Análisis Parte I: El metanol emerge como ruta clave para escalar los SAF en la aviación
Análisis Parte I: El metanol emerge como ruta clave para escalar los SAF en la aviación
Por Carlos Zygier, Sustainable Hydrogen, Ammonia & Energy Storage Business Ideas Ignitor
Fecha publicada: 26 Enero, 2026

La aviación enfrenta uno de los mayores desafíos de la transición energética: reducir emisiones sin alterar una infraestructura global altamente estandarizada. En ese contexto, los combustibles sostenibles de aviación (SAF) aparecen como la solución más inmediata y realista. En esta primera entrega de su serie técnica, nuestro colaborador Carlos Zygier analiza el rol del metanol como vector clave para producir eSAF compatibles con la infraestructura actual, con impactos relevantes en la reducción de emisiones de CO₂ a lo largo de todo el ciclo de vida del combustible.
La premisa es clara: la compatibilidad con la infraestructura existente permite acelerar la adopción de SAF sin esperar cambios disruptivos en aeronaves, sistemas de almacenamiento o redes de abastecimiento. La reducción efectiva de emisiones dependerá, eso sí, del origen del hidrógeno y del CO₂ utilizados en el proceso productivo.
Fundamentos técnicos del metanol como ruta SAF
El metanol representa una vía de síntesis especialmente atractiva para la producción de SAF. Puede fabricarse a partir de múltiples materias primas, incluyendo hidrógeno producido por electrólisis y CO₂ capturado de la atmósfera o de fuentes industriales, mediante procesos power-to-liquid (PtL) a gran escala.
Los combustibles PtL son e-fuels líquidos renovables que combinan hidrógeno renovable con CO₂ capturado para generar hidrocarburos líquidos. Su principal ventaja radica en la neutralidad climática: el CO₂ liberado durante la combustión es equivalente al CO₂ previamente capturado en la etapa de producción. Esto permite reducir la dependencia de combustibles fósiles sin modificar la infraestructura existente, una condición crítica para sectores difíciles de electrificar como la aviación.
Evidencia, demostraciones y ventajas del MtS
Un hito relevante ocurrió el 6 de diciembre de 2023, cuando se realizó el primer vuelo de demostración utilizando una mezcla de combustible de aviación producido a partir de olefinas, en Dubái. Este evento respaldó la certificación de SAF producido desde metanol, una ruta que no estaba incluida en los esquemas tradicionales de alcohol-to-jet.
El proceso Methanol-to-SAF (MtS) presenta ventajas técnicas claras: altos rendimientos, bajos niveles de subproductos y una proyección sólida para producir jet fuel de forma eficiente. La cadena completa incluye la síntesis de metanol, su conversión a olefinas, la oligomerización y la hidrogenación final. El resultado es un combustible drop-in, compatible con motores aeronáuticos actuales y con la infraestructura de almacenamiento y repostaje existente.
Cuando el metanol se produce a partir de residuos o biomasa, las reducciones de emisiones de CO₂ pueden alcanzar en torno al 80%. Este dato es clave para entender por qué el enfoque en las materias primas es tan relevante como la tecnología de conversión.
Materias primas, coproductos y cuellos de botella
La producción de SAF suele estar asociada a esquemas de coproductos. Tecnologías como HEFA generan simultáneamente SAF y diésel renovable, mientras que otros procesos pueden producir químicos, electricidad, vapor, hidrógeno o incluso insumos para alimentación animal. Sin embargo, existe una limitación estructural: la escasez de aceites de baja intensidad de carbono, como aceites de cocina usados o sebo animal.
Por ello, Zygier enfatiza la necesidad de analizar con detalle las materias primas, los sistemas de reacción, el diseño de reactores y la configuración de los procesos. En este punto, el metanol obtenido desde gasificación de biomasa y residuos, o desde hidrógeno de menor huella de carbono combinado con CO₂ capturado, ofrece una flexibilidad superior. Mediante MtS y catalizadores avanzados, es posible alcanzar rendimientos más altos que en otras rutas, utilizar mezclas de alcoholes como feedstock y producir tanto SAF como diésel renovable y materias primas químicas de menor huella de carbono.
MtJ, madurez tecnológica y proyectos en desarrollo
La conversión Methanol-to-Jet (MtJ) es una tecnología relativamente nueva y en rápida expansión. No obstante, se apoya en décadas de experiencia acumulada en procesos Methanol-to-X, como Methanol-to-Olefins (MTO), Methanol-to-Gasoline (MTG) y otras tecnologías basadas en metanol y olefinas.
Esta madurez tecnológica ya se refleja en proyectos anunciados en distintas regiones del mundo, como Nacero en Texas, meSAF en Dinamarca, y los complejos de Jiutai y Shuangyahan en China. Estas iniciativas muestran que el MtJ no es una promesa teórica, sino una ruta industrial concreta para avanzar hacia una aviación compatible con los objetivos de net-zero.
