IEA: Hoja de ruta energética de Chile hacia 2050 redefine el rol del hidrógeno y los combustibles sintéticos
IEA: Hoja de ruta energética de Chile hacia 2050 redefine el rol del hidrógeno y los combustibles sintéticos
H2NEWS
Fecha publicada: 19 Enero, 2026

Chile cuenta con condiciones excepcionales para posicionarse como un actor relevante en la transición energética global, y el hidrógeno de bajas emisiones aparece como uno de los vectores estratégicos en ese proceso. Así lo plantea el informe Chile 2050 Energy Transition Roadmap, elaborado por la Agencia Internacional de la Energía, que define un camino posible para que el país avance hacia la carbono neutralidad en 2050, en línea con la Ley Marco de Cambio Climático y los compromisos climáticos asumidos por el Estado.
El documento fue diseñado y dirigido por Laura Cozzi, directora de Sostenibilidad, Tecnología y Prospectiva de la Agencia Internacional de la Energía. Los autores principales y coordinadores del reporte son Stéphanie Bouckaert y Brent Wanner, con aportes sectoriales específicos, entre ellos el análisis de hidrógeno desarrollado por Amalia Pizarro. El trabajo se realizó en estrecha colaboración con el Ministerio de Energía de Chile y utiliza como base el escenario Announced Pledges Scenario, que asume el cumplimiento íntegro de los compromisos climáticos anunciados a nivel nacional e internacional.
Hidrógeno de bajas emisiones como oportunidad estratégica
El informe identifica al hidrógeno de bajas emisiones como uno de los ejes emergentes de la transición energética chilena. La combinación de recursos solares de clase mundial en el desierto de Atacama y vientos de alta capacidad en la Región de Magallanes otorga a Chile ventajas competitivas para producir hidrógeno mediante electrólisis a costos potencialmente bajos en el mediano plazo.
Según la hoja de ruta, el hidrógeno puede desempeñar un rol clave en la descarbonización de sectores difíciles de electrificar a nivel global, como la industria pesada, el transporte marítimo y la aviación. En este contexto, Chile no solo podría atender parte de su demanda interna, sino también posicionarse como proveedor internacional de hidrógeno y de combustibles sintéticos derivados.
En el escenario analizado, las exportaciones de hidrógeno electrolítico generarían ingresos estimados en USD 6.000 millones anuales hacia 2035, cifra que podría aumentar hasta USD 13.000 millones en 2050. Estas proyecciones se basan en la creciente demanda internacional de combustibles de bajas emisiones y en la capacidad del país para escalar proyectos industriales asociados al hidrógeno.
Derivados del hidrógeno y combustibles sintéticos
El documento subraya que el mayor potencial de exportación no se limita al hidrógeno como molécula, sino también a sus derivados. El uso combinado de hidrógeno de bajas emisiones y CO₂ biogénico permitiría a Chile producir combustibles sintéticos, incluyendo e-fuels, con aplicaciones en aviación y transporte marítimo internacional.
Asimismo, se identifica un espacio relevante para el desarrollo de amoníaco producido a partir de hidrógeno electrolítico. Este vector no solo es considerado una alternativa energética para exportación, sino también una oportunidad para sustituir importaciones. El informe señala que Chile podría utilizar hidrógeno para producir amoníaco destinado a fertilizantes y explosivos utilizados en la minería, reduciendo la dependencia externa de estos insumos.
En el escenario Announced Pledges Scenario, el amoníaco producido con hidrógeno electrolítico sería competitivo frente a las tecnologías convencionales en algunas regiones del país hacia 2035, particularmente aquellas con acceso directo a energías renovables de bajo costo.
Demanda interna como habilitador del desarrollo
La hoja de ruta enfatiza que el desarrollo de una demanda doméstica de hidrógeno de bajas emisiones es clave para viabilizar el despliegue de proyectos a gran escala. Actualmente, la mayoría de los proyectos anunciados en Chile están orientados a la exportación, debido a la limitada demanda interna existente.
El informe identifica usos potenciales del hidrógeno en refinerías, producción de metanol, transporte pesado, camiones mineros y otros equipos móviles de gran consumo energético. En el sector minero, el hidrógeno aparece como complemento a la electrificación, especialmente en aplicaciones donde las baterías presentan limitaciones operativas.
El fortalecimiento de la demanda local permitiría reducir riesgos, acelerar curvas de aprendizaje y facilitar la inserción de Chile en mercados internacionales de hidrógeno y derivados, al contar con una base productiva más robusta.
Hidrógeno en el contexto de la transición energética chilena
El análisis de la Agencia Internacional de la Energía sitúa al hidrógeno dentro de un marco más amplio de transformación del sistema energético. Para 2050, el escenario proyecta una fuerte electrificación de la demanda final, con una participación de la electricidad que aumentaría desde el 23 % actual hasta cerca del 55 %. En paralelo, las energías renovables superarían el 95 % de la generación eléctrica ya en 2035.
En este contexto, el hidrógeno actúa como vector complementario, destinado principalmente a aquellos sectores donde la electrificación directa no resulta técnica o económicamente viable. Su desarrollo, sin embargo, depende de inversiones significativas en infraestructura, marcos regulatorios claros y una planificación coherente entre política energética, industrial y de exportaciones.
La hoja de ruta concluye que el potencial del hidrógeno y de sus derivados está directamente vinculado a las decisiones que adopte Chile en los próximos años. La capacidad de articular demanda interna, proyectos de exportación y una matriz eléctrica renovable y resiliente será determinante para que el país consolide su rol en las nuevas cadenas globales de energía limpia, avanzando al mismo tiempo hacia su objetivo de carbono neutralidad al 2050




