Biofuels ganan terreno como alternativa inmediata para descarbonizar el transporte marítimo
Biofuels ganan terreno como alternativa inmediata para descarbonizar el transporte marítimo
Fecha publicada: 07 Enero, 2026

El estudio Fuel for Thought: Biofuel, desarrollado por Lloyd’s Register, confirma que los biocombustibles avanzados —en particular FAME y HVO— están emergiendo como la vía más inmediata y pragmática para reducir emisiones en la flota marítima global. Su principal atributo, la capacidad drop-in, permite utilizarlos en motores existentes sin modificaciones de alto costo, evitando barreras tecnológicas que aún enfrentan opciones como el amoníaco, el metanol verde o el hidrógeno. En un sector cuya renovación total tardará varias décadas, esta compatibilidad posiciona a los biocombustibles como la herramienta más realista para acelerar la descarbonización desde ahora.
El informe también revela que alrededor de dos tercios de los buques en operación no serán candidatos viables para reconversiones profundas hacia combustibles alternativos. En ese segmento, los biocombustibles no solo representan una opción transitoria, sino una estrategia de cumplimiento regulatorio imprescindible ante los nuevos mecanismos de precios al carbono y las reglas de intensidad de emisiones en Europa y la OMI.
Un combustible compatible que reduce barreras tecnológicas
Uno de los elementos más relevantes del análisis es la madurez tecnológica. Tanto FAME como HVO exhiben altos niveles de preparación en tres dimensiones críticas: tecnología, inversión y aceptación comunitaria. Esto contrasta con alternativas que aún presentan desafíos en infraestructura, seguridad, escalabilidad y costos. La capacidad de integrar biocombustibles en sistemas de almacenamiento, propulsión y manejo existentes reduce drásticamente los riesgos operacionales y los tiempos de adopción.
Sin embargo, el estudio subraya diferencias importantes entre ambos tipos. FAME tiene mayor riesgo de degradación, absorción de agua y potencial crecimiento microbiano, lo que exige un manejo cuidadoso y monitoreo de calidad. HVO, por su parte, ofrece mayor estabilidad y un desempeño más cercano al diésel fósil, pero enfrenta un obstáculo mayor: su disponibilidad limitada y precios más altos debido a la competencia con sectores como la aviación.
A pesar de estos matices, las pruebas en flotas comerciales muestran buenos resultados. Experiencias recientes incluyen mezclas desde B7 hasta B100, y algunos armadores reportan reducciones cercanas al 90% en emisiones ciclo-vida al utilizar biocombustibles avanzados certificados.
Regulaciones que aceleran la adopción global
La presión regulatoria emerge como el principal motor del crecimiento de los biocombustibles. En Europa, la combinación del EU ETS y FuelEU Maritime crea un marco que castiga la ineficiencia y premia el uso de energías con baja intensidad de carbono. Esto convierte al FAME de aceite de cocina usado y al HVO certificado en opciones particularmente atractivas para cumplir con las metas de reducción de emisiones entre 2025 y 2050.
El informe destaca que, bajo los umbrales de FuelEU Maritime, los biocombustibles basados en residuos pueden mantener su competitividad hasta mediados de siglo. La clave está en la variabilidad de su huella de carbono: el origen del feedstock, la distancia recorrida y el proceso de producción determinan la verdadera reducción de emisiones. Esa diferencia puede definir si un combustible califica o no para beneficios regulatorios, afectando directamente los costos globales de operación.
En paralelo, la OMI avanza hacia un sistema de análisis ciclo-vida (LCA) que será fundamental para evaluar el valor real de cada combustible en políticas futuras. En este contexto, la certificación de sostenibilidad se vuelve un requisito ineludible.
Demanda al alza y desafíos de escalabilidad
La adopción está creciendo con rapidez, pero enfrenta un límite evidente: la disponibilidad. Hoy, la producción global aún no alcanza para cubrir más que una fracción del consumo marítimo, y sectores como la aviación presionan los mismos recursos. Las proyecciones muestran escenarios contrastantes hacia 2050, donde el suministro podría cubrir desde cero hasta el 60% de la demanda, dependiendo de tasas de recolección de biomasa, rendimientos industriales y desarrollo de nuevas tecnologías basadas en residuos.
América Latina aparece estratégicamente posicionada en esta materia. Países como Brasil, Argentina, Colombia y Chile cuentan con disponibilidad de biomasa, experiencia en biocombustibles para transporte terrestre y acceso a mercados internacionales, lo cual podría traducirse en oportunidades industriales si se desarrollan cadenas certificadas orientadas al sector marítimo.
Costos y competitividad hacia 2050
Si bien hoy los biocombustibles tienen un costo mayor frente al VLSFO, la proyección cambia al incorporar el precio del carbono. Según los modelos citados, hacia 2030 los costos totales de operación de HVO y ciertos combustibles tipo Fischer-Tropsch convergen con los combustibles fósiles tradicionales. Para 2050, los combustibles líquidos de origen renovable muestran menores costos totales frente al diésel fósil, un punto decisivo para el mercado.
Esto podría propiciar un punto de inflexión comercial donde las navieras opten por biocombustibles no solo para cumplir regulaciones, sino para mejorar su competitividad en rutas sujetas a impuestos al carbono.
Conclusión: una solución disponible hoy, con implicancias estratégicas
El estudio de Lloyd’s Register confirma que los biocombustibles representan una solución real y operativa para la descarbonización marítima en la década actual. Su capacidad de integrarse sin modificaciones en la flota existente es un valor que ninguna otra alternativa ofrece a esta escala.
La discusión clave ya no es tecnológica, sino estratégica: asegurar sostenibilidad de la cadena de suministro, disponibilidad global, certificación y competitividad económica. En ese escenario, los países capaces de producir biocombustibles avanzados con baja huella de carbono —incluyendo varias economías latinoamericanas— podrían convertirse en actores relevantes de un nuevo mercado energético marítimo.
Para los stakeholders del sector, el mensaje es claro: los biocombustibles no son un puente temporal, sino una pieza estructural de la transición energética del transporte marítimo, con impacto directo en cumplimiento regulatorio, estrategia comercial y resiliencia operativa.