Esta primera parte de la serie deja una conclusión clara: el metanol no es solo un intermediario químico, sino un habilitador estratégico para escalar eSAF de manera rápida, flexible y compatible con la realidad operativa de la aviación global. En un escenario de urgencia climática, las soluciones que ya encajan en el sistema existente tienen una ventaja difícil de ignorar.
English Version
Aviation faces one of the most complex challenges of the energy transition: achieving deep emissions reductions while relying on a highly standardized global infrastructure. In this context, Sustainable Aviation Fuels (SAF) stand out as the most immediate and pragmatic solution. In the first installment of his technical SAF series, H2News colaborator Carlos Zygier examines the role of methanol as a strategic route to produce eSAF that is fully compatible with today’s aviation systems, while delivering substantial lifecycle CO₂ reductions.
The core argument is straightforward. Because aviation infrastructure is already in place and largely uniform worldwide, fuels that can be used without modification offer the fastest path to decarbonization. The actual emissions reduction achieved by SAF, however, depends critically on the origin of the hydrogen and carbon dioxide used in their production.
Technical fundamentals of methanol-based SAF
Methanol represents a synthesis-based pathway with strong potential for SAF production. It can be produced from a wide range of feedstocks, including electrolytically produced hydrogen and captured atmospheric or industrial CO₂, through large-scale power-to-liquid (PtL) processes.
PtL fuels are synthetic renewable liquid fuels created by combining renewable hydrogen with captured CO₂ to form liquid hydrocarbons. Their key advantage lies in climate neutrality: the CO₂ released during combustion is equivalent to the CO₂ captured during production. This closed carbon loop allows these e-fuels to integrate seamlessly into existing fuel infrastructure while significantly reducing reliance on fossil resources, a decisive advantage for hard-to-abate sectors such as aviation.
Demonstration milestones and MtS advantages
A major milestone for methanol-based SAF occurred on December 6, 2023, with the first demonstration flight using an aviation fuel blend derived from olefins in Dubai. This flight supported the certification of SAF produced from methanol, a pathway not previously included under conventional alcohol-to-jet certification schemes.
Methanol-to-SAF (MtS) offers several technical advantages, including high yields and low by-product formation, positioning it as an efficient route for jet fuel production. The full production chain comprises methanol synthesis, methanol-to-olefins conversion, oligomerization, and hydrogenation. The resulting fuel is a true drop-in solution, requiring no changes to existing storage and refueling infrastructure or aircraft engines.
When methanol is produced from waste or biomass-based feedstocks, lifecycle CO₂ emissions reductions of around 80 percent can be achieved. This highlights the importance of feedstock selection alongside process efficiency.
Feedstocks, co-products and structural constraints
SAF production is often linked to the co-production of other commodities. HEFA pathways, for example, produce SAF alongside renewable diesel, while other configurations may yield chemicals, electricity, steam, hydrogen, or animal feed. However, a structural bottleneck persists: the limited availability of low-carbon-intensity oils such as used cooking oil and tallow.
Zygier therefore emphasizes the need to carefully assess feedstocks, reaction systems, reactor design, and overall process layouts. In this respect, methanol derived from biomass and waste gasification, or from lower-carbon hydrogen combined with captured CO₂, offers significant flexibility. Using MtS and advanced catalysts, these routes can achieve higher yields than alternative options, accommodate mixed alcohol feedstocks, and deliver not only SAF but also renewable diesel and lower-carbon chemical feedstocks.
In addition, other renewable bio-feeds, including used cooking oils, animal fats, and vegetable oils, can be converted into renewable jet fuel using specialized catalysts, further expanding the technological toolkit available to the sector.
MtJ maturity and projects moving forward
Methanol-to-Jet (MtJ) is a relatively new but rapidly growing technology. Importantly, it builds on decades of industrial experience with Methanol-to-X processes such as Methanol-to-Olefins (MTO), Methanol-to-Gasoline (MTG), and related methanol- and olefin-based technologies.
This technological maturity is already translating into concrete projects worldwide. Announced MtJ facilities include Nacero in Texas, meSAF in Denmark, and the Chinese projects Jiutai and Shuangyahan. Together, these initiatives signal that MtJ is evolving from a promising concept into an industrially viable pathway for aviation decarbonization.
This first part of the series makes one point unmistakably clear. Methanol is not merely an intermediate chemical, but a strategic enabler for scaling eSAF rapidly, flexibly, and in alignment with existing aviation infrastructure. In a sector under growing pressure to decarbonize, solutions that work within today’s operational reality may prove decisive for reaching net-zero targets.




