene una tasa de interés promedio del 12 al 14% para proyectos de hidrogeno verde, compitiendo con el Medio Oriente, en donde el costo de capital ronda el 8% para la misma industria.
Por ende, empieza a tomar importancia estratégica el timing de la decisión final de inversión (FID) de los proyectos. Si bien los proyectos que ya están tramitando la Evaluación de Impacto Ambiental (EIA), están desembolsando hasta varios millones de dólares al año en terrenos y estudios sectoriales, tiene sentido esperar hasta que el costo del financiamiento y de los equipos baje lo suficiente como para asegurar un precio de venta de amoniaco que permita cerrar contratos de offtake con un margen interesante de rentabilidad, suficiente para lanzarse con la FID. Por ende y de momento, la caja manda, siendo la pericia de los desarrolladores para levantar Devex (con terceros o in house) lo que mantendrá los proyectos a flote.
Ante esta nueva dinámica e independientemente de las especificidades de cada mercado, da gusto ver la resiliencia del ecosistema de proyectos en Chile, que avanza a paso firme con 4 proyectos de amoniaco verde en evaluación ambiental que superan los 40 mil millones de dólares en inversión, invalidando así la tesis alarmista del “nos estamos quedando atrás”, y confirmando la robustez institucional y regulatoria que tiene nuestro país.




