Arranca en Bélgica la primera unidad de craqueo de amoníaco a escala industrial del mundo

Arranca en Bélgica la primera unidad de craqueo de amoníaco a escala industrial del mundo

H2NEWS

Fecha publicada: 05 Diciembre, 2025

Air Liquide anunció el arranque exitoso de la primera unidad piloto de craqueo de amoníaco a escala industrial del mundo, ubicada en el Puerto de Amberes-Brujas, Bélgica. Con una capacidad de conversión de 30 toneladas diarias de amoníaco en hidrógeno, este desarrollo representa un avance tecnológico decisivo para resolver uno de los desafíos estructurales de la economía global del hidrógeno,  su transporte a larga distancia.

La compañía afirmó que esta innovación completa un “eslabón tecnológico faltante” para habilitar cadenas de suministro viables basadas en amoníaco como vector energético. El piloto demuestra que el craqueo industrial de amoníaco es factible, escalable y capaz de suministrar hidrógeno renovable y bajo en carbono para aplicaciones industriales y de movilidad. Su validación abre la puerta al despliegue de plantas de craqueo a gran escala en distintos puertos y hubs energéticos del mundo.

Una solución para el transporte global de hidrógeno

El transporte eficiente de hidrógeno sigue siendo uno de los principales cuellos de botella para su masificación. El amoníaco —una molécula formada por hidrógeno y nitrógeno— surge como uno de los portadores más competitivos, ya que puede producirse cerca de recursos renovables abundantes y trasladarse mediante una infraestructura global ya existente para su producción, almacenamiento y envío.

Bajo este esquema, países con alto potencial solar o eólico, como Chile, pueden exportar amoníaco hacia mercados industriales de gran consumo, donde luego es “craqueado” para recuperar hidrógeno utilizable en procesos industriales, refinerías, química pesada o transporte pesado. Esta vía es vista como esencial para que Europa, Asia y otros polos de demanda aseguren volúmenes suficientes de hidrógeno limpio para cumplir sus metas de descarbonización.

Tecnología propia y validación industrial

La unidad de Air Liquide incorpora desarrollos propios en seguridad de procesos, pruebas de materiales, catálisis avanzada para craqueo, combustión de amoníaco y sistemas de separación eficientes. El éxito del piloto demuestra la capacidad de la empresa para escalar tecnologías desde fases de laboratorio a aplicaciones industriales reales, ofreciendo soluciones pioneras para sus clientes.

Armelle Levieux, miembro del Comité Ejecutivo de Air Liquide y responsable de Innovación, Tecnología y Energía del Hidrógeno, destacó que “el comisionamiento de nuestra unidad piloto de craqueo de amoníaco en Amberes es un hito clave. Es un ‘primero en el mundo’ que abre nuevas cadenas de suministro de hidrógeno bajo en carbono. Al demostrar la viabilidad del craqueo industrial de amoníaco, Air Liquide muestra su capacidad de innovar y aportar soluciones concretas a sus clientes, contribuyendo a la transición energética”.

El craqueo de amoníaco a escala industrial es uno de los pilares que permitirán consolidar corredores de hidrógeno entre regiones productoras y consumidoras. Para Europa, que busca asegurar volúmenes significativos de hidrógeno limpio hacia 2030 y 2040, esta tecnología reduce riesgos logísticos, habilita mayor flexibilidad y fortalece la competitividad de sus industrias electrointensivas.

Para Chile y Latinoamérica, la señal es estratégica. La validación industrial del craqueo otorga mayor certidumbre a los modelos de negocio basados en amoníaco verde como producto de exportación. Países con un alto potencial renovable —Chile, Brasil, Uruguay, Colombia— se benefician directamente de esta innovación, ya que sus proyectos pueden alinearse con infraestructuras portuarias europeas listas para recibir y convertir amoníaco en hidrógeno.

En un contexto de competencia global por atraer inversiones y asegurar contratos de suministro, la noticia refuerza que las cadenas de valor del hidrógeno se están definiendo hoy. La capacidad de generar productos exportables listos para ser craqueados a gran escala acelera la madurez del mercado y crea un espacio real para que América Latina se convierta en un proveedor estable de moléculas limpias hacia Europa y Asia.

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